FESTIVAL SYFY 2016 – DÍA 0 (JORNADA EXTRAOFICIAL)

Este año, el Maestro de Motores y yo, nos acercamos por el festival Syfy de Madrid de una forma atípica. Tan atípica que algunos días ni siquiera nos acercamos. Y es que la cadena especializada en género fantástico no tuvo a bien preguntarnos que queríamos que programaran y había un montón de películas que ya habíamos visto en el festival de Sitges. Así que tuvimos que improvisar y lo cierto es que se nos da muy bien. Si alguien tiene algún interés en realizar un remake de “El equipo A”, quizá pueda contratarnos.

El jueves inauguraban la muestra con la ganadora del festival catalán, la maravillosa “The invitation”, que nos pareció, por unanimidad, lo mejor que habíamos visto por allí. Podéis leer la crítica aquí.

El viernes se concentró una rara combinación. Por un lado, ya habíamos visto “Nina Forever”, “Green inferno” y “Vulcania”, mientras que las dos películas restantes resultaban ser una primera parte cuyo segundo episodio no se proyectaba (“Parasyte”) y una segunda parte cuya primera no habíamos visto (“Villmark Asylum”).

Así que ese día, tiramos de recursos y nos armamos nuestro festival casero alternativo con propuestas de festivales pasados y alguna otra película a la que le teníamos echado el ojo. Lo cual dio como resultado una locura muy acorde con lo que suele ofrecernos una muestra de género de este palo.

Éstas fueron nuestras elegidas.

LAS ÚLTIMAS SUPERVIVIENTES

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Nos quedamos con ganas de echarle el guante a esta película en el festival de Sitges de este año que, a la postre, se alzó con el galardón al mejor guión. A priori, argumento y avance nos recordaba levemente a aquella maravilla que parodiaba el género del Slasher con asesinos paletos y sureños que nos dejó sin resuello a base de carcajada llamada “Tucker and Dale vs. Evil”.

Volvemos a la parodia del slasher, aunque esta vez con la excusa del metacine, cine dentro del cine, con una pandilla que, por arte de birlibirloque se ven atrapados dentro de una cinta de terror de culto en la que trabaja la versión joven de la madre de la protagonista. Allí, con la ayuda del friki del grupo, que se sabe la peli al dedillo, tendrán que descubrir cómo volver al mundo real sin dejarse matar por el Jason de turno, rodeados de los clichés adolescentes hormonados y adictos al sexo que protagonizan la cinta original.

En este caso, el director no sólo juega con los estereotipos del género, sino con las propias reglas cinematográficas. Títulos de crédito, herramientas de narración y recursos argumentales son retorcidos en la búsqueda del siguiente gag y lo cierto es que los que mejor funcionan son los más locos y surrealistas.

Quizá no llega al nivel de carcajada que nos brindaron Tucker y Dale, pero sí es una película que nos obliga a tener en cuenta al director con nombre de jerifalte político europeo, un tal Todd Strauss-Schulson, en sus próximas aventuras, aunque el tipo se mueve mucho más en el ámbito de la televisión.

CLOWN

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Nuestra siguiente apuesta se salía de los dominios de Sitges para ir a curiosear dentro de la cinematografía de uno de los próximos directores en adentrarse en el universo marvelita. Así como el fichaje de James Gunn, director del bombazo que supuso “Guardianes del universo”, se produjo después de haber deambulado por cintas de género tales como “Super” o “Slither: la plaga”, a John Watts lo han fichado para hacerse cargo del trepamuros después de un thriller como “Coche policial” y una cinta indie de puro terror como “Clown”. Así que, dado que la segunda de ellas cuadraba con nuestra jornada alternativa, nos fuimos a por ella.

La cinta parte de la atribución al payaso de una supuesta leyenda de un antiguo ser, el Cloyne, un demonio procedente del norte de Europa que despertaba cada cierto tiempo y que debía comerse cinco infantes antes de entrar de nuevo en hibernación. El demonio habita en un traje de payaso que un padre se pone por casualidad para acudir a la fiesta de su hijo y que, tras dejárselo una noche mientras duerme, empieza a adueñarse de él.

Así arranca esta extraña cinta de posesión y monstruo que transcurre a buena velocidad y grandes ideas que, aunque no explica cómo la compañía de superhéroes ha podido fijarse en su director, si muestra a un tipo que sabe utilizar las armas del terror con precisión, circulando por terrenos conocidos pero sorprendiendo con detalles aquí y allá.

Una cinta que podía haber caído en el ridículo con facilidad y que consigue evitarlo a base de una coherencia interna que se mantiene de principio a fin.

JACKBOOTS ON WHITEHALL

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Volviendo a Sitges, nos dispusimos a aplacar el hambre de dibujitos y marionetas del Maestro de Motores revisando la ganadora al mejor largometraje de animación del 2010, la inglesa “Jackboots on Whitehall”. Una película en la que dos hermanos escoceses se dedicaron a jugar con sus Madelman mientras aprovechaban para filmarse y que les llevo a conocer a actorazos como Ewan McGregor, Rosamund Pike o Tom Wilkinson que accedieron a aportar dicción británica a los personajes.

Porque la película es poco más que eso: un puñado de muñecos filmados con mucha paciencia mientras se mueven a lo largo de un argumento demasiado loco, que involucra a nazis y británicos en una Segunda Guerra Mundial alternativa con tanques viajando por túneles trazados entre ambos países, granjeros que no pueden ser soldados por tener las manos demasiado grandes, guerreros escoceses, guerreras ninjas góticas alemanas, franceses pichabravas, americanos chuloplayas, leyendas fantasmagóricas y otras muchas locuras.

El problema es que todas estas ideas van apareciendo a lo largo de la película sin la más mínima coherencia, de la misma forma que aparecerían si observásemos a dos chavales de corta edad jugando con las figuras que tienen en el baúl de los juguetes. Algo que al principio hace gracia pero que tras hora y media de desvarío, llega a cansar.

Todo esto me hace pensar: si esta fue la cinta que ganó el máximo galardón en su categoría aquel año de festival catalán, ¿cómo serían las demás?

NIGHT FISHING

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Y para rematar y completar así una clásica jornada festivalera, nos decantamos por una cinta oriental, aunque, como ya era algo tarde y teníamos que guardar fuerzas para el tramo oficial del SyFy, se nos ocurrió escoger un raro mediometraje de media hora, dirigido por Park Chan-wook, al alimón con su hermano Park Chan-kyung. Curiosos estos coreanos, que ponen la parte común del nombre entre hermanos al principio en vez de al final.

El mediometraje en cuestión es una paranoia surrealista en la que un pescador saca del agua el cadáver de una mujer que luego revive, él se desmaya, luego aparece vestido con las ropas de ella y, a continuación, aparecen envueltos entre los cánticos de un montón de peña.

Supongo que todo eso tiene una explicación religiosa, ceremonial o algo así y si fuésemos coreanos la pillaríamos. O no. Pero como simples y paliduchos occidentales, sólo podemos barruntar alguna idea mientras observamos a estos tipos gritando, poniendo muecas o entonando extraños cánticos mientras ponemos cara de WTF.

La cinta se había llevado el premio al mejor cortometraje en Berlín y el de mejor película noves visións en Sitges en 2011, pero en el salón de mi casa lo único que se llevó fueron unos cuantos bostezos.

Y aquí dimos por finalizado nuestro día alternativo, con las baterías a punto para incorporarnos al SyFy al día siguiente y comprobar si las elecciones de los responsables del festival eran más o menos afortunadas que las nuestras.

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