FESTIVAL DE SITGES 2017. DÍA 4

Con la revisión de la última jornada del festival de Sitges, cumplo la prerrogativa que tenía autoimpuesta, bastante indulgente por otra parte: rematar las críticas de un festival antes de que comience el siguiente.

Ya tenemos fechas para la Muestra SyFy, del 8 al 11 de Marzo, así que vamos poniendo punto y final a las difusas imágenes mentales que se evaporan segundo a segundo en el lobanillo.

Tres últimas películas que no nos traerían ya ni lo mejor ni lo peor del viaje, aunque sí alguna trama interesante.

WHAT HAPPENED TO MONDAY?

Esta película la vimos titulada de esta forma, sin embargo, si la buscáis hoy en día la encontraréis por los títulos “Seven sisters”, en su original o “Siete hermanas” en el que ha llegado hasta nuestras fronteras. Supongo que para despistar.

En ella se muestra una sociedad distópica en el futuro en la que la superpoblación que aqueja Usamérica obliga al gobierno a prohibir a las familias tener más de un hijo. Esto es un problema para Terrence Settman cuando se da cuenta de que su mujer está embarazada de septillizas, ahí es nada.

Así que, cuando la mujer muere tras el parto, Terrence traza un plan infalible. Ya que las septillizas son como gotas de agua entre sí, las entrenará para parecer sólo una. Las nombra a cada una como un día de la semana y ese es el día que cada una de ellas podrá salir a la calle, compartiendo identidad y manteniendo para siempre su secreto.

El problema llega cuando, ya adultas, Lunes no llega de vuelta a casa. En ese momento, sus hermanas tendrán que averiguar qué ha pasado con la muchacha que inaugura la semana, poniendo en peligro su peliaguda existencia.

La peli cuenta con Willem Dafoe en el papel de ocurrente padre, de Glenn Close en el de malvada antagonista y Noomi Rapace en el de las siete hermanas, tratando de alcanzar la insondable capacidad camaleónica de Tatiana Maslany en “Orphan Black”, aunque con mucho menos tiempo para desarrollar las diferentes personalidades de las gemelas.

El resultado es una película de acción, intriga y dolor de barriga disfrutable pero sin vocación de trascender. Un entretenimiento bien construido que pretende divertir al público y lo consigue con un punto de partida loco, unas interpretaciones muy bien llevadas y una mezcla de acción y humor que deja un buen sabor de boca.

No creo que se le pueda pedir mucho más a la cinta de Tommy Wirkola, director y guionista de aquella pieza gore tan divertida llamada “Zombies nazis” o una película mucho menos equilibrada como fue “Hansel y Gretel: cazadores de brujas”. Un tipo que se está convirtiendo en un artesano del entretenimiento muy solvente y del que cabe esperar más alegrías en el futuro.

MY FRIEND DAHMER

En este caso creo que mi desconocimiento jugó a la contra en el visionado de esta película que adapta la novela gráfica autobiográfica de Derf Backderf, un dibujante de cómics americano que, en su juventud, compartió clase con Jeffrey Dahmer, el que en un futuro se convertiría en el tristemente conocido Carnicero de Milwaukee.

La película trata el periodo en el que Backderf, Dahmer y otros chavales compartieron clase en la Eastview Junior High y posteriormente en el Revere High School, periodo en el que la personalidad extrema de Dahmer, unida a un entorno familiar roto y tóxico y la relación que se establece con sus compañeros de clase, van creando el caldo de cultivo que desembocará en los instintos asesinos que le acompañarán de adulto.

La película muestra a la perfección la perversión de la mente de un chaval con carencias afectivas y serios trastornos mentales jamás tratados en la semilla del monstruo que algún día será, elevando muy poco a poco la tensión y escalando los instintos homicidas de Dahmer a través de la triste relación con sus padres y de su papel como payaso oficial del instituto, instigado por una pandilla de chavales que creen que tan sólo se están echando unas risas con él.

Es impresionante la interpretación de Ross Lynch como Jeffrey Dahmer, así como su caracterización. El joven actor de 22 años muestra tal cantidad de sutilezas en los momentos de intimidad, una capacidad tan asombrosa de vislumbrar ese lado oscuro que lucha por brotar a cada momento y un ansia tan dolorosa por agradar y sentirse parte de algo, que asusta. Buscad fotos de él caracterizado y sin caracterizar, vídeos de esta película y de otros papeles suyos y veréis a lo que me refiero.

Mi problema con la película, como decía, fue la falta de información. No supe quién era Jeffrey Dahmer hasta que salí de la sala y quizá si hubiese conocido su identidad y sabido a qué periodo de su vida correspondían tanto la película como el cómic, la hubiese disfrutado sin estar esperando continuamente el comienzo de un reguero de sangre y violencia que nunca llega, pues la peli pone el punto y final justo antes de que Dahmer se cargue a su primera víctima.

Por tanto, mi perspectiva a la hora de afrontar la narración estaba equivocada, lo que demuestra cómo cambia la experiencia cinematográfica dependiendo de las expectativas, el bagaje cinematográfico, la información anterior (o la falta de ella) sobre el largometraje y hasta el propio humor del momento.

En este caso, es muy curioso cómo la opinión sobre la película ha ido mejorando en mi mente y un visionado un tanto incómodo se ha convertido en la sensación de haber asistido a una gran película a medida que ha ido reposando en el cerebro.

DOWNRANGE

Rematábamos el festival con la última película de este maratón matinal de domingo, un film que pintaba bastante mejor en el tráiler, con un escenario claustrofóbico a campo abierto en el que unos viajeros que comparten coche se ven amenazados por un francotirador que dedica su tiempo libre a practicar tiro al blanco con los coches que se aventuran a cruzar una solitaria carretera usamericana.

Un punto de partida a priori interesante, como es el de estos chavales que tienen que sobrevivir parapetándose detrás de su propio coche, sin salida posible, intentando averiguar el modo de salir bien parados de una situación tan aleatoria y stephenkingiana, se ve arruinada por unos intérpretes anodinos y una sucesión de eventos absurda.

No estoy seguro de si el director, el japonés Ryûhei Kitamura, un tipo que lleva trabajando un montón de años y responsable de “Azumi”, una película con asesina adolescente con katana o alguna película de “Godzilla”, pretendía dar un tono humorístico o satírico a la película o si se la estaba tomando en serio.

Si se trataba de lo primero, la verdad es que no pillé demasiado bien el chiste y si es lo segundo, nada de lo que dicen o hacen los protagonistas tiene ningún puto sentido, con lo que todo se resumen en esperar cual es el desenlace loco de esta pandilla de imbéciles a punto de morir.

El desenlace, como cabía esperar, es tan tronado y alucinado como el resto de la película, con la aparición estelar de un grupo de policías tan o más imbéciles como los adolescentes a los que tratan de salvar.

Quizá da para alguna risa en algún momento de la trama, seguida de su correspondiente facepalm, pero no las suficientes como para compensar un guión que, el que quiera, podrá disfrutar en la ya nombrada Muestra SyFy de este año, ya que acaba de ser confirmada como parte de su programa.

Con un poco de suerte será la clásica película de madrugada del sábado y nos podremos acostar un poco antes para ganar horas de sueño.

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