FESTIVAL DE SITGES 2017. DÍA 1

Digo yo que ya irá siendo hora de volver la vista atrás y contemplar los bultos que dejó en la memoria nuestra excursión al Festival Internacional de Cinèma Fantastic de Catalunya aka. Festival de Sitges. Mes y medio ha pasado ya desde que Lo Que Diga Mamá, Serpiente Plissken, El Maestro de Motores y yo formamos el comando especial para adentrarnos en la garganta de la bestia.

Como no podía ser de otra forma una misión que salió a pedir de boca, que dejó un montón de momentos álgidos, un montón de carcajadas y un montón de metraje cinéfago en enorme compañía y conmemorando los 50 años del nacimiento de la muestra.

Veinte películas en pantalla grande, Diez cortometrajes y un bonustrack tirados en el sofá que supuso que los cuatro acabáramos con lágrimas de la risa. No en vano se trata de la que es considerada como la peor película del cine moderno y eso supone uno de esos casos en que la percepción da la vuelta a la escala de medición y acaba convirtiéndose en una involuntaria maravilla.

Así que, tras amanecer con escasas horas de sueño la primera mañana, nos enfrentamos a los cinco primeros largometrajes y a la tanda de cortometrajes, para arrancar con garbo.

Así que procedamos a rebuscar entre las meninges para volver a paladear los regustos que nos dejó esta primera y loca jornada fantástica.

THE WALL

La primera película escogida era una cinta bélica con tan sólo tres personajes. A uno de ellos sólo se le escucha la voz, otro permanece tirado, inmóvil y fuera de plano la mayor parte del metraje y es realmente en el tercero en el que recae el peso actoral de la película.

Dos soldados estadounidenses se encuentran en el ocaso de la guerra de Irak. George W. Bush, uno de los presidentes más incapaces y con uno de los encefalogramas más planos que se han encontrado dirigiendo los designios del despacho oval, ha declarado el fin de la guerra, obviamente con victoria. Sin embargo estos dos tiradores de élite del ejército de las barras y estrellas otean el desierto que tienen delante de ellos en busca del causante de una masacre.

Lo que sea que ha pasado parece que ya no está pasando. Una serie de cadáveres en la arena que se cuece al sol y nada más, así que acaban bajando la guardia, momento en el que un francotirador fantasma aprovecha para intervenir y deja abatido a uno de ellos y al otro resguardado por un corto muro que está desmoronándose.

Éste es el escenario de la partida dialéctica que van a jugar los dos enemigos, uno resguardado por la temblorosa pared y el otro oculto en algún punto elevado de los alrededores, ambos en continua comunicación a través del intercomunicador del americano.

Y es en la dureza y la letalidad de las palabras donde se encuentra la fuerza de la película. Es en los discursos de dos hombres inteligentes, que es posible que fuera de la guerra hubieran hablado apasionadamente de sus creencias frente a una cerveza y que en estas circunstancias sólo quieren borrar al otro del mapa donde se vive la mayor tensión y donde se disfruta más la cinta.

La peli está dirigida por Doug Liman, un tipo que no supo darle empaque a una buena idea en la cinta de tipos con poderes “Jump” pero que me petó el cerebelo sorprendiéndome con la cinta de acción con saltos en el tiempo “Al filo del mañana”, que parece que ha construido esta película como divertimento y en busca de sana experimentación antes de lanzarse a otra superproducción con Tom Cruise.

En el terreno actoral, Aaron Taylor-Johnson abraza la búsqueda de sus límites como actor fuera de otro tipo de películas de altos vuelos más encorsetadas como son “Kick-ass”, “Godzilla” o “Vengadores: la era de Ultrón”, realizando una labor titánica soportando una cámara que le enfoca durante un 95% del metraje.

A su lado, John Cena, antigua superestrella de la lucha libre, que trata de abrirse, poco a poco, un hueco en el cine (muy gracioso su papel en “Y de repente tú”, de la monologuista Amy Schumer) y Laith Nakli, actor británico, poniendo la voz al ángel de la muerte iraquí.

A mí me mantuvo siempre alerta y, aunque casi me pierdo el desenlace por un inoportuno apretón, me parece una pequeña película muy bien resuelta, con mucha mala baba y un guión muy bien escrito, que quizá tenga algún agujero en cuanto a los elementos físicos que hacen avanzar la trama pero que lo suple muy bien con los diálogos.

Un comienzo de día muy solvente.

MUTAFUKAZ

Este año había una buena dosis de animación. Por un lado nos coincidía muy bien en el horario, consolidándose como buenas opciones rodeadas de otras películas menos apetecibles y por otro había que recargar el hambre de dibujitos del Maestro de Motores, que este año no pudo asistir al Festival de Annecy.

Esta película francesa cuenta la historia de Angelino, un extraño superviviente de los bajos fondos de Dark Meat City, una ciudad gangsteril y repleta de personajes muy pintorescos. Él es un tipo bajito y con una cabeza enorme, negra y completamente redonda, su mejor amigo tiene una calavera llameante sobre los hombros y ambos son importunados muy a menudo por una especie de zorro con brackets y voz muy chillona.

Su aburrida y poco lujosa vida dará un vuelco cuando conozca a una señorita con enormes coletas que causará amor a primera vista y, sobre todo, cuando un montón de forzudos agentes le empiecen a perseguir sin motivo aparente. Junto a sus amigos vivirá una fabulosa aventura donde descubrirá secretos de su pasado.

Sin lugar a dudas, la mayor baza de la película es su estilo visual y su diseño de personajes. Cada nuevo escenario que recorren los protagonistas es aún más molón y rico que el anterior y la imaginación de los autores a la hora de desarrollar este mundo repleto de color y rap es inagotable.

Sin embargo, a nivel argumental a mí acabó dejándome frío y con la sensación de estar plagada de buenas ideas desaprovechadas. Con todos los personajes brutales que pueblan la película y los escenarios locos que se inventan, me da la impresión de que la trama queda a un nivel mucho más lineal y predecible, muy lejos del nivelón del apartado visual.

Como ejemplo ilustrativo, hay un momento en el que aparecen unos extraños guerreros de lucha libre, a cada cual más increíble que el anterior, que gastan su tiempo entrenando para peleas ensayadas a la espera de intervenir en una profecía loca que, una vez presentados, apenas intervienen en la trama, dejando una nueva sensación de ocasión perdida.

A estos directores les hace falta un guionista que se suelte la melena, que encauce toda la creatividad hacia una trama tan loca como el envoltorio, que consiga llevar la originalidad a todos los estratos.

En ese momento, quizá estemos hablando de obra maestra.

FIREWORKS, SHOULD WE SEE IT FROM THE SIDE OR THE BOTTOM?

Antes de entrar en la película, discutiendo sobre lo visto en Sitges y en el resto de festivales frikis, el Maestro de Motores se lanzó con una hipótesis atrevida sobre la garantía de las películas de animación. Éstas podían ser mejores o peores, pero jamás había habido una que hubiera merecido un suspenso.

Murphy debía estar escuchando detrás de alguno de los adornos terroríficos que plagaban las calles de la ciudad catalana y decidió ofrecerle una sana cura de humildad. Tras este título kilométrico se escondía una de las mayores decepciones del festival. Una película ñoña, con un argumento estúpido y una cantidad extenuante de escenas repetidas.

Además, me llama mucho la atención que esta película está inspirada en un mediometraje japonés con actores reales que pinta aún más horrible y que cuenta con escenas calcadas, aunque, por lo que parece, sin el componente fantástico que tiene la de animación. Podéis ver el tráiler aquí si os entra la curiosidad.

La película sigue los avatares de un grupo de colegas del colegio que planean acudir a ver los fuegos artificiales de una fiesta para saber si estos son redondos o planos, discusión a la que hacen referencia más veces de lo que una paciencia media puede aguantar. Mientras, una muchacha está triste porque se tiene que mudar de ciudad y dos de los de la pandilla están loquitos por ella.

La historia se empieza a liar cuando en algún momento de la trama (algo tardío, por lo que puedo recordar) uno de los chavales encuentra una bola saltarina de colorines que, al tirarla, hace que el tiempo retroceda mientras el universo cambia sus reglas sutilmente.

Todo esto, en realidad, no importa casi nada. Es una excusa para que nos martiricen una y otra vez con escenas que empiezan igual y acaban de forma distinta y para introducir el número musical más loco e incoherente que os podáis imaginar. Un momento Disney en medio de un drama fantástico nipón que viene a ser el equivalente de un político conservador subido en una carroza del Orgullo, algo que no cuadra.

Al final, la película sirvió para sacarnos esa presión de encima. Ya encontramos nuestra peli suspendible del género animado así que ya podemos acudir con tranquilidad a comernos la siguiente obra maestra.

DAVE MADE A MAZE

Ésta era una de las propuestas a las que más ganas teníamos de hincarle el diente. Una trama loquísima y que ya desde el trailer se le intuía un mimo y una dedicación fuera de serie. Una película entrañable que aúna el espíritu de “Dentro del laberinto” y el de “Art attack”, ahí es nada.

Annie llega un día a casa del trabajo y se encuentra una estructura de cartón muy elaborada en el centro del salón. Cuando llama a su novio Dave, la voz de éste surge del interior del castillo. Le dice que ha ido construyendo este laberinto y que ahora no puede encontrar el camino de vuelta.

Annie sabe que su novio tiene un aguzado síndrome de Peter Pan, que no está pasando por un buen momento y que tiende a exagerar las cosas, así que al principio se lo toma con calma. Llama a un amigo de ambos y la casa acaba llenándose de gente, dando al traste con su paciencia. Cuando se introduce entre las cajas de cartón para sacar a su novio a rastras, descubre que es mucho más grande por dentro que por fuera y acaba perdiéndose también, junto con unos cuantos acompañantes.

Esta locura de argumento se queda corto con las toneladas de imaginación que Bill Waterson, un actor que escribe y dirige su primera película y Steven Sears, el ideólogo de la trama y co-guionista, vierten en esta película que no puede hacer otra cosa que generar simpatía y cariño a cada nueva escena.

El trabajo de papiroflexia de cada detalle del interior del laberinto es una obra de arte y la libertad con la que se mueve la historia es apasionante. Así como decíamos que “Mutafukaz” desaprovechaba el apartado visual en una historia algo plana, en este caso ambos avanzan de la mano enriqueciéndose mutuamente y volando libres cual jilgueros desatados.

Por poner una pequeña pega, quizá el desenlace es lo único que no está a la altura de la historia. Quizá los escritores no supieron poner un punto y final a tal cantidad de locura, la forma de devolver a los personajes a la cruda realidad y los últimos momentos se antojan algo inferiores. Sin embargo nada desmerece el tour de force que se marca la película, que finalmente se alzó con el premio Noves visions One a la mejor película.

Es imposible dar más información sin caer en spoilers variados, sin embargo, si en algún momento tenéis la oportunidad de verla, sólo os voy a pedir que entréis de nuevo en este blog y compartáis las risas que os echasteis con la habitación de las perspectivas. Sólo eso.

Echo la vista atrás y todavía se asoma una carcajada.

LA PIEL FRÍA

El día remató con esta adaptación de la célebre novela de misterio-terror de Albert Sánchez Piñol.

Recuerdo leer el libro después de una recomendación del Maestro de Motores y sumergirme con gusto en esta minúscula isla perdida en medio del océano a la que llega un oficial de meteorología que se aísla del mundo para expiar sus pecados, su primer encuentro con las criaturas de las profundidades, intentando resistir en una vieja caseta y tratando de controlar la incipiente locura y su relación con el viejo y descreído farero.

La película empieza exactamente de la misma forma y tanto la ambientación como el diseño de los viscosos seres son impresionantes. Uno es capaz de ver ante sus ojos cómo toman forma imágenes que hasta ese momento sólo vivían de forma abstracta en la imaginación. La niebla sobre la costa, el defendido e inexpugnable faro o la angustia de la noche cayendo sobre el mar y desatando el miedo a una nueva invasión.

Eso sí, a partir de un punto, el objetivo de la novela y el de la película comienzan a diverger. Mientras la palabra se centraba en las relaciones entre el meteorólogo, el farero y uno de los seres abisales, desgranando miedos, anhelos y ralladas varias, la imagen se vuelca hacia el thriller de supervivencia, poniendo el foco en cómo los humanos tratan de incrementar las defensas mientras los anfibios tratan de acabar con ellos.

Personalmente, disfruté más con el enfoque del relato, aunque esto ya es muy personal. La película dirigida por el francés Xavier Gens, responsable de “Frontière(s)” y “Hitman” y protagonizada por David Oakes, Ray Stevenson y Aura Garrido debajo de un maquillaje que la deja irreconocible, busca su camino y consigue muy buenos momentos.

Quizá entre lo mejor, ese inicio brillante y desasosegante, que planta las reglas de forma magistral en muy poco tiempo y un final triste que deja al espectador con el alma algo encogida.

SELECCIÓN DE CORTOMETRAJES

Copiando un poco el estilo del blog del Maestro de Motores, Animación por las orejas, voy a hacer un breve repaso de lo que nos deparó la sección de cortometrajes animados.

Cerulia

Una inquietante animación en stop motion cuenta la historia de un trauma infantil. Una muchacha que lo pasó muy mal con su hermana gemela y unos muñecos de trapo cabrones. Si en vez de ser el primero llega a aparecer hacia el final de la sesión, me hubiese llevado mucha mejor impresión.

I think you’re a little confused

Una butifarra vive extrañas aventuras. Ida de olla de las buenas que está más cerca de proyecto fin de carrera que de propuesta de entidad. Mi única duda es si su colega del final era una patata o una morcilla o qué.

L’ogre

Un ser gigantesco tiene hambre y acude a un restaurante. El banquete se le va de las manos y acaba creciendo más de lo debido. Yo creí ver una descripción de la bulimia pero vete tú a saber qué quería mostrar el director.

Nocturne

Unos seres arbóreos se reúnen alrededor de un tocón para echar unas partidas del juego más aburrido del mundo. Al que gana le crecen ramas. Alguien dijo luego que era una traslación a imágenes de una escena de una ópera de Mozart. Sí, fijo.

Fatcula

De nuevo un argumento comprensible. El dueño de un gimnasio ve cómo pierde clientela porque a su lado se instala el cónde Fatcula, que chupa la grasa y convierte a la gente en buenorros. Aunque el formato de animación se hace difícil de ver se agradece la crítica al culto al cuerpo sin esfuerzo.

(Fool time) job

Este es uno de esos casos en los que no entiendes nada pero al menos entretiene. Un ser con aspecto de ave es contratado en un extraño curro en el que tiene que correr en bolas por el parque. Se hace rico. Con el tiempo el sueño se irá al garete. Curioso.

Play boys

Creo que fue el único corto que me llegó a cabrear. Parece una versión psicótica de un videojuego de los albores de los ordenadores. Un “Manic miner” absurdo. Alguien leyó que denunciaba comportamientos machistas. A mí me parece un crimen contra la humanidad.

La casa de los colores

El corto es bonito, tiene colorines, un dibujo agradable. Todo bien. El problema viene cuando a medida que avanza desprende un tufillo religioso algo sospechoso. Lo que empieza muy bien acaba con una moralina extraña. Lástima.

Valley of white birds

Los chinos son así haciendo cine. No entiendes demasiado, con una trama que se pierde entre metáforas ecologistas (supongo) pero lo hacen todo tan bonito que acaban hipnotizando. Guerreros, pájaros y pececillos. Bastante adorable.

La nuit je danse avec la mort

No estamos seguros de si esto era una denuncia al consumo de drogas o una apología de los viajes lisérgicos, pero el caso es que se alzó como mi preferida del pase. Un tripi que desemboca en sexo sentido y bonico. Pues ole por el protagonista.

Y en este punto remató la primera y densa jornada. Aún nos quedaba mucho que ver. Aún no había llegado nuestro uno. Ni nuestro diez. Todo por hacer y poco por dormir.

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