FESTIVAL DE SITGES 2015 – DÍA 1

LE TOUT NOUVEAU TESTAMENT (EL NUEVO NUEVO TESTAMENTO)

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Esto fue comenzar nuestro periplo fantástico por todo lo alto. Algún maestro del cine dijo un día que una película había que empezarla bien arriba para después seguir subiendo. Lástima que sólo se cumpliese la primera parte en este primer día friki.

Nuestra primera elección, esta extraña cinta belga de humor surrealista, se impuso como la más original de nuestro pedacito de festival y, a la postre, se alzaría con nuestro particular premio conjunto a la mejor película.

El tema en sí, no es novedoso. ¿Qué pasaría si en realidad somos sólo inventos de un ser superior que maneja nuestros destinos? Pero, aquí viene lo bueno. ¿Qué pasa si ese ser superior es un padre de familia eternamente cabreado, fumador empedernido, iracundo, que pasa los días en bata y trata de combatir el hastío escribiendo en un ordenador obsoleto la historia de la humanidad, tratando de fastidiar a sus propias creaciones ad aeternum?

Al principio, no había nada. Luego, Dios, creó Bruselas. La llenó de un puñado de individuos creados a su imagen y semejanza y después empezó a pasárselo pipa ideando un sinfín de reglas de lo más porculeras, que todos conocemos. Que la tostada se caiga por el lado de la mermelada, que la cola en la que estás avance más despacio que la de al lado… bien, ya sabéis de qué hablo.

Pero Dios, no vive sólo. Tiene una mujer más buena que el pan y algo pusilánime que soporta sus gritos, se pirra por el baseball y hace bordados, un hijo díscolo que una vez bajó al mundo construído por su padre y consiguió que le crucificaran y una hija pequeña de vestimenta gótica que también está hasta los ovarios de su progenitor y decide continuar el legado de su hermano. Eso sí, a su manera.

La película mezcla un surrealismo que me recuerda a aquel Terry Gilliam loco de los inicios, con un tono poético curioso, que he de reconocer que en algunos momentos fue lo que más me costó. Sin destripar los avatares de la pequeña Ea, la susodicha hija del Divino, el caso es que algunas de sus conversaciones con los atormentados humanos fueron las que más me cansaron. Aunque probablemente sea yo, porque al Maestro de Motores le encantaron.

En cualquier caso, uno de los puntos álgidos del maratón, sin ninguna duda.

THE GIFT (EL REGALO)

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La siguiente propuesta del día era una apuesta personal de Joel Edgerton, un tipo al que probablemente no le ponéis cara pero que resulta ser el típico secundario que está en todas partes, el tío.

El colega Edgerton escribe, dirige y se pilla uno de los personajes de esta historia que va mutando a medida que avanza para dar visibilidad a un problema muy de nuestro tiempo. Uno de esos comportamientos que antes dábamos por hechos y al que ahora tratamos de poner remedio, poniéndole nombre en inglés y todo.

Por motivos que se irán desvelando a medida que se avance en la trama, una pareja joven y molona se compra un casoplón a las afueras y comienza una vida diferente. La mujer, interpretada por Rebecca Hall, se plantea continuar su trabajo de diseñadora, mientras que el marido, al que encarna un Jason Bateman alejado de la comicidad de la que suele hacer gala, se suma a una importante empresa que le paga un pastizal. Además, planean tener un retoño y se llevan de maravilla tanto con los vecinos como con los colegas de curro de él.

Todo parece envuelto en nubes de caramelo hasta que un antiguo compañero de cole de él, el susodicho Edgerton, hace aparición. El tío no tiene don de gentes, precisamente, y parece obsesionarse un poco con los protagonistas, dejándoles regalos y apareciendo por la mansión a horas rarunas.

El protagonista tiene la mosca detrás de la oreja con el tal Gordon, al que en el cole llamaban Gordo a la cara y Weirdo a la espalda, mientras que a ella le da un poco de pena su carácter asocial y tristón. Pero como decía Aerolíneas Federales en Xabarín Club: “Non, non. Non todo é o que parece, amigo. Hai que pensalo moi ben”.

Joel Edgerton dirige con buen pulso este thriller de ambiente enrarecido en el que no sabes muy bien lo que está pasando y me gustó ese lado oscuro que luce Jason Bateman al que, como decíamos, estamos acostumbrados a ver en papeles cómicos.

KNOCK KNOCK (TOC TOC)

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Empiezo a pensar que las ideas de Eli Roth no son para mí. Aunque el paisano me cae muy bien, destila carisma y gamberrismo y se codea con amiguetes muy interesantes, respiramos un frikismo terrorífico diferente. Me encandiló su “Hostel”, partiendo de una idea muy sencilla y manida pero tremendamente efectiva pero sus dos últimas propuestas, ambas vistas en Sitges, me han decepcionado.

No comulgué con su revisitación del cine caníbal de los 70 en “Green Inferno” y tampoco me encandila esta fábula de terror erótico-moralizante que se casca, a pesar de que Ana de Armas convierte el hastío de gran parte del argumento en un deleite para los sentidos.

Un padre de familia con el aspecto desaliñado y juvenil de Keanu Reeves se queda sólo en casa trabajando mientras su mujer y sus hijos se van a la playa. Quién le iba a decir a él que su noche de soledad entre planos arquitectónicos, rock a todo trapo y alguna calada de marihuana, se vería interrumpida por la llamada del pecado, en las formas sugerentes y tentadoras de Ana de Armas y Lorenza Izzo, empapadas y con cara de no haber roto un plato, pidiendo ayuda a su puerta.

Lo que al principio parece inocente coqueteo, se vuelve apasionada y sudorosa lujuria y lo que, en un principio, podría pasar por una aventura extramarital secreta va degenerando en un perverso juego de castigo en el que las dos súcubos deben castigar al pecador de la manera más retorcida y malvada posible.

A pesar de que tanto nuestra musa del festival (después de la panzada de reír que nos entró con “El callejón”, no pudimos por menos que nombrar a Ana nuestra musa oficial) y su compinche italiana se lo pasan en grande haciendo sufrir al pavisoso de Keanu, poniendo toda la carne en el asador (TODA la carne) y Eli nos regala un puñado de escenas de lo más sugerente y macabro, todo revuelto, nunca pude deshacerme de la sensación de que el argumento me parecía de lo más estúpido.

Además, que todo se queda ahí, en lo que os he contado. A partir del punto en el que las chiquillas le cuentan a Keanu su plan, la historia se empieza a alargar como un chicle Boomer, añadiendo carreras, grititos, risas y jugarretas para llegar a un final complaciente y algo tonto.

Así que, ya lo sabéis, niños, el trío fuera del matrimonio está mal. Incluso si uno de los vértices es Ana de Armas.

LOS PARECIDOS

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Desde que habíamos salido, contentos y campantes, de la película belga que inauguraba nuestro viaje, el nivel había ido cayendo irremediablemente, como si fuese la popularidad de una Caja de Ahorros. Y aún no había llegado al fondo del agujero.

El director y guionista de esta película mejicana, Isaac Ezban, muy majete él, vino a presentarnos emocionado su propuesta. Una extraña e intrigante (al menos al principio) historia fantástica, con una cuidadísima ambientación que recordaba a aquellos míticos capítulos de la serie de la década de los 60 “The twilight zone”.

En una claustrofóbica estación de autobuses en sepia, forrada con escaques blancos y negros que le otorgan una cualidad onírica, se ven atrapados por la lluvia un puñado de viajeros desesperados por salir de allí, a cada cual más curioso que el anterior. Un barbudo que debe llegar a tiempo al parto de su mujer, una indígena que habla raro en una esquina, una embarazada que escapa de un hombre, una madre que cuida a un extraño niño con un aparato en la cabeza, un taquillero que aburrido explica a los viajeros que los autobuses no pueden llegar a la estación, un estudiante de veintipico años que aparenta ser mucho más viejuno…

Sin embargo, la lluvia y la espera no será nada comparado con los terroríficos y fantásticos acontecimientos que están a punto de suceder. Unos acontecimientos que, a medida que se desvelan, parecen cada vez más ridículos y cogidos por los pelos (nunca mejor dicho).

No es sólo que la razón última del misterio misterioso sea una soplapollez supina, es que el desarrollo de la trama dejó de importarme a la media hora. No sé si por las sobreactuaciones de los actores, por la tontunez de sus decisiones o porque, al final, el director desaprovecha la cojonuda atmósfera que había construído con una historia que parece más salida de la colección juvenil “Pesadillas” de R. L. Stine que de la genial serie televisiva de Rod Sterling anteriormente mencionada.

JERUZALEM

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Esta sesión era, claramente, una apuesta personal. Dado que el Maestro de Motores no es un gran fan del found footage y que Lo Que Diga Mamá no es una gran fan del cine en general, el único que tenía un número de boletos decente para el disfrute de esta cinta de monstruos ambientada en las calles de Jerusalén, era yo. Además, una de las protagonistas era Yael Grobglas, que para los que sigáis la descacharrante “Jane the virgin”, viene a ser la rubia buenorra y malvada de la serie, que tiene pinta de ser una tía muy enrollada.

También vinieron los directores a presentar la cinta y luego se quedaron amablemente a una sesión de Questions & Answers y explicarnos el stress y la capacidad de organización e improvisacion que requiere el rodaje de un proyecto como éste, ambicioso en lo conceptual y pobre como una rata en lo monetario. Muy pocos días, un par de localizaciones, un puñado de efectos especiales muy resultones, un elenco entregado y ¡bum!, tienes una peli de terror muy digna.

Además, tenía que llegar el momento en el que se justificase la grabación de las imágenes con el nuevo gadget de moda, las smart glasses, a las que sacan muchísimo juego durante toda la película, con su reconocimiento de rostros, sus mapitas, su wikipedia integrada y sus videoconferencias.

Una muchacha con el corazón roto por la muerte de su hermano, acepta a irse de vacaciones con su mejor amiga para olvidarse de las penas y el destino elegido es la mítica Israel, con sus leyendas, con su crisol de culturas y religiones, con sus catacumbas centenarias.

Con tan mala suerte de que, justo cuando están de farra por las calles de la capital, es el día que toca el Apocalipsis. Así que comienza una carrera contrarreloj por escapar de las murallas sagradas antes de que algún bicho les mande de cabeza al infierno.

El recurso de las gafas es, sin duda, el descubrimiento de la película y la planificación de fiestas y carreras por aquellas angostas calles, unida a una mitología a la que se le saca el partido necesario, convierten la narración en un disparo a la fábrica central de adrenalina. Todo ello hasta llegar a un final perfecto, que nos deja la sensación de haber asistido a una carta de presentación de estos jóvenes realizadores a las colinas angelinas. Me extrañaría que no volviésemos a hablar de ellos próximamente.

Ya digo que mis compañeros de butaca quizá no disfrutaron de la misma forma de la aventura israelita, pero yo me lo pasé como un enano.

TALES OF HALLOWEEN (CUENTOS DE HALLOWEEN)

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Hay temas que no pueden faltar en festivales como éste, en donde abunda el terror. Es necesario que haya alguna película de casas encantadas, alguna de vampiros, alguna de zombies, algún slasher y, como es el caso de la última de esta primera jornada, alguna ambientada en la fiesta de Halloween.

Nos decidimos por esta combinación de relatos entrelazados entre trucos y tratos porque, oye, al ser un nutrido puñado de historias, malo sería que no hubiese alguna buena. Al final, resultó que ninguna era demasiado buena pero ninguna era demasiado mala. Todo tenía una pinta como a serie de televisión juvenil, un poco como si se hubiesen tomado algo más en serio alguno de los especiales de Halloween de Los Simpson. Algo, pero no mucho.

Diez historias que no dan nada de canguelo pero que plantean alguna idea interesante. Niños cabrones que se toman los trucos demasiado en serio, duendes con un humor negro interesante, pandillas de malotes que se enfrentan a demonios vengadores, historias para meter miedo a los niños que se hacen realidad, espíritus que te persiguen entre la niebla…

En fin, puntos de partida que parecen pensados para narrar de noche al calor de una hoguera, con algún que otro actor mítico del género, con puntitos gore muy sabrosos que, al final, no se meten en demasiados berenjenales, todos de un nivel medio similar, tirando de clásicos de las historias de meter sustos, con una ambientación muy de estudio, como si estuviésemos en unas fiestas de todos los santos de algún Marina D’Or usamericano.

Una colección de historias de las que se dejan llevar, que, visto el nivel de algunas de las ya vistas, ayudó a superar el sueño y el cansancio de este final de jornada y a retirarnos a descansar dispuestos a darnos otro atracón de historias truculentas.

4 thoughts on “FESTIVAL DE SITGES 2015 – DÍA 1

  1. Nueva teoría a comprobar en futuros Sitges: A mejor poster, peor película.

    Cuando he acabado de leer lo de Jeruzalem he pensado “es verdad, no estaba tan mal la peli”. Menos mal que después he recordado el gigante, y el ataque de decenas de bichos en el que no pasa nada. Pero te concedo el buen uso del recurso de las gafas.

    1. Desde luego, en algunos casos se cumple a rajatabla. De hecho, los dires de “Los parecidos” se esforzaron tanto en poster como en regalitos molones.
      En cuanto a los bichos… tampoco es que no pase nada. Pasa que corren. Mucho. La parte de la entrada al sanatorio mental también está bien.

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