ESTRENOS 28/03/2018

Semana de estrenos atípica en la que nos llegan a miércoles en vez del viernes de costumbre. Los niños están de vacaciones y por tanto los padres también aprovechan para llenar la baca del seiscientos y apuntar hacia destinos de ocio, o lo que quiera que se haga en estas épocas en las familias tradicionales.

Lo curioso es que con todos los infantes liberados de los muros escolares, no nos llega ningún estreno infantil. Sí lo hace un blockbuster bastante esperado de corte juvenil y unas cuantas cintas europeas premiadas ahora que las usamericanas que participaron en la ceremonia de los premios de la Academia de Hollywood se han estrenado o van camino del vídeo doméstico.

¿Estáis preparados, jugadores?

Pues meted la moneda y dadle al botón.

READY PLAYER ONE

Me leí la novela en su día porque es como si alguien hubiera sintetizado mis aficiones y frikeces en una historia y me la hubiese entregado en mano. Es verdad que la prosa de Ernest Cline no es ninguna maravilla, plana y limitada en muchos sentidos, pero tiene tantas ideas poderosas y geniales condensadas en una trama clásica que es casi imposible no disfrutarla si has crecido en los ochenta.

Estaba claro que la historia estaba destinada a ser convertida en largometraje de la misma forma que lo estaba el no poder hacerlo llevada de forma literal. Algunas pruebas a las que se debe someter el protagonista para ganar la partida eran, a mi juicio, deliciosas cuando las leías pero inviables a la hora de convertirlas en imágenes.

Al final, fue Steven Spielberg el encargado de dirigirla y también esto parecía profético. Quién mejor para construir una película sobre la nostalgia ochentera que el responsable de gran parte de la iconografía de aquella década.

Para la épica a ritmo de sintetizador:

EL CAIRO CONFIDENCIAL

Curiosa esta producción que junta los dineros de Suecia, Dinamarca, Alemania y Marruecos en una trama desarrollada en la capital egipcia, que plantea un cine negro de raíces americanas. Un batido de personalidades que que ha dado lugar a una película aclamada por la crítica y muy bien considerada por los espectadores, que ha ido cosechando diversos premios como el de mejor película internacional en Sundance o espiga de oro, mejor director y mejor guión en el de Valladolid, entre otros.

En ella, un detective corrupto más preocupado por ganar parné que por servir y proteger, se encuentra con el asesinato de una muchacha en un hotel de El Cairo. Las conexiones con las élites monetarias y políticas del país que va descubriendo en su investigación van transformando al policía, replanteándose su vida y sus prioridades.

Tanto la trama de puro cine negro como el ambiente espeso y caótico de las calles cairotas parecen sentarle estupendamente al film de Tarik Saleh, un realizador sueco de ascendencia egipcia que da un salto brutal desde la escandinavia de sus primeros largometrajes al norte de África.

Para la redención de la placa:

UNA RAZÓN BRILLANTE

Este tipo de películas de mentor y aprendiz brillante, separados en un inicio por sus respectivos prejuicios, que se van acercando a medida que su interés común y su fuerza de espíritu avanza, que recorren un camino juntos para hacerse mejores el uno al otro, me suelen ganar. Espíritus humanos alejados por la sociedad que acaban unidos por el corazón, ¿qué hay más bonito que eso?

En este caso el escenario es la facultad de derecho, en un principio y los tribunales un poco más tarde y los protagonistas son un veterano profesor cascarrabias y brillante algo elitista y machista y una estudiante de los barrios pobres de padres inmigrantes. Ambos se detestarán y se necesitarán para ser mejores y ambos acabarán siendo personas más evolucionadas.

Daniel Auteuil, el profe, es una institución en el cine francés y Camélia Jordana acaba de recibir el premio a la mejor actriz revelación en los premios César. Con todo esto, a mí me tienen medio ganado.

Para el aula de la vida:

VELOZ COMO EL VIENTO

En cierto modo, esta película italiana es similar a la francesa de la que acabamos de hablar. Dos personas separadas por sus múltiples diferencias, una de ellas ejercerá de maestra, la otra de alumna, el camino las acercará, por el camino cambiarán. De nuevo una historia clásica narrada a través de la emoción y la superación humana.

Sin embargo, en este caso cambiamos el mundo del derecho por el de las carreras de automóviles, la relación entre profesor y alumna por la de hermano mayor y hermana menor. En este caso se trata de un antiguo piloto de carreras que se ha hundido en el alcohol y las drogas y una muchacha por la que corre el virus de la velocidad que debe adiestrar sus instintos naturales al volante para ganar una carrera y poder conservar su casa y así sacar adelante a su hermano menor.

Redención, amor familiar y superación deportiva. Lo sé, lo hemos visto cien millones de veces y es casi imposible sacar de ahí algo original, pero a mí me sigue atrapando. Placer culpable llamadlo.

Para el motor quemado y el nuevo:

EL JUSTICIERO

Un tipo que perdió a su mujer en un robo a mano a armada en su propia casa decide, tras la incapacidad de la policía para resolver el crimen y poner entre rejas a sus responsables, tomarse la justicia por su mano. Bruce Willis vuelve a su papel de tipo duro y se dedica a eliminar uno por uno y con frialdad glacial a un montón de malosos.

Este tipo de películas me plantean un conflicto moral. Por una parte, pueden llegar a ser una apología de las armas y de la justicia personal, un problema que, hoy en día, en los Estates acarrea muchísimas muertes y que abanderan organizaciones tan siniestras como la Asociación Nacional del Rifle. Una idea que alienta una cultura armamentística que es uno de los mayores males del mundo moderno.

Por otra, si uno se abstrae de su mensaje fascistoide y se lo toma como simple entretenimiento, puede resultar de lo más disfrutable, como lo fueron en su día la saga de Rambo o las películas de Charles Bronson, sobre una de las cuales se considera remake: “El justiciero de la ciudad”.

No esperéis de mí una respuesta. Aún no la tengo.

Para el viudo de gatillo fácil:

BARBARA

Esta peli francesa se llevó en el festival de Cannes un premio tan extraño como es el de mejor narrativa poética en la sección Un Certain Regard. Además se hizo con el de mejor dirección en el Festival de Sevilla y el de mejor actriz y mejor sonido en los Premios César del cine galo. Un buen variadito.

Mathieu Amalric, un grande del cine del país vecino, dirige su quinto largometraje abordando el biopic de la cantante parisina Barbara, una señora muy conocida en el mundo de la música allá por las décadas 60 y 70, pero no lo hace de una forma canónica, sino que con la ayuda de su ex-pareja Jeanne Balibar filma el rodaje de un biopic en el que Amalric también es el director y Balibar la actriz que poco a poco va mutando en Barbara.

Metacine intelectual que tanto gusta a los franceses y experimento cinematograficomusical del estilo del que dio lugar a la película sobre el gran divo de la chanson, el impredecible Gainsbourg.

Para el pasadizo entre cine y música:

COSAS DE LA EDAD

No sé ya cuantas películas habrán salido de corte muy parecido, todas con ese humor fácil e histriónico que tan poco me hace reir y ese gran trauma de la edad que parece preocupar continuamente a actores y guionistas junto con la falta de ideas y los problemas de pareja.

En este caso se trata de un actor francés que se adentra en la cuarentena y ve cómo su carrera languidece frente a los nuevos valores actorales, que le empiezan a comer la tostada. Esto se une a la rutina en la que se ha instalado su matrimonio y los fans que le ven como una gloria pasada y entonces decide modernizarse de la manera más infantil y estúpida posible.

No sé qué pensáis vosotros, pero yo empiezo a estar cansado de las películas sobre trabajadores del cine que tienen problemas relacionados con su profesión, en un ejercicio de visualización de ombligo propio constante. Está bien alguna de vez en cuando, pero parece que los guionistas se aplican a la perfección esa máxima de escribir de lo que se sepa y ya no saben imaginar.

Para el peinado millenial:

EL CLUB DE LOS BUENOS INFIELES

Otra de traumas trillados, esta vez sin el mundo del cine de por medio pero con un montón de lugares comunes explorados en tantas ocasiones que han perdido su brillo por tanto uso.

Una pandilla de amigos patéticos se reúne para hablar de sus frustraciones sexuales y maritales, de lo poco que follan con sus mujeres y de lo rutinario de su día a día y en un intento de psicología barata y anormal buscan causas y posibles soluciones. Con su gran capacidad de análisis llegan a la conclusión de que para salvar sus matrimonios deben reencontrar el deseo y para ello deben ser infieles, todo destinado a que la líbido dentro de la vida marital crezca. Así que montan un club, con referencias a la extraordinaria película de Fincher cambiando la lucha por el ligoteo y fletan autobuses para dar rienda suelta a sus instintos primarios.

Al frente del reparto de esta tontería, rostros conocidos y desaprovechados como los de Fele Martínez, Adrián Lastra, Jordi Vilches o Raúl Fernández. Un montón de nabos pensando con el idem y situando a las mujeres como decorado o lámparas sexies.

Para la testosterona sin neurona:

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