ESTRENOS 26/01/2018

Una vez repuestos de las penurias gástricas, volvemos al ritmo normal, aún con unas cuantas películas en la recámara por comentar.

Pero hoy tocan estrenos flamantes y relucientes. Corazones sin edad, cuentos sin prejuicios, fríos sin cariño, trenes con misterio, tesoros sin dueño, velocistas sin pista, caterings sin orden y viajes sin humanos.

Echémosles un ojo.

CALL ME BY YOUR NAME

Hablan delicias de esta película basada en la novela de André Aciman que enamoró a James Ivory, impeliéndole a comprar los derechos y a escribir la adaptación cinematográfica.

Cuando Ivory acabó el guión, pensó que era demasiado viejo como para afrontar el rodaje y contactó con Luca Guadagnino, un director italiano con enorme proyección que ya había dado muestras de su talento con “Melissa P.” y “Cegados por el sol”.

Entre todos le han entregado a Armie Hammer, un actor que creo que es maravilloso desde que le vi en “La red social” pero que ha tenido unas decisiones actorales en su carrera muy cuestionables, el mejor personaje de su carrera hasta la fecha, según todo el mundo que ha visto la cinta.

La película habla de amor, cómo no, imposible. El que surge entre un chaval de 17 años y un tipo de 27 que se conocen en una idílica villa italiana. Un concepto que a algunos seres humanos, como James Woods, les ha explotado el cerebro sacando a relucir su gilipollez.

Para la barrera de prejuicios:

LA REBELIÓN DE LOS CUENTOS

Todo guión que proceda del enorme universo de Roald Dahl, ya merece mi más profundo respeto, así de primeras. El tío, junto a Michael Ende, forma la pareja de escritores que mejor y con más respeto ha tratado al lector infantil y juvenil. Dos genios de imaginación desbordante que han construido gran parte de mis pilares literarios.

En “Cuentos en verso para niños perversos”, obra que no sabía que existía hasta ahora pero que de repente tengo muchísimas ganas de hincarle el colmillo, Dahl escribe una serie de poemas subvirtiendo las fábulas populares y, a partir de este material, tres directores franceses construyen esta suave y pequeña película, unión de dos especiales navideños de la BBC.

Lejos de la fastuosidad de las grandes obras de animación americanas, trata de atraer al público infantil desde la sencillez y sin una gota de marketing. Yo le deseo toda la suerte del mundo. Si me hubiese pillado dentro de tres añitos, la pequeña padawan y yo nos hubiéramos plantado en la sala de cine sin dudarlo.

Para la moraleja retorcida:

SIN AMOR (LOVELESS)

Este dramón ruso tiene tropecientos premios y nominaciones como película extranjera a lo largo y ancho del globo, incluyendo el premio del jurado en el Festival de Cannes y las nominaciones de Globos de Oro y Premios Oscar. Parece haber encandilado a todo crítico que la ha visto.

Sin embargo, tanto drama, tanto personaje herido y resentido, tanto odio en sus diálogos, a mí me echan para atrás. Y entiendo que ese es el objetivo, provocar la desazón en el espectador, pero hay que tener una fortaleza de espíritu encomiable para sentarse a ver una película tan triste y dolorosa sin que a uno se le encoja el corazón hasta la implosión.

Todo tiene pinta de estar rozando la perfección: las interpretaciones, el tono, los diálogos y yo dudo de ser capaz de ver una película de estas características sin romperme. Necesito al Maestro de Motores para que me obligue a acudir a filmes de este calado.

Para la negrura vital:

EL PASAJERO

Es muy curioso el giro que ha dado la carrera de Liam Neeson en los últimos años. Un actor excelente, que en su día rechazó hacer de James Bond para no encasillarse y poder seguir optando a papeles más dramáticos, que clava, ha tenido una deriva hacia el género de acción y nuevo badass madurito del cine jolibudiense.

También curiosa es su sociedad con el director español Jaume Collet-Serra, con el que completa una tetralogía de leñazo y tentetieso después de “Sin identidad”, “Non-stop (Sin escalas)” y “Una noche para sobrevivir”. He visto dos de ellas y me parecen pelis muy divertidas y muy bien rodadas.

El actor norirlandés dice que ya se encuentra un poco vejete para seguir repartiendo estopa y que ésta será su último protagonista que navegue por la historia a guantazo limpio y nosotros lo echaremos mucho de menos.

Para el abuelete iracundo:

TRÍO. LA BÚSQUEDA DEL SANTUARIO SAGRADO

Me da la impresión de que esta película es una especie de versión cinematográfica y modernizada de una de aquellas aventuras de “Los cinco”, de Enid Blyton, quizá mezclado con el estilo de Dan Brown. Un grupo de amiguetes que tiene que resolver un misterio, poniendo en evidencia la cuadratura mental de los adultos y haciendo triunfar el bien y la inocencia sobre el mal.

Estos Goonies noruegos e informatizados llaman la atención por lo atípico de su propuesta y de su procedencia, en una industria que no trata bien al público pre-adolescente desde los ochenta y me parece una peli que hubiese disfrutado mucho en mi época de descubrimiento del cine, encontrándola en el videoclub en la estantería de aventuras.

Nada que objetar a la propuesta, aunque me temo que poco público del target de edad al que apunta se enterará de que existe. Los hábitos de ocio han cambiado y es difícil que triunfe en nuestro país.

Espero equivocarme.

Para el tesoro escandinavo:

EL CORREDOR DEL LABERINTO: LA CURA MORTAL

Recuerdo ver la primera de las películas, en casa, hace ya tiempo y engancharme enseguida a ese misterioso comienzo en el que un chaval se despierta en el centro de un laberinto, junto con otros jóvenes. Sin saber qué hace allí, sin que parezca que haya posibilidades para escapar.

El problema de aquella película era que su final no me interesaba al mismo nivel. Es más, no recuerdo muy bien qué pasaba cuando conseguía cruzar aquel lío de caminos repleto de trampas y eso hizo que no continuase la saga.

Sin embargo, me parece un entretenimiento digno, que quizá ahora se ha transformado en un producto de acción sin el encanto de aquel inicio, pero que bien puede dar para una tarde divertida.

Para los pasatiempos mortales:

C’EST LA VIE

Despacho del becario titulador, lunes, 8.00 a.m. Llega una cinta francesa. Su título original: “Le sens de la fête”. Traducción: “El sentido de la fiesta”. Al becario no le gusta, pero como es francesa, lo tiene bastante claro. Duda entre titularla en nuestro país como “Bulebucucheabecmuá”, “Oh là là” o “C’est la vie”, para enfatizar la procedencia. Elige la tercera. Da la jornada por terminada, se da una palmada en la espalda y se va al bar de la esquina a por un chupito de Jägermeister.

Al margen de títulos locos, la peli gira en torno a una boda moderna que tiene lugar en un castillo del siglo XVIII, desde el punto de vista de los trabajadores de la misma: fotógrafo, camareros, wedding planner… un conjunto muy variado de excentricidades y bajezas que hará muy complicado que los novios estén serenos y distendidos.

El conjunto de gags no me parece lo suficientemente gracioso como para que me convenza. Y es que debo estar lleno de prejuicios, pero si la película y su humor fueran británicos, quizá me haría más gracia.

Para el enlace desastroso:

PETZI Y LA MAR SALADA

El porqué sólo encuentro avances de esta película en inglés y catalán y por qué sólo se estrena en un cine de Barcelona en toda España es un misterio para mí. Así que, en realidad me da un poco de pereza comentarla cuando muy poca gente va a poder disfrutarla.

Parece una peli para los más pequeños en la que un osito y sus amigos animales viven aventuras marinas.

Podría ser una opción televisiva como cualquier otra.

Para la pandilla interanimal:

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