ESTRENOS 24/03/2017

Recuperando el ritmo, aunque sea a horas intempestivas y enfrente del programa más visto de los viernes (melómano y petardo que es uno), vámonos con los estrenos de esta extraña y nevada primera semana de primavera.

Entre ellos, apocalipsis con aceitunas, apocalipsis con sushi, retiros intoxicantes, guantes rellenos con tragedia, corazones espinados, conchas educadoras, inmigraciones de relojería y chapuzones exagerados.

No hay mal nivel, no. Así que vamos al tajo

EL BAR

Alex de la Iglesia tiene unas ideas cojonudas. Sus películas, instaladas en el humor negro, en el thriller castizo y en el terror de barrio, parten de premisas geniales, con personajes jugosos y críticas a la sociedad española que dan en la diana precisión. Sólo por eso, vale la pena acudir a ver sus nuevas idas de olla.

A veces, sin embargo, no logra mantener la tensión del principio y se pierde en desarrollos que llevan a desenlaces algo insatisfactorios. Uno sale con la sensación de que la idea genial no acaba de estar bien rematada, de que en algún momento se agotan las ideas y se acaba liando con el argumento.

Otras veces no y esas películas pasan a formar parte de las letras de oro de nuestro cine.

Habrá que ver en qué categoría se queda esta vez.

Para la prisión de botellines:

I AM A HERO

Este año pasado no pudimos ir al festival de Sitges… bueno, en realidad no pude ir yo y El Maestro de Motores se solidarizó y también se pegó un curso de barbecho. Bueno, a lo que iba, el caso es que aún sin ir estuvimos echando un ojo al cartel y a los dos nos llamó la atención esta propuesta nipona entre el cine de terror, de acción y la comedia.

Lo he dicho tantas veces por los pasillos de esta nave espacial que tengo aburrido al ordenador de a bordo: no hay nadie como los japoneses para mezclar géneros, para comenzar con una idea que podría no parecer muy original y liar la madeja hasta dejar las neuronas del espectador bailando la jota.

Los zombies y el protagonista looser tienen pinta de irse adentrando en el delirio de manera deliciosa.

Para el apocalipsis heróico:

LA CURA DEL BIENESTAR

En principio, muchos elementos confieren al conjunto una gran pinta. Dane DeHaan poniendo su cara de estar un poco locuelo, Jason Isaacs en un papel similar al de la extraña serie “The OA”, Gore Verbinski adentrándose de nuevo en el terreno del terror o, al menos, en el del thriller malsano, una institución médica apartada donde pasan cosas muy raras… muchos puntos a favor.

Sin embargo, uno le echa un ojo a la duración y lo que ve son 156 minutos. Eso son más de dos horas y media. Más de dos horas y media de misterio es mucho misterio y mantener la atención durante tanto tiempo puede ser una tarea titánica.

Así que voy a ser un poco cauto con la pre-nota.

Para el balneario oscuro:

REDENCIÓN

No me gusta el boxeo. Creo que porque no lo entiendo. No veo la plasticidad de movimientos, no aprecio las técnicas y no me pispo de las estrategias. Será porque lo mío eran las artes marciales y aprecio más las técnicas orientales.

Sin embargo, las películas de boxeadores sí que me pueden ganar. La primera de Rocky o “Cinderella man” me tuvieron pendientes de la superación personal de estas masas de músculos que no conocen el cansancio o el abandono y la transformación física que se ha pegado el colega Jake Gyllenhaal es un punto a tener en cuenta.

Tiene pinta de dramón muy loco, eso sí. Menudo porrón de desgracias le pasan al colega por el mal perder a lo Marty McFly y su “¿eres un gallina, McFly?”.

Para los golpes de la vida:

UN HOMBRE LLAMADO OVE

Un género en sí mismo, con multitud de ejemplos a lo largo y ancho de la cinematografía mundial, muchos de ellos en nuestro propio cine, encarnados por señores como Alfredo Landa, Paco Martínez Soria o José Luis López Vázquez. Estamos hablando del gruñón con corazón de oro pero enterrado bajo toneladas de mala leche e inquina hacia sus semejantes.

Eso hasta que aparecen las personas adecuadas, las que logran mirar detrás de la mirada torva y las frases hirientes para descubrir al pequeño peluche herido queriendo asomar la patita y reconciliarse con alguien.

Sí, lo hemos visto millones de veces y, cuando están bien hechas nos siguen emocionando.

Para el mimosín oculto:

RARA

Parece ser que la peli está basada en un caso real en el que una jueza perdió la custodia de su hija tras una demanda de su ex-marido, en la que alegaba que estaba incapacitada para el cuidado de la menor por su condición lésbica, que debía pervertir a la chiquilla o algo. Supongo que el juez sería de Hazte Oír y se movía por Chile en un bus anaranjado.

En esta peli parecen esquivar la parte dramática de la historia y la suavizan, fijándose más en la mirada de la hija, en su vida cotidiana, en las conversaciones con su mejor amiga, en la tabarra que le da el padre y en la vida familiar en esa casa que intenta capear las malas caras de alguna parte de la sociedad chilena.

Para las dos mamás:

UNA HISTORIA DE LOCOS

No me llega. El conflicto, de terrorismo de armenios contra turcos en Francia, la historia de los padres del ejecutor de una bomba que cuidan de un ciclista que pasaba por allí y se ve afectado por la explosión, el viaje del armenio a pegar tiros a no sé dónde. No hay casi nada en todos estos temas que me genere curiosidad.

Este estudio de la culpa, el odio, la redención, la venganza y la vergüenza no llega a interesarme en su planteamiento, quizá porque el conflicto se me antoja lejano y porque las motivaciones de esos padres que necesitan redimir los pecados de su hijo a través de los cuidados de su víctima también se me antojan algo forzadas. Tampoco los planes de los dos adolescentes, antagonistas y enfrentados en diferentes odios me consiguen atrapar.

Para el petardo armenio:

LA GRAN OLA

Tengo un problema con la premisa de este catastrófico documental y es que no sé si tiene un contenido científico fiable o podría ser un apartado del programa de Iker Jiménez.

Oye, que a lo mejor un día me tengo que tragar, o beber en este caso, mis palabras y de verdad se produce un tsunami entrando por las costas de Cádiz, dejando la tacita de plata rebosando agua salada. Porque en el tráiler lo dejan bien claro, la pregunta no es si vamos a ver una ola gigante anegando costas españolas, sino cuándo vamos a verla. Así de radical se muestra.

Yo espero que se equivoquen, que yo no me tenga que beber mis palabras y que Iker Jiménez se haga eco, la verdad. Mientras tanto, dejadme que ponga en tela de juicio, con mis prejuicios y sin ver el documental, la propuesta que plantean por aquí.

Para el surfeo imposible:

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