ESTRENOS 22/09/2017

Claro, iba tan retrasado con los estrenos de la semana pasada, que se me ha juntado el desayuno con la comida, atragantando con tráilers en dos días seguidos y atrasando las críticas de las películas ya vistas, que se van sumando y han llegado ya a tres.

A ver si la semana que viene me da un acceso de dictalimia y me pongo a encadenar palabras como un loco hasta restablecer los sistemas de la nave.

De momento, llegamos a tiempo con este viernes de estrenos en el que nos encontramos paraguas mortales, retornos traumáticos, acercamientos de clases, folletines coronarios, vergüenzas rentables y construibles peleones.

Adelante.

KINGSMAN: EL CÍRCULO DE ORO

Matthew Vaughn es un nombre que empecé a tener en cuenta hace diez años. Por aquella época dirigió y escribió “Stardust” y me dejó muy loco con aquella mezcla de fantasía, humor y aventuras. Luego vinieron “Kick ass”, “X-Men: primera generación” y la primera parte de este Kingsman, aparte de multitud de rumores de proyectos que, por unas razones o por otras, acabó desechando.

Si os gustaron las aventuras de este James Bond aún más elegante, aún más british y mucho más divertido, entonces sabréis que la segunda parte, con el mismo equipo creativo, es una película que queréis ver. Si no os gustó, no creo que acudáis a ésta. Y si no habéis visto la previa… no sé a qué estáis esperando.

Para los hombres del rey como pinceles:

A WAR (UNA GUERRA)

Esta película danesa, nominada en los premios Oscar de hace dos años a la mejor película de habla no inglesa, no es otra propuesta bélica sobre el conflicto de Afganistán. Parece más un grito antibelicista sobre la vida de los soldados cuando retornan a sus países y las consecuencias de las decisiones que se toman en el calor del combate.

Un drama intimista que asienta sus pilares sobre un conflicto global, con esa pinta seria y certera que presenta la ficción de los países nórdicos y un puñado de actuaciones sobresalientes, que hacen gala de una contención muy difícil de conseguir.

Una película de reflexiones y malos tragos que vuelven a poner de manifiesto el sinsentido de la guerra.

Para los dramas colaterales:

LA REINA VICTORIA Y ABDUL

El argumento de la película, seamos sinceros, podría haber dado lugar a un telefilm melodramático. A lo mejor así ha sido, no lo sé. Sin embargo, hay que echar un vistazo a las manos que lo hilan, con el empaque que tienen los británicos para hablar de su historia y su monarquía, por una parte y con la inconmensurable presencia de Judi Dench, de nuevo en el papel de monarca, por otra.

Por lo demás, la historia de la entrañable amistad que surge entre una reina octogenaria, que se sabe al final de su vida y este indio bonachón que le insufla nuevos bríos, es un relato algo almibarado de un trozo de historia posiblemente bastante tergiversado. Pero, incidiendo en lo anterior, que bonico lo suelen contar.

Para la corona y el turbante:

LA HISTORIA DEL AMOR

Otra vez me pasa. Puede que para la mayoría, esta película sea una tragicomedia romántica del montón, una sucesión de epítetos de amor bajo música sinfónica, una sucesión de suspiros en dos líneas temporales que se escriben con corazones en los puntos de la i. Y probablemente lo sea.

Sin embargo, lo he dicho ya muchas veces, soy un ñoño. Y no sólo eso, sino que la presencia de Derek Jacobi, Elliott Gould y Gemma Arterton por ahí hacen que crezcan las posibilidades de que me quede contemplando estas dos horazas y cuarto de novela rosa como un pasmarota.

Qué queréis, uno es así.

Para el cuento cupidesco:

BYE BYE GERMANY

Final de la II Guerra Mundial. Alemania. Un grupo de judíos, ex-prisioneros de campos de concentración, se sirven del sentimiento de culpa de los alemanes para hacer negocio y ganar el dinero suficiente para emigrar a Estados Unidos.

Con un negocio de venta de sábanas, utilizan las técnicas más bajas y cínicas para colocarles a sus compatriotas lotes y lotes de sábanas, todos bajo las brillantes ideas de David, un tipo sin escrúpulos y con una maravillosa imaginación que tira de técnicas de marketing extremo nunca vistas.

Una tragicomedia que incide en las heridas y los traumas que dejó en el pueblo germano su paso por el fascismo. A ver si aprendemos por aquí en vez de indignarnos por un cartelón de una película que hace humor con el tema de E.T.A. antes incluso de verla.

País.

Para los vendedores de blanco satén:

LA LEGO NINJAGO PELÍCULA

La primera película de Lego tenía su gracia. Era una idea nueva, tenía unos cuantos chistes graciosos y un final surrealista que le daba a todo una vuelta de tuerca interesante.

La de Batman, no llegué a verla. Por el tráiler se desprendía un sentido del humor acertado que jugaba muy bien con las caricaturas de las diferentes personalidades superheróicas. Quizá en algún momento, si me coincide, me siente y le eche un ojo.

Esta tercera, que juega con ninjas, de nuevo las coñas del padre y el hijo en bandos distintos y un nuevo equipo lleno de tipos graciosos, ya me cansa. Y es que en Hollywood, cuando algo les funciona, les cuesta mucho frenar a tiempo y al final tenemos tropecientas secuelas de las cuales un porcentaje muy pequeño merecen la pena.

Para los muñequitos que dan patadas:

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