ESTRENOS 21/07/2017

En una semana de pre-nota de apetencias personales inusualmente baja, no falta el estreno veraniego de relumbrón, sobresaliendo por encima de los demás sin dificultad. Detrás de él, uno de los directores más intensitos de la actualidad, encabezando la cruzada a favor de la grabación de cine en 70mm junto con un grupo de nostálgicos vengadores como Quentin Tarantino, Paul Thomas Anderson, J. J. Abrams o Zack Snyder.

Todos ellos se caracterizan por dar mucha importancia a las imágenes que filman y, aunque creo que a lo mejor se están poniendo un poco elitistas, sólo por ellos deberían seguir fabricando el celuloide. A la vista está, nunca mejor dicho.

Y siguiendo a su peli, otras que quizá no pongan tanto empeño en el fotograma mimado, bien porque no sepan, bien porque no disponen de los medios adecuados.

Salvavidas del estrecho, peticiones encajonadas, fiestuquis de muerte, chimichurri nacional, rutinas fronterizas, bigotes callejeros, poderes germánicos, calcos multi-idioma, gobernantes con maleta, comidas críticas y escualos profundos.

Let’s go.

DUNKERQUE

Estamos en 1940. Las tropas nazis avanzan posiciones en su intento de dominación mundial y llegan a Francia. Miles de soldados aliados huyen hacia las costas galas huyendo despavoridos de las imparables fuerzas alemanas.

En ese momento, desde Gran Bretaña se toma la determinación de intentar evacuar hacia su isla tantos soldados como sea posible y se organiza una enorme operación de salvamento en las costas de Dunkerque, en la que colaboran embarcaciones militares y civiles por igual. La esperanza de los salvadores se entremezcla con la desesperación de los arrinconados soldados a la espera de un milagro.

La historia desprende épica por cada uno de sus poros y hay pocos directores actuales que manejen tan bien la épica como Christopher Nolan, que se casca una película con pocos diálogos y escenas espectaculares que retratan la claustrofobia y la angustia de un montón de hombres luchando por la supervivencia en medio de una guerra.

Para el rescate suicida:

SIETE DESEOS

La consecución de deseos que se cumplen de forma retorcida y macabra, es un clásico del cine de terror. Ahora mismo, la película que me viene a la cabeza de este tipo es la noventerísima “Wishmaster”, repleta de rostros conocidos de la época del cine de terror y producida por Wes Craven.

En este caso, cambiamos el malvado Djin por una caja muy mona, que bien podrían vender en la tienda de manualidades de la esquina, que concede siete deseos a quien la posea, siguiendo ese gusto por lo infernal que provoca daños colaterales cercanos al gore.

Quizá no sea la mejor película del mundo, asumámoslo, pero qué sería de los veranos adolescentes sin este tipo de propuestas sangrientas. Desde luego, mi propia adolescencia no hubiera sido la misma, pero también es cierto que en los ochenta y noventa era bastante más frecuente verlas aparecer por las salas de cine veraniegas.

Para el reverso tenebroso del deseo:

UNA NOCHE FUERA DE CONTROL

La versión femenina de una mezcla entre “Very bad things” y “Este muerto está muy vivo”, que quizá empieza con la mala leche de la primera y va decayendo hacia los gags consecutivos de la segunda. Una comedia disparatada cuya gran baza puede ser la gran química que desprenden, ya desde el tráiler, sus actrices.

Además, sube puntos la presencia de una de las mejores cómicas americanas, la hilarante Kate McKinnon y una mujer que podría ser un nuevo descubrimiento, también de entre las filas de Saturday Night Live, Jillian Bell. Las acompañan Scarlett Johansson en el rol principal, en el primer papel de comedia pura que le recuerdo y la hijísima Zoë Kravitz.

Sin embargo, a pesar del avance que supone que una comedia gamberra esté protagonizada, escrita y dirigida por mujeres y de la química y de la sobrada calidad de sus componentes, no deja de ser eso: una comedia gamberra usamericana repleta de chistes de pollas y drogas.

Para el stripper inmóvil:

TODO SOBRE EL ASADO

En Argentina, la preparación del asado es como, digamos, en Valencia la preparación de la paella: mucho más que ponerse a cocinar. Es una tradición, es un ritual, es un arte en su más variada expresión. Es también un momento de encuentro, de reunión, de hermanamiento.

Así que un par de directores se reúnen para documentar estos momentos y de paso aprovechan para hablar del propio pueblo argentino, de su carácter, de su idiosincrasia, de su personalidad.

Lo único que me choca es que en una de las escenas, se le pregunta a un verdadero experto en asados, a uno de esos gauchos de la Argentina profunda en los que se intuye sabiduría en cada arruga de su rostro: ¿qué les diría a los que no comen carne?

Tras 20 segundos en silencio, el hombre, con cara de coña, contesta: nada.

No sé, tenía yo a los argentinos por tipos más habladores.

Para el costillar con acento:

ASUNTOS DE FAMILIA

Una pareja mayor se deja llevar por la rutinaria y aburrida cadencia de sus días en su casa con jardín de Israel. Ella teje, ve la tele y le ignora, mientras él trata de captar su atención y se sumerge en su ordenador portátil.

Los hijos, por su parte, viven vidas muy diferentes. Uno de ellos ha cruzado la frontera hacia Palestina y vive aferrándose a su soltería, el mayor se ha mudado aún más lejos, a Suecia y espera que sus padres vayan a visitarle, mientras que la hermana está embarazada de un mecánico algo simple.

Todo esto se sucede de manera pausada en esta tragicomedia familiar que no estoy seguro de que tenga la suficiente chicha para atraparme. Un puñado de vidas sumidas en la rutina y el descontento vital que tampoco es que tenga grandes giros argumentales.

Para la tejedora y el teclista:

KEDI (GATOS DE ESTAMBUL)

“Miles de gatos callejeros deambulan por las calles de Estambul formando parte de la vida de la gente”, reza un letrero al inicio del avance. Ante lo que yo pienso, quizá no miles, pero un montón de gatos callejeros deambulan por mi pueblo formando parte de la vida de la gente y no se me ocurriría en la vida hacer un documental sobre ello.

Aquí tampoco se plantean hacerlo sobre todos ellos y se centran en siete, no sé si porque dan mejor en cámara o tienen vidas más interesantes. Y como si fuera una película a lo “Oceans Eleven”, cada personaje tiene sus propias habilidades y los presentan poniendo a su lado adjetivos: la estratega, la cariñosa, la psicópata…

“El “Ciudadano Kane” de los documentales de gatos”, reza otro cartel. No sé cuantos documentales de gatos se ha visto el señor que ha sugerido tal comparación.

El caso es que la nota media en FilmAffinity es de 7,1 y todas las críticas, tanto profesionales como amateurs, hablan delicias de ella. Supongo que los vídeos de gatitos siempre triunfan.

Para los felinos bon vivants:

MARA Y EL SEÑOR DEL FUEGO

Enésima adaptación de saga literaria de literatura “young adult”, como se las llama ahora, o de libro juvenil, que se les llamaba en mi época. Enésimo protagonista, en este caso una chica, que tiene que salvar el mundo de dioses, monstruos y conspiraciones cósmicas cuando en la vida real es un/una pardillo/a con problemas de socialización.

El problema es que esta producción alemana tiene más pinta de serie kitsch de bajo presupuesto que de largometraje estrenable en cines. Su llegada a las carteleras estivales rodeada de la superproducción de turno que le toque esa semana, parece más una estratagema para ver si alguien pica que una posibilidad real de que llegue a hacer taquilla.

En este caso, una muchacha que se entera de que puede viajar en el tiempo tiene que rescatar a alguien antes de que Loki se vuelva idem y destruya el mundo.

Para la flamígera teutona:

INSEPARABLES

No entiendo demasiado bien qué necesidad tenía el cine argentino de realizar un remake de una película tan reciente como “Intocable”. Una fotocopia que cuenta exactamente la misma historia que la que protagonizaron François Cluzet y Omar Sy hace poco más de cinco años.

Una fotocopia que, por lo que se puede apreciar en el avance, no cuenta con el espectacular dominio expresivo de Cluzet ni la arrolladora personalidad de Sy. Una fotocopia que, como suele pasar con las fotocopias, ha perdido definición y brillo.

Mucho se habla de la escasez de ideas en la industria de Hollywood, pero parece que el resto de cinematografías no le van a la zaga. O al menos, lo que nos llega de ellas son estos intentos de blockbuster que tiran de talentos ajenos.

Para la réplica latina:

EL ÚLTIMO VIRREY DE LA INDIA

En 1947 Gran Bretaña situaba el último virrey de la India antes de pasar el gobierno a manos de los propios habitantes del país. Esto se producía en un país dividido por la convivencia de diversas religiones tratando de llevarse bien, algo que no siempre sucede.

La visión de la directora y guionista británica de origen indio Gurinder Chadha parece sumamente complaciente con la labor de Inglaterra durante este traspaso de poderes, como si fuese la parte racional y paternalista para con un pueblo algo bárbaro que tiene que aprender a llevar las riendas de una nación. Y deben aprenderlo de los mejores, como dice alguno de los personajes durante el avance.

Además, como si todo este tinglado de traspaso de poderes no tuviera suficiente miga que contar, la directora aborda también un amor prohibido entre dos muchachos de religiones diferentes que parece que convierten la película en un folletín romántico.

Para el cambio de régimen:

SIERANEVADA

Tres horas de película que sigue las múltiples discusiones entre diferentes miembros de una familia que se reúne para conmemorar la muerte del padre de familia. Tres horas del que llaman nuevo cine rumano y que se presentó al festival de Cannes del año pasado para desesperación de un Carlos Boyero que se quería ir del cine a la media hora.

El tío aguantó como un jabato y se fue a las dos horas, dejando una por ver.

Creo que en este tipo de películas coincido con el furibundo crítico, en general. Muchos personajes hablando del estado de su país y del continente, de Ceaucescu, de la matanza de Charlie Hebdo, de política, de religión y de rencillas familiares.

Otros críticos están emocionados con el director Cristi Puiu y la consideran obra maestra, como Luis Martínez, el crítico de El Mundo. Sois libres de escoger cual de los dos os representa para decidir si empleáis 173 minutos de vuestra vida en darle una oportunidad.

Para las largas discusiones:

A 47 METROS

Tuvimos la oportunidad de ver esta película en la última muestra SyFy y podéis leer mi opinión por aquí, en su título original “47M down”.

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