ESTRENOS 19/05/2017

Pocas películas aparecen esta semana, sin títulos demasiado altisonantes ni conocidos pero con una buena previsión de calidad. Un puñado de cintas que se presentan de puntillas, como no queriendo molestar pero con un potencial de disfrute muy chulo para muchos tipos de público.

Una estratega amoral, un tour iniciático, un pas de bourrée viral, unos suegros hipnóticos, una factura del más allá, una marcha inasumible y un par de vidas insatisfechas se asoman a las salas de cine.

Empezamos.

EL CASO SLOANE

Pedazo reparto de altura para tratar un tema candente que está adherido al ADN de los Estates. Jessica Chastain, Mark Strong, John Lithgow y Gugu Mbatha-Raw se meten en la lucha sin cuartel entre el poderoso lobby armamentístico y un posible cambio legislativo con respecto al control de armas.

Un thriller político repleto de diálogos a toda velocidad, deudora de ese genio con bolis en lugar de dedos llamado Aaron Sorkin y prima cercana de cintas como “Gracias por fumar” o “Todos los hombres del presidente”.

Una manera sencilla y pasada por el tamiz jolibudiense de acercarse al tinglado que tienen montado al otro lado del charco con la maldita enmienda que permite a todo tonto tener su escopeta.

Para el derecho a fuego:

GOODBYE BERLIN

El viaje de descubrimiento de un chaval que comienza a entrar en la edad adulta es un clásico del cine. Adolescentes que tienen una vida problemática, marginados en muchos casos, que emprenden un viaje tanto exterior como interior que les llevará por aventuras que les harán descubrir aspectos de sí mismos, de la sociedad que le rodea y, como no, del amor.

Aquí estamos ante uno de estos periplos de transición mental, con este chaval alemán de familia rica, madre alcohólica, padre mujeriego y relaciones complicadas dentro de su colegio que se alía con otro pieza de familia inmigrante para robar un coche y pegarse las vacaciones de su vida por el país germano.

Dirige Fatih Akin, el realizador de “Soul kitchen” y “Contra la pared” y adapta la novela homónima de Wolfgang Herrndorf. Un canto a la época de juventud, momento de hacer locuras antes de perder la frescura y entrar en un mundo adulto que encorseta al más pintado.

Para la escapada rodante:

DANCER

El tercer documental que realiza Steve Cantor, después de uno de The Pixies y otro sobre una comunidad de mediums, trata sobre Sergei Polunin, un bailarín que ha alcanzado la fama por su precocidad, por su perfección y por rebelarse ante una vida de dedicación al ballet que le ha robado la infancia.

Mucha gente que no tenía ni puñetera idea de quién era este genio ucraniano, no pudo olvidarlo después de ver este vídeo filmado por el fotógrafo David LaChapelle, con Polunin bailando el “Take me to church” de Hozier. Un tipo definido hasta el extremo, con tatuajes y vestido con unas sencillas mallas llenando de magia una nave abandonada rodeada de naturaleza.

El vídeo no tardó en hacerse viral, con más de 16 millones de visitas. Polunin ha renunciado a su puesto de primera figura en el real ballet londinense después de anunciar que se sentía desgraciado y el artista dentro de él estaba muriendo. Está a punto de aparecer en varias superproducciones de Hollywood.

Él, es historia de la danza, presente y futura.

Para la perfección plástica:

DÉJAME SALIR

El cine de género, el de terror o el de ciencia ficción, en numerosas ocasiones, sobre todo cuando atesora calidad, habla de lo problemas de la sociedad de la época en la que está hecho. Hemos visto numerosas películas disfrazadas de conflictos extraterrestres o asesinos despiadados que hablaban de la caza de brujas, de la emigración o, como en este caso, del racismo.

Aquí es mucho más fácil pillar el símil porque se trata de forma explícita. Un chaval negro viaja con su novia blanca para conocer a los padres de ella. Cuando llega, se da cuenta de que la gente de color de la localidad tiene una actitud algo extraña. Algo pasa tras la fachada de artificial normalidad que aparentan las caras sonrientes y la extrema amabilidad.

Jordan Peele, actor afroamericano conocido por protagonizar la serie “Key & Peele”, está casado con la cómica Chelsea Peretti, blanca como la nieve y actriz de la serie “Brooklyn Nine-Nine” y esta es su primera película como director.

¿Me pregunto cómo se le habrá ocurrido la idea?

Para los suegros incómodos:

PERSONAL SHOPPER

Película de fantasmas que parece no introducirse en el género terrorífico, sino servir de trasfondo para hablar de la pérdida, de la precariedad laboral y de la propia identidad. Una película sustentada por Kristen Stewart, que parece que está moviendo su carrera por caminos mucho más independientes que el de la saga “Crepúsculo” y dirigida por Olivier Assayas, que se llevó el premio de mejor realizador en el pasado festival de Cannes, ex aequo junto a Cristian Mungiu.

Maureen es una chica americana que vive en París esperando a que el espíritu de su hermano gemelo fallecido se comunique con ella en una antigua casona. Para pagarse la estancia, accede a ser la asistente de compras de una celebridad. Al poco, empezará a ser testigo de situaciones paranormales.

Diversidad de opiniones ante una película que para algunos se pierde en la indefinición, apuntando a demasiados objetivos mientras existe unanimidad en cuanto a que Stewart está inmensa.

Para la lista fantasma de la compra:

NO SÉ DECIR ADIÓS

La opera prima de Lino Escalera se llevó cuatro premios en el festival de Málaga: el premio especial del jurado, actriz principal para Nathalie Poza, actor de reparto para Juan Diego y mejor guión para el propio Lino y Pablo Remón.

Y parece que son las actuaciones las que dan vuelo a esta historia de distanciamientos familiares, de silencios ponzoñosos, de terquedades genéticas que vuelan por los aires en el momento en que a un padre le diagnostican una enfermedad terminal y dos hermanas reaccionan de forma completamente distinta. Una se refugia en la pena y la otra utiliza su dinero y su determinación para llevarse al progenitor a Barcelona en busca de una solución.

Este viaje entre un padre y una hija que se han distanciado, seguramente por ser demasiado parecidos, les llevará en busca de una redención y una despedida que ninguno de los dos es capaz de afrontar.

Para el adiós forzoso:

BORIS SIN BÉATRICE

La ministra de gobierno canadiense se ve aquejada de una rara enfermedad que le provoca depresión y la obliga a permanecer encerrada en su habitación. Su marido, un tipo de éxito y atractivo recuerda los días felices de su matrimonio y luego se cepilla a un par de señoritas, una de ellas la cuidadora de su mujer.

Parece ser que el argumento es el párrafo de arriba y nada más. El resto es una circunferencia soporífera sobre los mismos temas, con personajes que no empatizan en ningún momento y un estudio sobre el egoísmo.

Se presentó en el festival de Berlín del año pasado y se fue del mismo con más pena que gloria, recibiendo un aluvión de malos comentarios por parte de la crítica especializada, aludiendo a la vacuidad y la presuntuosidad de la obra a cargo del canadiense Denis Côté.

Para el matrimonio enervante:

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