ESTRENOS 17/08/2018

Han sido unas vacaciones muy cortas pero muy bien aprovechadas, en las que hemos aprovechado para dar abrazos a gente que echábamos mucho de menos, a generar reservas alimenticias de cara al invierno, a acostumbrar de nuevo los nervios a las gélidas aguas del Atlántico y en las que el tiempo nos ha acompañado brillante y caluroso.

Las baterías quizá no se hayan llenado hasta la última barra, pero sí que han realizado una carga rápida que esperemos que nos dure hasta que acabe el año.

Volvemos retrasados, como siempre, y con un montón de críticas acumuladas en los compartimentos de carga de la nave y con un nuevo puñado de estrenos estivales.

Planes alexitímicos, cobros demoníacos, exnovias perseguidas, castigos fundamentalistas y reyertas entomológicas.

Galopemos a por ellos.

PURASANGRE

En una somera búsqueda por La Red, no he encontrado la edad de Cory Finley, el director y guionista que firma esta opera prima, sin embargo tiene pinta de ser muy joven. Y aún así, parece que este macabro thriller repleto de humor negro es una de las apuestas más originales del año.

Amanda no siente nada y por eso tiene que esforzarse día a día en parecer normal en la sociedad. Aprender a sonreir y a llorar cuando toca y a simular empatías inexistentes.

Su amiga Lily, al contrario, siente demasiado y encima tiene problemas con un padrastro muy cabrón. Así que ambas llegan a la conclusión de que lo mejor es darle matarile y a otra cosa, mariposa.

Como nota triste, se trata de uno de los últimos trabajos del recientemente fallecido Anton Yelchin.

Para la empatía descompensada:

EL PACTO

Empieza a ser un poco mosqueante que Belén Rueda sea la protagonista de todas las películas de terror con prosupuesto medio-alto que se realizan en este país, la verdad. Como si no hubiera más actrices que pudieran hacer esos papeles. Un signo de lo difícil que es progresar en la carrera de actor, cuando siempre llaman a los mismos para las escasas producciones que salen a flote.

Sin embargo, el primer largometraje de David Victori, después de una carrera fructuosa en el mundo del corto, tiene buena pinta. Tiene imágenes sugerentes, tiene pactos con la malignidad y tiene un tono oscuro muy chulo.

Belén Rueda tiene a su hija en coma y hace un trato diabólico para salvarla. Pero como dice el slogan de la peli, el mal siempre salda su deuda.

Para el acuerdo infernal:

EL ESPÍA QUE ME PLANTÓ

Mila Kunis y Kate McKinnon me hacen mucha gracia. La primera es una actriz que suele escoger papeles de comedia o comedia romántica, aunque también se la ha visto bordar papeles dramáticos como en “Cisne negro”. La segunda es una de las caras más famosas del Saturday Night Live actual.

Juntas parecen tener una química asombrosa, lo cual no es de extrañar y llenan el avance de gritos desenfrenados y diálogos velocísimos que me parecen, de nuevo, muy graciosos.

Así que no me importaría nada asistir a esta loca parodia del cine de espías en el que la ex de un empleado de la CIA debe huir de una horda de malosos junto a su mejor amiga mientras intentan sobrevivir con las ideas más peregrinas.

Para las agentes poco secretas:

EL VIAJE DE NISHA

Observando la película desde un punto de vista antropológico, desde luego el argumento es interesante. Una muchacha paquistaní que vive en Noruega, supuestamente alejada del fundamentalismo del país de origen de sus padres, que siente cómo el peso de la religión cae sobre ella cuando el padre la pilla en la cama con un chaval.

En ese momento el susodicho progenitor, también influido por su entorno, la manda de vuelta a Paquistán con unos familiares para que aprenda a vivir como ellos, alejándose del ambiente europeo y sumiéndola en una crisis personal bastante gorda.

Ya digo, el tema es interesante. Sin embargo, las ganas de asistir a un drama basado en las estupideces religiosas y costumbristas de sociedades tan alejadas a mi forma de ver el mundo, quizá sean más justitas. A pesar de la bonita canción de Aurora Aksnes del avance titulada “Runaway”.

Para el retroceso a los orígenes:

¡VAYA BICHOS!

Aunque esta película parece que está basada en tebeos infantiles creados por el ilustrador francés Antoon Krings, a mí me suena todo a cosas que ya he visto, muchas de ellas mejores.

Me suena a “Bichos” de Pixar y a “Antz” de Dreamworks e incluso a la legendaria “La abeja Maya” de la Nippon Animation. Las mismas luchas de poder entre especies animales, los mismos caminos del héroe, pero todo mucho más infantilizado y simplificado.

Ni siquiera la animación es atrayente hoy en día, cuando tanto se está avanzando en el campo del dibujillo creado con ordenador.

Una historia simple para los más pequeños que los padres que se atrevan a acercarlos sufrirán con estoicismo.

Para el juego de pólenes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.