ESTRENOS 11/01/2019

Venga, que pegamos un acelerón y nos ponemos al día con los estrenos, grabamos cositas para el gran público y, con un poco de suerte, sacamos alguna crítica o algo.

Feos especiales, brebajes heredables, poderes cínicos, mojaduras curativas, gorros familiares, edades incorrectas y pedaleos reivindicativos.

Seguidme y hablamos de ellos.

BORDER

Curiosa película fantástica sueca, ganadora en Cannes en la sección “Un certain regard” sobre dos seres diferentes, que tratan, parece que sin demasiado éxito, de integrarse en una sociedad que les mira con asquito.

Parece que mezcla cierta crítica social, con poderes sobrenaturales, con amor, con misterio… una locura que me ha llamado mucho la atención, quizá porque en un primer vistazo no he logrado encasillar a la película en ninguna parte.

Para el bestialismo mágico:

ASTERIX: EL SECRETO DE LA POCIÓN MÁGICA

Hacía bastante que una película de Asterix no me llamaba la atención. Quizá la última que vi fue “Asterix en América” y eso fue a mediados de los 90.

Hablo de las de animación, pues de las de acción real vi la primera y dije que con eso me llegaba de sobra, que no era un producto para mí.

Sé que no va a llegar a la imaginación y la excelencia de “Las 12 pruebas de Asterix”, la mejor de todas sus películas, pero quizá ésta sí pueda divertir y recuperar el espíritu de los comics.

Para los bigotes galos:

EL VICIO DEL PODER

Christian Bale acaba de llevarse el globo de oro con su satánica interpretación de Dick Cheney, una hiena sin escrúpulos que fue vicepresidente en el gobierno de George Bush Jr.

Un relato cargado de mala hostia de cómo un mercenario de los negocios se convirtió en uno de los señores más poderosos del mundo que cuenta con un buen número de nombres de la plana mayor de Hollywood en diversos papeles, estando entre los más importantes Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell o Bill Pullman.

Para el villano real:

EL GRAN BAÑO

Podría ser un poco el “Campeones” francés, cambiando un grupo de personas con discapacidad intelectual por un grupo de señores cuarentones con depresión que en vez de apuntarse a baloncesto lo hace a natación sincronizada.

Por lo demás, parece una historia de superación, aunque quizá en el caso de la española la superación venía más a cargo del entrenador, un gilipollas integral que crecía con el trato con el equipo y aquí venga más por parte del propio equipo, que se ve enfrentado a prejuicios de todas clases.

Para los bañadores apretados:

ATARDECER

Lo primero que llama la atención de esta película húngara es su cuidada puesta en escena, propia de las películas de época de presupuesto holgado.

En ella cuenta la historia de una muchacha que llega a Budapest allá por 1920 después de salir de un orfanato. Ella quiere trabajar en la sombrerería de sus padres biológicos pero el establecimiento pertenece ya a otra persona y su proyecto se trunca.

El director de la mejor película de habla no inglesa por “El hijo de Saúl” guía en su siguiente proyecto a una protagonista a través de la búsqueda de su identidad y a través de los sucesos que llevarán al país a entrar en la I Guerra Mundial.

Para el ocaso elegante:

LA TERCERA ESPOSA

Esta película vietnamita viaja a aquel país a finales del siglo XIX para contar la historia de una muchacha de 14 años que es obligada a casarse con un rico terrateniente pasando a ser la tercera esposa, como bien dice el título, y con la misión de traer a la familia un hijo varón.

Un retrato lento e introspectivo sobre la sociedad feudal y retrógrada de aquellos tiempos que supongo que habrá que ver con buen estómago.

Para la rotura infantil:

TODOS LOS CAMINOS

No dudo yo de las buenísimas intenciones de Dani Rovira, un tipo con una calidad humana fuera de toda duda, ni de los beneficios de este viaje en bicicleta para reivindicar las ayudas para la investigación de una de esas enfermedades raras que tanto trastocan las vidas de las familias que tienen la mala suerte de padecerlas.

Mi problema es que no creo que me vaya a contar nada que me interese demasiado y menos cuando la visita es a un Papa de una religión que creo ya innecesaria, que poco podrá hacer aparte de bendecir al padre y mirar, según se ve en el avance, con cara perdida y sin saber bien qué decir.

A tope con las bicis reinvindicativas pero no sé si me rellena un documental.

Para la voluntad inquebrantable:

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