ESTRENOS 04/01/2019

Por si fuera poco la llegada de la nueva padawan a la nave y todas las nuevas tareas que trae consigo, sumemos las visitas familiares durante la navidad y la preparación del nuevo podcast, que estamos a puntito de grabar y con ello tenemos nada de tiempo para ponerse a criticar y precriticar.

Aún así, lo intentamos.

Amistades sonoras, apariciones inoportunas, corazones cruzados, relatos cómodos, fidelidades caninas, religiones agobiantes, presidencias excesivas, reencuentros tranquilos y peluches eternos.

Desnudemos las películas.

JULIET, DESNUDA

La mayor baza de esta comedia romántica o antirromántica o existencial o yo que sé que calificativo ponerle, es que está protagonizada por tres tipos muy majetes y muy simpáticos. Rose Byrne (la actriz de “Insidious” o “Malditos vecinos”), Ethan Hawke (a estas alturas, después de estar trabajando desde que era niño supongo que no necesita presentación) y Chris O’Dowd (el friki sin asperger de “IT Crowd”).

Con ellos, narra las vicisitudes de un matrimonio que está pasando por una crisis, acentuada por la llegada de un cantante maduro que saca disco después de un porrón de años, que parece que se interpone de alguna manera entre ambos.

Para el unplugged romántico:

LA GRACIA DE LUCÍA

Continuamos con comedias saltando del Reino Unido a territorio francés con la historia de una muchacha que en medio de un estudio de un terreno para un estudio de arquitectura, se le aparece la Virgen. Pero no sólo eso, sino que la Madonna la sigue a todas partes y le habla mientras sólo ella la ve.

Claro, esto le genera un stress grandísimo y da la impresión de estar como una regadera, mientras le recuerda a la aparición que aquí tiene que haber un error, que ella es atea convencida.

Para la madre imaginaria:

COMO LA VIDA MISMA

Tiene pinta de que esta película intenta llegar a los niveles de aquellas colaboraciones entre Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, en las que vidas que en un principio parecían alejadas acababan interconectándose a través de trágicos eventos. Rompecabezas vitales que dejaban al espectador anodadado ante el cuadro final.

En este caso, si atendemos a la crítica, parece que no pasa. Se habla de manipulación y vacuidad con ínfulas, sin embargo, por una parte de los espectadores sí que se sienten conmovidos por las desgracias de los personajes.

En cuanto al plano actoral, ni una pega: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, Olivia Cooke, Mandy Patinkin, Laia Costa, Sergio Peris-Mencheta o Àlex Monner. Toma ya.

Para el melodrama desordenado:

MEMORIAS DE UN HOMBRE EN PIJAMA

Que yo sepa, es la segunda adaptación de un cómic de Paco Roca a la gran pantalla. La primera de ellas, Arrugas, me conmovió y me removió con una delicada y preciosa historia sobre la vejez y la memoria.

Esta vez, al menos el avance, no me ha atrapado de la misma manera. Además, por alguna razón, el doblaje de un actor que me gusta tanto como Raúl Arévalo me suena poco natural.

Cuenta la historia de un dibujante que, acomodado y feliz trabajando en casa y en pijama se replantea su vida cuando conoce a una muchacha vitalista y alegre.

Para uniforme sin rayas:

EL COLLAR ROJO

Lo primero que me llama la atención es la corta duración de esta película antibélica francesa que gira alrededor de un misterio, una disculpa y un perro: 83 minutitos muy medidos.

Eso la convierte en un cuento con moraleja que estoy seguro de que me tendría en un puño a la espera de un final ansiado, en el que espero que el perrete sea el ganador del film.

Un prisionero está encarcelado a la espera de un juicio, en la que alguien espera por una disculpa por algo que ha hecho que quizá sólo él y su fiel can saben.

Para los ladridos desesperados:

RAZZIA

Parece que el mensaje de la peli está muy claro, incluso viendo tan sólo la corta duración de las imágenes de su avance: el fundamentalismo religioso está instalándose lenta pero inexorablemente en las calles marroquíes y eso está jodiendo la vida de mucha gente.

Para contarlo, cuatro historias de cuatro personajes nos llevarán por las humillaciones a las que les someten los cerebros enanos que son incapaces de racionalizar nada y que viven embotellados en reglas anacrónicas y estúpidas.

Para las leyes imbéciles:

SILVIO (Y LOS OTROS)

Soy de esos espectadores raros a los que aburrió la celebrada película de Paolo Sorrentino “La gran Belleza”. Las fiestas y el dolce far niente del personaje, eso sí, excelentemente interpretado por Toni Servillo, me dejaron frío y con un bostezo perenne en la boca.

Ahora nos llega un resumen del díptico que ha presentado en su país natal sobre Silvio Berlusconi. Dos películas (“Loro 1” y “Loro 2”) de 100 minutos cada una, resumidas en una sola de 150 minutos en el mercado internacional, en los que, una vez más, Servillo se dedica a ofrecer un tour de force encarnando al mafioso y bon vivant ex-presidente.

La forma se me parece demasiado a la que vi y me echa para atrás.

Para la demagogia en traje:

LA QUIETUD

El argentino Pablo Trapero regresa con un melodrama familiar que habla de regresos, de heridas sin cicatrizar y del paso del tiempo, que se intrinca con la fatídica y cercana historia del propio país.

Dos hermanas que se reencuentran, un padre enfermo, relaciones muy raritas y lazos con la dictadura militar. Todo eso entremezclado en una obra que, según leo, en algún momento parece rozar la telenovela sin llegar a caer en ella.

Para la falsa calma:

MI VECINO TOTORO

A estas alturas de la vida, poco podemos decir ya de esta obra maestra de Miyazaki que ya todos deberíais haber visto al menos una vez en la vida.

A los que no lo hayáis hecho, ya estáis tardando en acercaros al cine. Ah, y os envidio por poder admirarla por primera vez.

Quién no querría un Totoro en su vida.

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