ESTRENOS 02/09/2017

Comienza el nuevo curso. Se acabó el periodo vacacional y estrenamos botas de astronauta, pistola de rayos gamma y GPS interdimensional con gran entusiasmo.

Vuelta a la rutina de cine o teatro semanal y revisión de los estrenos, al menos a la espera de saber si el nuevo periodo vital nos da tiempo para darle a la tecla.

De momento, y con algo de retraso por los viajes más allá del arco iris, los estrenos de la semana.

LA NIEBLA Y LA DONCELLA

No sé por qué se me hacen difíciles de creer los thrillers policíacos españoles. Seguramente sea culpa mía. Acostumbrado a que los sargentos, detectives y policías tengan acento americano, toda esa jerga de asesinatos, órdenes e investigaciones me suenan pomposos en nuestro idioma.

Sin embargo, el reparto es sólido: Quim Gutierrez, Aura Garrido, Verónica Echegui o Roberto Álamo, que parece haberse instalado en el papel de brutote de las fuerzas de seguridad para siempre, son actores muy solventes.

Habrá que ver si la trama del asesinato de un tipo, con político sospechoso y tensiones dentro del cuerpo es de los que atrapan.

Para la investigación neblinosa:

BARRY SEAL: EL TRAFICANTE

No sé por qué, me recuerda demasiado, en el tono y la locura nerviosa de la cámara, a “El lobo de Wall Street”. Cambiamos una oficina repleta de tarados por un avión con un tarado al frente y tenemos una historia parecida, repleta de estafas y vidas instaladas en el lujo que aporta el dinero a espuertas.

Estoy seguro de que es entretenida y vibrante y Tom Cruise suele interpretar de forma perfecta al típico canalla simpático, sin embargo el tema no acaba de seducirme del todo. Quizá me suene a ya visto, como si fuese una mezcla entre la peli de Scorsese mencionada y el “Atrápame si puedes” de Spielberg.

Para los vuelos caros:

REHENES

Crónica de un intento de huída de unos muchachos, desde su Georgia natal, allá por mediados de los 80, cuando pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hacia un oeste idealizado, que se imaginaba como un Edén donde todo era posible, las casas eran de chocolate y las calles de azúcar glass.

Una historia real triste, que retrata de forma neutra la desesperación de vivir en una dictadura, sea del color que sea. De los estúpidos caminos de pensamiento de sus dictadores y de las locuras de juventud.

Para el sueño escapista:

LOS CASOS DE VICTORIA

No sé muy bien a qué juega esta comedia francesa. El argumento habla de una abogada que tiene que defender a un antiguo amigo para exonerarle del asesinato de una muchacha, cuando el único testigo es su perro.

Sin embargo, el tráiler habla más de las frustraciones sexuales de la protagonista y los diálogos, lanzados a toda velocidad, inciden en un humor disparatado, que no parece tener nada que ver con el párrafo anterior.

En definitiva, la comedia parece centrarse en la batalla de sexos que tanto se ha exprimido en el cine, con una fórmula adaptada a nuestro tiempo, más feminista y con menos pelos en la lengua.

Para la abogada soltera que lucha por su cliente:

UN TANGO MÁS

Esta película, que narra la historia de amor y de baile de las más famosa pareja de tangos argentina tiene, a mi juicio, dos problemas. Uno objetivo y otro puramente subjetivo.

El objetivo es que, a pesar de tratarse de un documental, con entrevistas a la propia pareja e imágenes de archivo, se intenta reproducir los virgueros bailes con reconstrucciones tirando de una joven pareja. Y claro, el resultado no puede ser el mismo, a la fuerza.

El subjetivo es que a mí el tango, ni fu ni fa. Es un baile que no conozco lo suficiente como para apreciarlo, ni entenderlo en toda su magnitud. Así que, por ambas razones, las ganas se me quedan mermadas.

Para los bailongos longevos:

CUANTO MÁS GRANDE MEJOR

Cólega Ventura Pons: ¿por qué?

No entiendo nada de esta estrafalaria y rarísima película en la que dos porteras conocen a un montón de personajes absurdos y sin ninguna gracia. Un cúmulo de chistes forzados y muchos de ellos cantados que parecen salidos de un especial de José Luis Moreno.

Nada, absolutamente nada me ha hecho gracia de un avance plagado de gracietas chavacanas, sobreactuaciones y un cúmulo de tonterías extraordinario entre las que destacan la reaparición de Pedro Ruiz haciendo de cura.

Supongo que será gracias al currículo del veterano director, pero no llego a entender cómo pueden llegar a realizarse guiones de este palo.

Para la portería del desmadre:

PARADA EN EL INFIERNO

Esta la vimos en la muestra Syfy de este año, tenéis la crítica aquí bajo el título original “Stop over in hell” y sólo os puedo decir una cosa: no paréis. Huid.

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