ESCUADRÓN SUICIDA

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Antes de meternos en terrenos pantanosos, en donde nos dediquemos a ofrecer detalles que puedan destripar la película a todos aquellos que aún no la hayan visto, hagamos un pequeño previously en donde responder a la pregunta primigenia: ¿debes ir a ver a ver “Escuadrón suidida” al cine”?

Pues depende.

No esperaríais otra respuesta viendo de un gallego. De todas formas, voy a desarrollar un poco más dicho depende.

Si eres un maldito friki como yo, has visto todas las de Marvel Studios en el cine, las de Nolan sobre el Caballero Oscuro, las dos anteriores de Zack Snyder que abren el nuevo universo DC e incluso has acudido, contra toda recomendación por el bien de tu salud, a ver la última de los 4 Fantásticos, entonces da igual lo que yo te diga aquí. Vas a ir y está bien que lo hagas, pues tienes el suficiente bagaje cinematográfico superheróico como para valorar qué supone esta unión de villanos para ti.

Si no sabes de qué estoy hablando en el párrafo anterior, ni conoces los nombres, ni los personajes, ni qué coño es un multiverso, ahórrate el dinero y acude a películas más apegadas a la realidad.

Si estás a medio camino, conoces en qué guerras andan metidos Marvel y DC, has visto algunas de las películas y te has divertido con ellas (con otras seguro que no), entonces también puedes ahorrarte el dinerito y esperar a una película de estas características más acertada. DC sigue lejos de encontrar su camino, su tono y su mojo y, aunque parece que la producción mejora un poco el nivel de “Batman v. Superman”, pues se trata de un material más ligero y menos denso y oscuro, sigue pareciendo más un capítulo de alguna serie de televisión de alguna cadena americana menor.

Ahora, aclarado este punto, a partir de aquí incurriré en múltiples spoilers y hablaré, básicamente, para aquellos que ya hayan visto la película, para ver si coincidís conmigo en que esto sigue siendo bastante desastroso aunque tenga algunos puntos divertidos y algunos personajes que casi llegan a justificar la película por sí mismos. En concreto, un hallazgo que cada vez que aparece en la pantalla te hace olvidar que la historia parece sacada de una cinta ochentera de bajo presupuesto carne de videoclub.

Para mí, la razón más básica y fundamental de por qué el nuevo pasito de cara a la formación del universo de DC es bastante cabreante y estúpida es que es engañosa, no da lo que ha venido prometiendo todo este tiempo y todo parece un acojone a última hora por parte de los jerifaltes de Warner, que viven con el culo apretado pasando miedo y viendo como el fandom mundial sigue destrozando cada nueva película, haciendo tambalear el mundo que intentan construir. Y lo más gracioso es que no parecen entender nada de lo que está ocurriendo. Sus mentes de empresarios que probablemente no han leído un cómic en su vida no entienden qué es lo que quiere su público. Les damos un Batman tocho con un montón de gadgets, un Superman aún más tocho en un traje reluciente, les enseñamos pedacitos de nuevos héroes y ahora construimos una película de malotes, repleta de respuestas agudicas, con enormes dosis de acción y una banda sonora formada por jitazos rockeros de ayer y de hoy y nos pagan con un 5,6 en Filmaffinity.

Sentados en sus despachos con escritorios de caoba y plumas de colmillo de mamut, gritan hacia los cuadros abstractos comprados en las subastas más exclusivas colgados en las paredes: “Hijos de puta, os encantó “Guardianes de la Galaxia” y salisteis emocionados después de ver “Deadpool”. ¿Por qué ésta no os gusta? Os está comprando Marvel a todos o qué cojones pasa? Y si es así, ¿con qué os está comprando que puedo doblaros la oferta?”

Y ese es el problema, que en estos momentos, la división cinematográfica de DC parece dar cada paso mirando de reojo a Marvel Studios, sintiéndose presionada por su éxito, sin ser capaces de confiar en su propia identidad, viéndose el eterno segundón. Porque siguen sin entender que DC no tiene que parecerse a Marvel, que no debe parecerse a sus rivales. Nolan lo entendió y ofreció una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos con la segunda entrega de su trilogía. Actualmente, no hay nadie dentro de DC que señale un camino original, sin mirar hacia los lados como un hermano pequeño que trata de que sus padres se fijen en él cuando el mayor saca matrículas de honor y es el quarterback del equipo de fútbol americano y presidente del equipo de oradores. Y para prueba, la salida de tono de David Ayer, director y guionista de “Escuadrón suicida” en su presentación de la película en la ComicCon, que se se despachó con un “Fuck Marvel”, alentado por un fulano del público, que resume bastante bien lo perdidos que andan y lo acomplejados que se sienten.

El típico momento en el que David Ayer da a entender que no le preocupan sus rivales en absoluto

Es normal que en este momento se comparen los nuevos ladrillos de uno y otro universo porque ambos están trabajando para conseguir algo enorme. Nadie comparaba (sí, vuelvo otra vez a la dichosa trilogía) el Batman de Christian Bale con el Iron Man de Robert Downey Jr., igual que no se comparaba el Batman de Tim Burton con el Superman de Richard Donner. Hay hueco para todos y la mayoría de los frikazos que vamos al cine a ver a gente en mallas dándose tortazos no somos marvelitas ni DCfans. Queremos ver buenas películas, no poder presumir de aplastar al rival en un nuevo partido. Esto no es un Madrid – Barcelona, no hay hinchadas pretendiendo hacer calvos a la grada de enfrente. Olvídense de eso, jefazos de Warner y quizá las cosas empiecen a salir un poco mejor.

Como decía, lo que se prometió en un principio no es lo que nos ha llegado a las pantallas y parece que ha sido por puro terror a un nuevo error. “Escuadrón suicida” se planteaba en un principio como una gamberrada, una unión de tipos malísimos cometiendo crímenes sangrientos regados con un sentido del humor negrísimo. Sin embargo, lo que nos llega es que nadie es tan malo. Un montón de escenas justifican que ellos son rebeldes porque el mundo los ha hecho así, que en el fondo tienen su corazoncito y sentimientos y son adorables gatitos empujados por una sociedad cruel que los condena al ostracismo. Y para dejarlo bien claro, podemos ver en una escena como se meten en un bar a tomar unos chupitos, interrumpiendo la narración y el ritmo de forma evidente, a contarse sus complicadas vidas, a darse pena unos a otros y a darse abrazos de borracho entre ellos pensando que por fin han encontrado una familia.

Quizá no lo entiendan, pero si prometes una reunión de supervillanos, ensaladas de tiros y mal en estado puro y acabas ofreciendo un capítulo de “Los problemas crecen”, la gente puede sentirse desilusionada. Puedes poner en el medio de estos cabronazos uno que tenga una historia chunga detrás, con el que podamos encariñarnos, rodeándolo de las más tenebrosas bajezas del ser humano, para ofrecer contraste, pero no contarnos que en el fondo, los más chungos asesinos del universo que tratas de construir son hermanitas de la caridad que han descarriado el camino.

¿Estoy exagerando? Echemos un vistazo a nuestros protagonistas.

Deadshot. Un sicario que jamás falla un disparo, cuyo trabajo consiste en matar gente por encargo. Sin embargo, nos deja claro que jamás mata a mujeres ni a niños. Ah, y tiene una hija por la que daría todo que le dice que sabe que hace cosas malas pero que ella le quiere igual. Y él la mira con los ojos húmedos, deseando pasar más tiempo con ella. En un diálogo con Harley Quinn, Deadshot confiesa que él no ha estado enamorado nunca, como si no tuviera sentimientos pero luego le vemos enseñándole trigonometría a la niña para luego darle un abracito. Es el problema cuando contratas a Will Smith para un papel como este, que aunque es un buen actor, jamás accedería a dar vida a un tipo que mata a quien se le ponga por delante, sin ninguna justificación, sin una pizca de amor en su corazón.

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Deadshot, un supervillano tan malo y cruel que le compra a su hija una muñeca de marca blanca

Harley Quinn. Sin duda es lo mejor de la película gracias a la enorme interpretación de una infalible Margot Robbie. Cada vez que aparece en pantalla es una delicia. Sus miradas al infinito de completa locura, su comportamiento totalmente esquizoide y nihilista, sus armas sexuales para desarmar a los hombres a los que pretende hundir la cabeza con su bate, su imagen a mitad de camino entre una pin up y una maníaca asesina, su cándida inocencia psicótica, su amor masoquista por el Joker, al que lamentablemente le falta desarrollo… su presencia casi justifica el pago de la entrada y, sin embargo, podemos ver cómo se compadece con las historias tristes de Diablo, se hace amiguita de Deadshot o acaba sintiéndose parte de la gran familia de malos que parece salida de “Rompe Ralph”.

Diablo. El metahumano más poderoso del grupo, un piroquinético capaz de chamuscar cualquier cosa con sólo pensarlo y, como podemos ver al final, en un Deus Ex Machina de libro, capaz de convertirse en un enorme Satán de fuego purificador que, sin embargo, es objetor de conciencia porque cuando se cabrea pierde el control y así acabó con su familia, que era lo que más quería en este mundo mira tú por dónde.

Killer Croc. Un tipo que por fuera parece un lagarto antediluviano que lo único que quiere es vivir en las cloacas y que le dejen en paz.

Boomerang, un ladrón de bancos australiano cuyo único poder es lanzar boomerangs con estilo, beber cerveza y salir corriendo al menor descuido. Tampoco es un asesino, sólo quiere hacerse con el Record Guinness de robar más bancos que nadie en menos tiempo. Si lo piensas bien, hasta es admirable.

Slipknot, un tipo que trepa y que es un mero relleno para hacer saber a los demás que los dispositivos que tienen implantados en el cuello funcionan. Lo introducen en el minuto 30 de película para cargárselo en el 35.

El Joker. Un personaje mucho más cercano a un rapero mafioso que a un loco excéntrico salido de un manicomio que se pasa, toda la película, intentando salvar a su amorcito, Harley Quinn. Ya no es el sádico hijo de puta, maltratador y manipulador que ejerce una influencia hipnótica sobre la muchacha, es que él está enamorado de verdad. El mundo ya no es tan malo si existe una mujer como ella a tu lado. Un personaje que, si desapareciera de la trama, ésta no se vería afectada en lo más mínimo y es una pena para un personaje con tantas posibilidades como lo es la némesis del Caballero Oscuro.

Y por último, Encantadora, la única que sí que parece mala de verdad. Una bruja de hace chipicientos años que estaba acostumbrada a que la humanidad le adorase y que ahora está cabreada porque en vez de ofrecerle sacrificios, la peña está ocupada cazando pokemons. Así que decide destruir el mundo un poco al estilo de Gozer el Gozeriano, subiéndose a una azotea y creando un círculo de efectos especiales que lanzan rayos. Y aún así, tiene un hermano gigante al que quiere mogollón y comparte cuerpo con una arqueóloga adorable con el cuerpo de Cara Delevigne.

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– Bastian, actúa pronto o Fantasía será destruída
– Señorita Delevigne, ese no es el texto…
– Lucharéis contra el Muñequito de los Marshmallows
– Corteeeeeen.

Haciendo recuento: despiadados asesinos muestra de lo peor de la villanía de DC: cero patatero. Luego, que si la gente critica, después de la campaña engañosa.

Y aún así, algunos personajes se salvan por el carisma de sus intérpretes, a pesar de las contradicciones y palos en las ruedas que les pone el guión del colega David “FuckyouMarvel” Ayer. Ya mencionamos a Margot Robbie y su portentoso trabajo con la novia del Joker y a Will Smith con su carisma siempre a punto para salir una vez más en El Hormiguero. Pero también podemos alabar el trabajo de Jai Courtney con Boomerang, después de ver cómo el pobre recaía en la peor entrega de “Jungla de Cristal” con un papel con el que no podía hacer nada. O el de Jay Hernández con Diablo, sacando jugo a un tipo que se tira casi toda la película haciendo mohines y diciendo que él no quiere jugar. O el nuevo y diferente Joker que se marca Jared Leto, a pesar de que no pinte nada en esta película y no le dejen desatar toda la locura que debería tener el personaje.

Quizá la peor parada de todo esto es la pobre Cara Delevigne, que se tiene que pasar la mitad del tiempo haciendo danza contemporánea y la otra mitad poniendo cara de mosquita muerta en el cuerpo de una mujer florero.

El caso es que, en la mayoría de las escenas, alguno de estos actores le salvan el culo a la colección de sinsentidos y absurdeces del guión de Ayer, a base de sentido del humor, carisma y presencia. Si realmente hubiera una historia detrás que no fuese un puñado de fulanos yendo a una misión de rescate, primero y enfrentándose a un mcguffin, después y tuviéramos unos personajes bien perfilados y dibujados, estos intérpretes la hubiesen elevado a cotas brutales.

Lamentablemente, no es el caso, porque la historia que hay detrás, si uno se sienta a pensarlo, es de vergüenza ajena, repleta de pegotes que probablemente sean debidos a las escenas añadidas que se tuvieron que filmar tras los primeros pases y el acojonamiento de los directivos. Y mira, vamos a comparar, por qué no. ¿Fuck Marvel? Veamos sus diferencias con las que yo considero que son las tres peores películas de Marvel Studios.

El Hulk de Edward Norton era una historia bastante pobre, destinada a una batalla final entre dos enormes Hulks y poco más, pero al menos pretendía incidir sobre la personalidad de Bruce Banner, su lucha contra el monstruo interior y su complejo de culpa. Iron Man 2 era una Marvel aprendiendo a crecer y expandirse y con una historia que no sabía encajar el alma de su película individual con su necesidad de seguir extendiendo sus tentáculos a lo largo del universo en construcción, pero al menos seguía el desarrollo de la personalidad de Stark, preparándole para sus comportamientos en “Vengadores: era de Ultron” y “Capitán América: Civil War”. Thor tenía una parte terrestre que nos importaba tres rábanos y una historia de amor de encefalograma plano, pero al menos se esmeraba en mostrarnos el reino de Asgard y las relaciones paternofiliales de los dos medio hermanos, por no decir que se introducía uno de los mejores villanos del mundo del comic en el cine.

“Escuadrón suicida”, a nivel argumental, sólo es caos. Con unas presentaciones que parecen vídeos musicales y encima repetitivos. Las habilidades del personaje de Deadshot se nos exponen tres veces. ¡Tres! Que sí, que ya lo hemos entendido, es un tío que dispara y nunca falla, como concepto no es difícil.

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El típico momento DC que no viene a cuento pero queda bonico en pantalla

La formación del equipo no tiene ninguna justificación salvo que Superman ya no existe. Vale, están por ahí gente como Wonder Woman, Flash y Aquaman y lo sabemos, pero por si acaso, vamos a reunir gente de las cárceles y hacer un comando especial para combatir aún no sabemos qué. Al final, acaban batiéndose el cobre contra uno de esos tíos que han reunido, para a continuación, volver a dejarlos en las cárceles pero mejoradas con una Nesspreso.

Y por si fuera poco, la acción, consistente en un remake de “1997: rescate en Nueva York” y “Cazafantasmas”, debe pararse repetidas veces para mostrarnos, a base de flashbacks, cómo el Joker consiguió enamorar a la doctora Harleen Quinzel en el manicomio de Arkham, rematando la transformación con una escena que se supone un homenaje a la película de Tim Burton y su fascinante Joker, pero que en realidad tampoco tiene demasiado sentido, así como la citada escena del bar o algún que otro momento de conexión sentimental entre los supervillanos.

Por no hablar, porque me parece ya pérdida de tiempo, de las sonoras incongruencias, como la forma de derrotar a los últimos villanos de la función, los dispositivos en el cuello que se conectan y desconectan según necesidades del guión o ese Boomerang que escapa corriendo en cuanto le dan la ocasión y aparece de nuevo en la formación en la escena siguiente sin la más mínima explicación.

Todo esto es una pena y suena a ocasión perdida. “Escuadrón suicida” no estaba destinada a esto. Su función no era enmendarle la plana al fiasco de “Batman v. Superman”, sino a ser un divertimento macarra, una explosión de mala leche e incorrección política, una aventura tan psicótica y perturbada como la cabeza de chorlito de la gran Harley Quinn.

Lástima que no tuviesen las agallas suficientes para hacerla realidad.

Porque siguen sin entender qué es lo que está pasando.

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¿La sala de juntas de DC, es por aquí?

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