ENTERRADO

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Voy a hacer un alto en el largo (inacabable para algunos) camino del repaso a las pelis del festival de Sitges, para hablar de alguna película más comercial y así, mientras tanto, esperamos a que se fragüe una colaboración estrella en Nunca Jamás. Porque sobre la siguiente película que vimos, primera del maratón zombie, hay un tipo que podrá escribir mucho mejor que yo… y no sólo porque yo me durmiera salvájemente en su proyección (había que verme, con la baba colgandera dejando un cerco oscuro en la butaca) que también, sino porque es un tipo que sabe un porrón de cine. Y mucho más de cine de terror. Y muchísimo más de cine de terror con zombies. Y muchisísimo más de cine de terror con zombies del mismo Bilbao. Pero dejémosle tiempo para textualizar su vasto conocimiento e hinquémosle el colmillo a un par de pelis de rabiosa actualidad. La primera de ellas se titula “Enterrado”.

Rodrigo Cortés apareció en el circuito de cortometrajes nacional allá por 1998 con un corto titulado “Yul”. Su estilo de dirección, con un rollito videoclipero muy marcado y una fuerza visual enorme, empezó a llamar la atención y empezó a arrasar zampándose premios en todo festival en el que caía. Unos años más tarde, le dio por hacer otro corto llamado “15 días” y los premios llovieron de forma aún más torrencial. Estaba claro que este chico estaba llamado por los senderos del largometraje y ya que le llamaban, pues allí que se fue, con una peli titulada “Concursante”, que no es que tuviera una repercusión gigantesca (nos cuesta reconocer que entre los directores españoles podemos tener diamantes en bruto) pero que a mí, personalmente, me dejó con los ojos como los de un buho real. Y eso que la vi en un autobús camino de Galicia, que si la llego a ver en cine y sin saber nada de ella, aún estaría buscando los globos oculares debajo de los asientos.

Con tan buenas cartas de presentación debajo del brazo, empezó a menear la cabeza para los lados buscando un hueco para desarrollar su segundo largometraje y, a pesar de la enorme calidad de las productoras patrias, ayudadas por ese magnífico apoyo a la industria por parte de los gobiernos, el chico empezó a moverse por los Usamérica, a ver qué se cocía. En una olla al fuego, encontró un guión simple, claustrofóbico, que llevaba un año dando vueltas por la industria y que le llegó en forma de consulta profesional. Unos productores que no tenían mucha fe a la hora de levantarlo, le preguntaron qué opinaba, casi más por curiosidad que por otra cosa y Cortés, se flipó muchísimo. Pensó que era un guión imposible de rodar y la idea le encantó; suicida el chaval.

La película tenía un escenario minúsculo y un actor. Con tan sólo dos elementos, si uno de ellos falla, el resultado puede ser catastrófico. Así que, Cortés, se puso a darle a la cabecita y pensó en Ryan Reynolds. ¿Por qué? Pues no tengo ni puñetera idea, porque yo sólo he visto de él su participación en “X-men orígenes: lobezno” y su papel tampoco es que fuera para lucirse mucho. Yo lo hubiese llamado para conocer de cerca a su mujer, Scarlett Johansson, pero estoy seguro de que el señor Cortés es mucho más cortés (madre mía, aplauso y medio) y lo hizo por cuestiones puramente actorales. El caso es que el tío tiene un ojo clínico del copón dorado, porque a la vista de los resultados acertó de pleno.

Así que, el reto consistía en meter a un tío en una caja durante 90 minutos de reloj, enterrarlo bien profundo y conseguir que el público no se durmiera en una historia plana. Pues bien, no sólo es imposible dormirse, sino que te entra una congoja, una claustrofobia y un agobio que es imposible separar los ojos de la pantalla. Los recursos técnicos de Cortés son tan variados e imaginativos, que consigue convertir una caja de madera de tamaño muy reducido en una lista de infinitas posibilidades fílmicas. El guión y la dirección, sobre los que planean las sombras de Alfred Hitchcock y Richard Matheson (lo primero es bastante evidente, pero reconozco que lo segundo lo he tenido que escuchar de boca del propio Cortés, aunque me haya leído algún libraco de este tipo, como “El increíble hombre menguante” y visto varias películas basadas en sus relatos, como “El diablo sobre ruedas” o “Soy leyenda”, ) son sólidos como el adamantium y no tienen ninguna grieta que los haga tambalear ni lo más mínimo, lo que convierte a “Enterrado” en un relato de suspense de corte clásico y factura casi perfecta.

Quizá hay algún momento un poco efectista, pero creo que necesario para mantener el pulso de la narración en un nivel altísimo, algo a lo que ayuda sobremanera el trabajo titánico de Ryan Reynolds, que ha encontrado un caramelo de papel y no ha desaprovechado en absoluto, aparte de llevarse el recuerdo de un rodaje infernal, en el que ha sufrido lo indecible en un espacio tan reducido, se ha quemado los dedos, se ha levantado la piel y se ha vuelto a casita con la cabeza bien alta a que la Scarlett le curase las heridas sangrantes que se llevó en la espalda.

Rodrigo Cortés, a mis ojos, se consagra con esta película como un gran director, hábil con la cámara y con un sexto sentido para la elección de libretos. Grande en la dirección de actores y enorme en la comunión con el público. Un tipo que me recuerda, a partes iguales, a Hitchock y a Fincher, capaz de retratar la oscuridad humana y hacerlo pegándonos en la butaca, como si estuviéramos acelerando a 5G. Un tipo que pasa a engrosar mi lista de directores imprescindibles, hasta que se demuestre lo contrario.

2 thoughts on “ENTERRADO

  1. Posí, la cierto es que Cortés ha conseguido hacer una buena peli, y era difícil hacerlo sólo con ese minúsculo escenario. Pero lo más grande que ha conseguido es hacer que Reynolds haga un buen trabajo…, eso es del todo increíble (ve “Blade: Trinity”, y ya me dirás si no te entran ganas de cargártelo).

    Saludossss

  2. Jajaja. A lo mejor es que el chaval necesitaba un reto a su medida o es que la Johanssen le ha dado alguna clase de actuación… no, me quedo con la primera.

    Un saludo.

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