EL TRIUNFO DEL VILLANO

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El mundo de la política ha perdido definitivamente los modales y la sociedad española, lejos de condenar y protestar contra el bronco ambiente entre la gente que supuestamente nos debe representar, o se ha unido a la guerra o mira para otro lado. Lo que antes era oratoria mordaz e inteligentes diálogos se ha ido convirtiendo con el tiempo en discusión de taberna y apenas puedo reconocer en algún partido político a alguien a quien pediría consejo, alguien que me genere respeto o coherencia.

Curiosamente, una de las personalidades políticas que me infundía más confianza es alguien que hizo que por su neutralidad, coherencia e intento de diálogo, fuera atacado desde todos los frentes, incluso desde su propio partido. Parece que intentar razonar con el que no comparte tus pensamientos es una idea pasada de moda y eso hace que seas un marginal entre los de tu profesión, el típico geek de quien todos los macarras se mofan en el patio del colegio. Por eso Manuel Marín, uno de los mejores presidentes del congreso que recuerdo en mi corta memoria, ha decidido dejar la política.

Ayer, en el día de la constitución, Marín pronunció unas palabras con un fuerte sabor a despedida. Otra vez, la moderación y el raciocinio se hicieron dueños de su discurso y dejó patente que “la sociedad española no tolerará otra legislatura tan dura y tan ruda”. Me suena más a deseo que a convencimiento y solo hay que comprobarlo viendo quién le sustituiría en el caso de que el PSOE continuase el mandato tras las elecciones. Tras la moderación de Marín vendría el exceso de José Bono, toda una declaración de que las palabras del aún presidente del congreso no van a ser en absoluto proféticas.

Pero, como decía, no son sólo nuestros representantes los que han abroncado el discurso, sino que la sociedad también se ha lanzado a los insultos y las críticas radicales. Parece que el discurso de encendidos oradores de la (escasa) talla de Jiménez Losantos ha calado en el pueblo. Dos hechos me han llamado la atención por resultarme, aún con todo este ambiente, extremadamente fuera de lugar.

El primero se produce en una concentración en Madrid a tenor del último asesinato de ETA. Por fin, después de mucho tiempo, parece que todos los partidos políticos consiguen ponerse de acuerdo y unir sus voces en contra de la barbarie y se mezclan en un minuto de silencio. Entonces, dejando de lado cualquier síntoma de civismo, rasgando el duelo sin ningún asomo de sonrojo, un escaso número de voces insultan al gobierno por el atentado (¿?) y a la oposición por juntarse con los primeros en lo que ellos consideran una bajada de pantalones. Curiosamente esto coincide con la opinión del ya citado locutor de la cadena de los obispos.

La segunda de las reacciones a las que me refería, se produce ayer en el homenaje a la constitución. Junto con los previsibles gritos contra miembros del gobierno hay un pretendido insulto que destaca por la ignorancia o la poca claridad de ideas de quien lo pronuncia. Al pasar el presidente de la Generalitat Catalana, alguien le espeta con rabia: “¡catalán!”. Esto demuestra que cierto sector de la sociedad ha perdido claramente el norte. Sinceramente, no tengo palabras.

Manuel Marín desearía que no se produjese la intensa bronca que hemos visto, machaconamente, durante esta legislatura. Yo, viendo cómo mandatarios imputados por todo tipo de delitos de corrupción, estafa y abuso de poder, son reelegidos con mayorías aplastantes, dudo que los deseos del presidente del congreso se tornen en realidad. Empiezo a pensar que, para una buena parte del pueblo, el poder mal manejado por muchos de nuestros gobernantes es un ejemplo a seguir. Será que no hemos leído los mismos comics en nuestra infancia y, por tanto, no tenemos los mismos héroes.

4 thoughts on “EL TRIUNFO DEL VILLANO

  1. Pues tienes toda la razón. Si la gente sensata y con principios desaparece de la vida política, qué podemos esperar del futuro? Creo que en los últimos años hemos asistido a momentos tan bochornosos que uno pensaba que la crispación no podía ir más allá. Y por desgracia, siempre se acaba rebasando ese umbral.
    Añado un último ejemplo. En la concentración convocada hace unos días por el Ayuntamiento de Madrid en respuesta al atentado de ETA, un grupo de personas (aunque no se si merecen este calificatívo) increparon a Pedro Zerolo llamándole “maricón” e “hijo de puta”. De verdad, algunos (me niego a utilizar la primera persona del plural y ponerme a su misma altura) han perdido el norte.

  2. Por cierto,muy triste que ayer tan solo un partido nacionalista acudiera a la celebración del dis de la Constitución Española,fue CIU.El resto parece que no la consideran tan importante (bueno excepto cuando hay que tirar de ella para exigir algo).

    En cuanto a post,completamente de acuerdo.

    Saludos a todos

  3. Yo apunto dos politicos con cierta coherencia:
    Uxue Barkos de Nafarroa Bai
    Jose Antonio Labordeta de la Chunta Aragonesista.

    claro que entre ciento y pico politicos en la camara encontrar solo a dos…

    Respecto a Marín, coincido contigo en que tenía un exquisito manejo de las formas, pero algo había que no me acababa de cuadrar. Dicho lo cual… solo el hecho de imaginarme a Bono en ese puesto me dan escalofríos. ahora que lo pienso no ha habido un solo presidente que me haya acabado de gustar.

    Por cierto la ilustración es genial… refleja a las claras lo que es el dia de hoy en la política.

    Y se me olvidaba… la unidad politica en la manifestación yo lo entendí mas como un acto propagandistico electoral que otra cosa. dicho de aquella manera: Es facil juntarse despues de una atentado pero antes que es cuando hace falta… esa es otra historia. En la cual a mi juicio la mayor culpa la tiene la derecha.

    reparito 2.07

  4. Me había perdido este post, y sus comentarios.
    Estoy de acuerdo en todo contigo, y, añadiría que el problema no es solo nuestro pués a nivel mundial pasa lo mismo. Mires por donde mires, creo que hay que remontarse al siglo pasado o a la época de los cesares, para encontrar enjundia en la clase política.
    ¿Pueden ser un reflejo de la sociedad actual?.
    Un abrazo.- Balel

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