EL NIÑO DEL PIJAMA DE RAYAS

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El punto de vista de los niños sobre las locuras de los adultos suele ser, cuando menos, interesante. La inocencia y la pureza de sentimientos demuestran el sinsentido que abunda en la sociedad. Las razones se tornan oscuras y la inteligencia brilla por su ausencia.

Ahora, pensad en un feliz niño ario acostumbrado a vivir tranquilamente en una lujosa mansión del Berlín de la segunda guerra mundial, sumadle un padre sin demasiados escrúpulos que aspira a ascender en el ejército nazi a toda costa y poned a ambos pegaditos a un campo de concentración. Por último, para guiar el aprendizaje del chaval hacia un suceso histórico difícil de entender para todos, añadimos una amistad con un niño judío al otro lado de la alambrada. El drama está servido.

Partiendo desde una novela que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo, es difícil cagarla demasiado y, aún así, desde el punto de vista de alguien que no ha leído el libro, a la película parece faltarle algo. Como si el texto fuera suficiente para calar en el espectador y no se pusiera demasiado énfasis en volcarlo en imágenes. El mundo de la literatura y el de la cinematografía se mueven en terrenos distintos y no siempre se encuentran adaptadores lo suficientemente sagaces como para saber transformar el medio.

De todas formas, la película no decepciona, movida sobre todo por grandes interpretaciones. David Thewlis (“Harry Potter y la orden del Fénix”) llega a provocar verdadera aversión en el papel del amoral padre del niño sin grandes gestos, ayudado sólo por una aterradora naturalidad y Vera Farmiga está espléndida en su evolución de esposa inocente hacia la mujer indefensa que se da cuenta de que está viviendo con un monstruo.

Pero donde se asienta el gran acierto de esta película es el los ojos de los dos protagonistas menores. Los ojos claros, atentos y asombrados de Bruno, el niño alemán que descubrirá por qué los granjeros no son felices caminando de un lado para otro con sus pijamas a rayas y los tristes, huidizos y pesarosos de Shmuel, el niño judío condenado a vivir al otro lado de la reja por haber nacido en la raza equivocada.

Son las expresiones de ambos niños las que me provocaron verdadera congoja – amén de un final devastador – y aún así, uno tiene la impresión de que la relación entre ellos está desaprovechada. Las conversaciones son demasiado pueriles para niños de diez años y la cámara sigue más las andanzas de Bruno en su casa y el descubrimiento del horror del holocausto a través de los adultos que le rodean, cuando el jugo que se podría extraer de su relación con el niño judío podía haber dado mucho más de sí.

Así que, para variar, es probable que la palabra escrita haya sobrepasado de nuevo a la imagen, según comentan los que tuvieron la brillante idea de leer la novela antes de ver la película. Habrá que comprobarlo.

Leer critica El niño con el pijama de rayas en Muchocine.net

5 thoughts on “EL NIÑO DEL PIJAMA DE RAYAS

  1. Pocas veces el cine satisface el intelecto de alguien que previamente ha leído la obra adaptada, seguramente por que cada lector se hace un universo distinto a la hora de ir leyendo y que luego no coincide con el del guionista o director de cine.
    Aunque a veces yo creo que es más difícil describir algo que mostrarlo en imágenes. Claro que cuando esto sucede suele haber un genio detrás de la cámara.
    Un abrazo

  2. Lo que dce Xabrés es cierto y además en este caso hay cierta diferencias entre lo que se cuenta y lo que se ve (cosa que no me parece mal, al fin y al cabo es una adaptación).
    Y la pelicula… pues como el libro, ni fu ni fa. No consigo meterme en la piel del niño y ver las cosas desde su prisma. Le encuentro poca sustancia. Quizás esa sea parte de su hondura, ver como pasa el tiempo sin nada interesante que hacer mientras se produce semejante infierno. Pero en mi no cala ese mensaje

  3. Hagamos recuento: ¿libro leído?,sí. ¿Vista la peli?,sí. ¿Leído el post?, sí….bien, por fin puedo comentar!!!(ya era hora no??).
    A mi el libro me provocó dos sensaciones: mucha pena por el final y algo de alegría por el mal que se le causa al maligno del padre.
    En cuanto a la peli, me parece que como bien comentas, la amistad que surge entre los niños no se muestra tanto como en el libro (lo siento, pero es imposible evitar comparaciones). Y por otro lado, entiendo que siendo una peli de Disney le haya hecho un lavado de imagen a la madre con respecto a la que muestran en el libro, pero ahí sí que deberían haber sido más fieles para entender algunas cosas más. Aunque debo elogiar a la hermana, que creo es un muy buen ejemplo de los jóvenes alemanes en aquella época (o al menos se parece mucho a lo que hemos visto en otras pelis o libros)
    En definitiva, me gustó la peli, pero quizás deberían haber cuidado más algunas cosas para contar lo que ese niño veía sin entender e incluso envidioso por llevar el famoso pijama de rayas.

    Celita.

  4. Pues sin haber leído el libro y sin haber visto la película poco puedo opinar… Si es como decís, es una lástima que no hayan reflejado más el punto de vista de la relación entre los niños y como el escenario del holocausto lo viven los dos a su manera…

    Como siempre peazoooo crítica la tuya Heitor…

    Saludos.

  5. Xabrés: estoy de acuerdo, pocas veces las imágenes cinematográficas suelen hacer justicia a las que el lector se ha creado en su mente tras leer la novela. Una de las pocas veces que me ha pasado ha sido en la espléndida trilogía de “El señor de los anillos” que llevó a la pantalla el señor Peter Jackson.

    jferreiroc: jeje, no creo que sea eso lo que pretende el dire, sino intentar llegar al corazón del espectador, aunque estoy de acuerdo en que no lo consigue demasiado. La disección del libro es demasiado fría. Salvo un par de momentos, yo tampoco me siento identificado con ese niño de ojos enormes.

    Celi: más o menos lo que le dije a jferreiroc. Coincido con vosotros. Ahora mismo me estoy poniendo al día con el libro, a ver si consigue arrancarme alguna emoción más.

    Tony: gracias chaval. Pues de escoger entre una de las dos, te diría que te decantaras por el libro, aunque si vives en el mundo ajetreado y sin tiempo en el que casi todos estamos inmersos, quizá lo más rápido sea ver la peli, jeje.

    Saludos.

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