EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON

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Me cuesta escribir este post porque no me gusta dar el brazo a torcer. Había leído una enorme cantidad de comentarios a favor de la nueva película de mi idolatrado David Fincher – el que parió “Seven”, “The game”, “El club de la lucha”, “Zodiac”… vaya tipo – y había ido divulgando su palabra, recomendando a todo el que me quisiese escuchar – dos personas contando con mi madre – que no dudasen en acudir a la llamada del film que se iba a convertir en un nuevo hito del cine. Obviaba las reseñas negativas de la película tachando a sus autores de herejes y me reafirmaba en mi fe. Ahora entiendo por qué soy tan poco creyente, estas cosas a veces fallan.

A ver, tampoco pretendo asustar a los potenciales espectadores de la cinta. La película no es mala, ni mucho menos. De hecho, Fincher cada vez es más grande, más sabio, más artesano y la puesta en imágenes es poco menos que perfecta. Los efectos especiales y de maquillaje son increíbles, la fotografía es excepcional, los actores están todos bien, con mención especial a un Brad Pitt sereno y sin sobreactuaciones, la planificación de las escenas es sublime… pero hay algo que falla en la historia. La emoción parece de metacrilato, fría y manufacturada. En muy pocos momentos consigue removerme, no logro sentir la maldición de una vida en dirección contraria, la desesperación del que pierde a sus seres queridos mientras recupera la vitalidad ni la gran historia de amor de los protagonistas.

Eric Roth intenta repetir la genialidad que logró con el guión de Forrest Gump, que lo elevó a la élite de los guionistas jolibudienses, pero todo lo que en la película de Tom Hanks discurría de forma sinuosa, emocionante y sólida aquí se torna forzada, aséptica y dislocada. Las distintas etapas de la vida del protagonista no se notan engarzadas sino expuestas en una especie grandes lienzos ligeramente inconexos y la narración que las une se da en un entorno que nada aporta al relato, que parece intentar forzar la lágrima del espectador a la brava.

La historia comienza cuando una madre en el ocaso de su vida, mientras espera a que la parca venga a por ella en una cama de hospital, le pide a su hija que le lea el diario de un hombre muy especial. A partir de aquí se relata la historia de Benjamín Button, un tipo que nació vejete para, a medida que cumplía años, rejuvenecer, de modo que compartir la vida con alguien se convierte en un objetivo complicado.

Voy a pasar por alto los fallos en la historia, que los hay y en número elevado, porque no me influyen a la hora de valorar un argumento. No me importa que me engañen y manipulen o que no todo cuadre de manera matemática si lo que estoy viendo me mantiene ensimismado, transportado al mundo que el director ha creado. Pero no es eso lo que me mantuvo alejado de la fábula, sino la incapacidad de formar un universo continuo, de que los capítulos formaran un todo hacia el que poder escaparme. No es una puerta a una aventura, sino un bonito cuadro que se admira mientras se ven las paredes que lo sostienen a su alrededor.

El punto de partida tiene unas posibilidades enormes, aunque es verdad que condensar toda una vida en un lapso de tres horas tiene un sinfín de peligros y trampas, como se puede ver en este caso y por ello la sensación de pesar por lo que pudo haber sido y no es, duele. Una vez más, me di cuenta de que por muy bueno que sea el director y por muy elaborada que sea la puesta en imágenes, si el guión flojea es muy difícil convertir una película en algo sublime e imperecedero. Aún así, merece la pena contemplar un cuadro tan vistoso, aunque sea un placer efímero.

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6 thoughts on “EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON

  1. Yo creo que el mayor problema de la película, que he visto esta misma tarde, es el personaje principal. Es un tipo cuyo único interés es su crecimiento inverso. Apenas habla, no emite opiniones, no muestra sentimientos, se deja llevar por la vida, lo cual me parece genial, pero convierte en imposible la empatía del espectador. No hay dibujo de personaje, sólo su evolución física y un par de reflexiones sobre la muerte; algo que sí se encuentra en Daisy, pero, por desgracia, la película no se llama “El curioso caso de Daisy Button”. De hecho, el mismo problema de perfil de caracteres lo tenemos con la “madre” de Benjamin, con su padre, con… Coja ud. “Zodiac” y verá como todos los personajes principales tienen vida, unos perfiles muy desarrollados (y en muy poco tiempo, sabemos cómo son Downey jr. y Gyllenhaal casi en cuanto los vemos) que nos permiten creernoslos. Eso no pasa en esta película, y se resiente, a pesar del perfeccionismo técnico del filme. Por cierto, los envejecimientos y rejuvenecimientos son tan perfectos que inquietan. Saludos.

  2. A mi me gustó, pero estoy de acuerdo en los fallos que dices y creo que si hubiese durado menos habría sido mejor. Las partes del hospital cortan mucho el rollo y las veo innecesarias.
    Y los efectos… pues sí, supongo que no se podrían haber hecho mejor, pero se sigue notando que son efectos y a mi eso no me gusta, porque la cabeza del Brad “viejo” era como sacada de Beowulf y las caras de Blanchet y él cuando eran jóvenes tenían como un resplandor artificial que no me acaba de convencer, es como si tuviesen escrito en la cara: Esto es un efecto.

  3. Marcbranches: pues sí, el personaje de Button no invita a sufrir con él, simplemente porque no parece sufrir. Se toma las cosas con una tranquilidad que asusta para que le esté pasando algo tan raro y si son los personajes principales los que te tienen que salvar la película cuando el principal aparece en pantalla un 95% del tiempo, mal vamos.

    Otro de Sanci: no sólo los efectos están muy bien, sinó la fotografía y la dirección en general. De vez en cuando se le nota a Fincher sus orígenes de la publicidad, pues con Mr. Pitt en plena adolescencia, la película parece por momentos un anuncio de Malboro o de alguna colonia. Pero no sólo de imágenes puede vivir una peli, se le nota algo falta de chicha.

    Saludos.

  4. Muy buenas ^^

    Reconozco que no es redonda, sin embargo esta película ha logrado algo que no suelen hacerlo muchas: inspirarme. Para mí es inspiradora, y aunque se me hizo un tanto lenta en ciertos momentos (los momentos Marlboro como dice Heitor), el resto, sobre todo la juventud y la vejez (o sea, la vejez y la juventud…, o mejor, el comienzo y la parte final de la peli) me gustaron mucho.
    Estoy de acuerdo con “Otro de Sanci” en eso de la irradiación de los rostros juveniles, al menos en el caso de Blanchett, pero no noté en ningún momento que la vejestoria cabeza de Pitt fuese digital.

    Un saludo.

  5. Estaba claro que la película sería al final la gran “perdedora” en los Oscar. No es que sea un bodrio pero pareciía muy dificil que se pudiese llevar algun premio de los importantes. Una película bonita, sin más. Lo del hospital era un cortarollos ¿por qué cuando Benjamin narraba la historia lo hacía con voz de viejo si el diario lo escribio cuando era adolescente?
    Johan Serra

  6. Neovallense: a mí creo que me cuesta más la inspiración cuando no llego a meterme de todo en la película. Puedo plantearme las disquisiciones que plantea de vida, muerte y el hecho de intentar vivir como uno quiere, eligiendo los caminos apropiados, pero lo haría mejor con un buen libro. Me cuesta pasar de la bonita portada y encuadernación que fincher es capaz de proponer, porque me parece que se queda bastante en eso, en colores bonitos y muy bien conjugados. Pero está claro que el trasfondo de la historia está ahí para quien quiera verlo.

    Johan Serra: También creo que era la que peores papeletas llevaba en las votaciones, pero estaba claro que muchos de los premios técnicos eran indiscutiblemente para ella, así como la dirección artística, absolutamente perfecta. Sigo pensando que la parte que cojea es un guión demasiado frío, con partes totalmente prescindibles y sin un estudio de personajes consistente, en una historia donde las personas es mucho más importante que las historias en las que se ven envueltas.

    Saludos.

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