EL BRAZO DURO DEL PARTIDO

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Vaya tinglado que se ha montado en el PP con esto de la batalla entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruíz Gallardón, o lo que es lo mismo, el sector duro, autoritario y dictatorial contra una derecha más suave dialogante y racional. ¿A que no adivináis quién se ha salido con la suya? Pues en una España donde se premia el amiguismo, el trapicheo y el hacerse rico a toda costa estaba más que claro que serían los duros del Saloon los que se llevarían el gato al agua.

La llegada de Gallardón a la cúpula del PP podría haber supuesto una esperada (por algunos) vuelta a la racionalidad en los salones de la política de nuestro país. Un escenario en el que el insulto y el desgaste podría dejar paso a la crítica constructiva y el diálogo, algo que se ha echado en falta como nunca en esta legislatura. Estos últimos cuatro años, el PP ha llegado a todas las cotas posibles de mentira y política barriobajera. Se ha utilizado el terrorismo como un arma política arrojadiza de una manera que nunca se había hecho en la historia parlamental española de forma tan constante que al final ha llegado a parecer una forma natural de protesta. El número de políticos populares implicados en casos de corrupción, cohecho, malversación de fondos y toda clase de robo ha superado con creces a los de cualquier otro partido nacional, pero a nadie parece extrañarle. Es más, incluso llega a parecer que es aplaudido por sus seguidores.

El reinado de Esperanza Aguirre en la comunidad de Madrid ha sido uno de los que más me han asombrado, supongo que por proximidad. Ha autorizado campos de golf en parques que anteriormente eran públicos, ha sacado nuevas leyes para recalificar suelo protegido con impunidad, ha permitido la construcción desmesurada e incontrolada de nuevas urbanizaciones o, lo último que ha salido, los cuatro hospitales que había prometido a la comunidad, resulta que van a ser de gestión privada. Es una señora que utiliza el poder de una forma dictatorial y sin el menor asomo de sonrojo, haciendo ricos a sus amigos y abatiendo a sus enemigos, cabeza visible de la sección del Partido Popular más dura, junto con personajes como Ángel Acebes.

Al final han ganado la batalla. En una estrategia digna del perro del hortelano han preferido apear al máximo rival en una futura lucha por la dirección del partido que ganarse tal distinción por meritos propios. Han chantajeado y amenazado hasta conseguir sus objetivos. Después de esto, Gallardón ha decidido dejar la política, algo bastante congruente.

Si estuviéramos hablando de cualquier otro partido, podría asegurar que todo esto traería sus consecuencias. Gente dividida a favor y en contra de la decisión que afectaría a los votos del partido. Pero estamos hablando del PP, el único partido, diría que en la galaxia, que tiene un número de votos fijos. Fieles acólitos que no se cuestionan las direcciones, tan solo las acatan, como sacados de una reaccionaria película bélica americana.

La verdad es que me asusta esa ceguera casi tanto como el pensar que hay quien valora de forma muy positiva esa clase de lucha sucia y marrullera por el poder. Si alguien pelea de forma tan encarnizada por el bastón de mando, quien sabe lo que podría llegar a hacer con él.

3 thoughts on “EL BRAZO DURO DEL PARTIDO

  1. Hoy mismo he solicitado, que me den de baja del partido, y nunca mejor dicho.
    Ahora me queda darme de baja del asunto romano. Ya veremos si lo consigo.
    ¡Coñe!, ¿Como quieres que pierdan privilegios?
    Un abrazo.

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