EL BAR

Alex de la Iglesia tiene, probablemente, los puntos de partida más originales, brutales y rockeros del cine español actual. Su gusto por el humor negro, su fina disección de la sociedad española y su espíritu gamberro convierten sus guiones, la mayoría de ellos construidos a cuatro manos junto a su gran amigo Jorge Guerricaechevarría, en explosiones de energía aderezadas con diálogos rápidos y brillantes.

Además el tío tiene un gusto rodando muy personal, con una cámara siempre en movimiento y direcciones de actores muy acertadas. Es capaz de sacar jugo de gente que nunca creeríamos que podrían llegar a ofrecer tanto.

También es cierto que algunas veces, esos poderosos arranques se pierden en vericuetos que acaban dejándome algo frío. A alguno de los dos guionistas (o a ambos) le cuesta mantener las riendas de sus propios personajes y el chiste o la locura puede acabar ganando terreno a la historia, dejando películas potentes pero irregulares.

Sin embargo, a mi modo de ver, esta vez eso no pasa. “El bar” me ha gustado tanto como la película del bilbaíno que más me gusta: “El día de la bestia”. Y casi tanto como la segunda película del bilbaíno que más me gustaba: “Balada triste de trompeta”.

Sí, he dicho bien, por mucho que la peli de los payasos gores fuese puesta a caldo por gran parte de la crítica, a mí me pareció un cañonazo de esos de circo con señor dentro con gorro de metal.

Los guionistas meten en un típico bar de barrio, de esos en los que te pedirías una oreja a la plancha porque sabes que estará crujiente y aceitosa, a una serie de personajes reconocibles del panorama urbanita patrio. Clichés, sí, pero muy bien escogidos. Una dueña de bar malhablada y autoritaria, un camarero solícito y enamoradizo, una pija, un hipster, un vagabundo, un ex guardia civil, un empresario adicto al fracaso y una ludópata y les pone en una situación similar a los personajes que ideó Stephen King en “La niebla”. Los encierra en ese microcosmos de suelo pegajoso para ver cómo reaccionan en una situación límite: no pueden salir por miedo a que un francotirador invisible les meta una bala en la cabeza.

A partir de este punto, situado muy cerca del arranque, es cuando empezamos a ver cómo los personajes comienzan a mostrar la podredumbre que esconden bajo sus fachadas en una carrera por la supervivencia. Comienzan las sospechas, las miradas torvas, las zancadillas y las puñaladas. Todo mientras la cámara del realizador se mueve sin descanso aprovechando a las mil maravillas los claustrofóbicos escenarios que se suceden.

Como en un juego de ordenador, la historia va pasando pantallas, descendiendo física y moralmente en busca de un infierno final que, a modo de Big Boss, aniquile a los jugadores o consiga salvar a alguno de ellos en un tramo final que, como nos tiene acostumbrado el gran Alex, se desata, pero esta vez de forma coherente y necesaria.

Por si esto fuera poco, el casting no puede estar mejor elegido. Blanca Suárez, Mario Casas, Secun de la Rosa, Carmen Machi, Jaime Ordóñez, Terele Pávez, Joaquín Climent y Alejandro Awada están enormes, creíbles y divertidísimos en cada uno de los papeles, sustituyendo cada carcajada por un pellizco de horror y viceversa a lo largo del metraje.

Si tuviera que ponerle algún pero a la peli, uno pequeñito y breve, es el remate, el epílogo, quizá demasiado cómodo y poco arriesgado. Pero esto es una apreciación muy personal y quizá influye negativamente el bombazo con el que Frank Darabont se atreve a cambiar el final de “La niebla”, quizá uno de los mejores de la historia del cine.

Quizá no sea justo pero, por similitudes en el arranque, ahí los tenía ambos en la cabeza al salir del cine. Por todo lo demás, querido Alex, chapó.

2 thoughts on “EL BAR

  1. Perdona, pero el suelo del bar no puede estar pringoso, puesto que la señora lo limpiaba todos los días con lejía… Ejem, a mí también me ha gustado, sobre todo ese inicio, que De la Iglesia los suele bordar, pero a mí al final sí que me ha resultado que baja el listón, no tanto como en otras películas (como “Las brujas de Zugarramurdi”, que me gusta más que esta pero que hay que reconocer que en su desenlace cogea mucho), pero eso del ‘asesino loco y rencoroso’ está un poco visto… a pesar de ser coherente en este caso.

    ¡Saludetes!

  2. A mí el inicio de Las brujas también me gustó mucho, sin embargo a medida que se iba embarcando en el tercer acto, empecé a sentir una sensación de desapego creciente por lo que estaba pasando en pantalla, por lo que al final el resultado no llegó a convencerme del todo.
    Aquí tienes razón en que no hay nada que no esté visto, sin embargo me parece que todas las piezas encajan increíblemente bien, incuido ese enajenado con ganas de sangre del final. Además, en esa parte, en las persecuciones por los túneles, me parece que hace un trabajo de cámara vibrante y poderoso, por lo que no le puedo poner ninguna pega.
    Saludos Neovallense!

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