DREAMGIRLS

 

Vaya por delante que el musical no es un género fácil de ver. Al que en su momento no le gustó “Moulin Rouge”, o ni se ha planteado ir a ver al teatro “Hoy no me puedo levantar”, o “Fama”, es muy probable que no disfrute con esta película.

Dreamgirls fue un musical de gran éxito en Broadway a principios de los años 80, y el director Bill Condon (“Dioses y monstruos”) tuvo la suerte de asistir al estreno hace 25 años, quedando prendado de la historia de este grupo de tres chicas extrañamente parecida a los avatares de un grupo muy conocido con una tal Diana Ross a la cabeza.

Bill Condon tardó poco en convencer a David Geffen, uno de los fundadores de la productora Dreamworks junto a Steven Spielberg y la persona que guardaba celosamente los derechos de la obra, de que él era el tipo apropiado para llevar a la pantalla grande el musical.

La historia es la de tres amigas que forman un grupo llamado las Dreamettes a principios de los 60 e intentan triunfar en el mundo del espectáculo. Estando a punto de abandonar se cruzan con un productor que les propone ser las coristas de un cantante conocido a nivel local, y que parece estar a punto de dar el salto a nivel nacional, llamado James “Thunder” Early. Aquí empieza un viaje de las protagonistas por el perro mundo del “show bussiness”. Una película llena de sentimientos como amistad, traición, ambición, odio, afán de superación, envidia, redención, culpa… un gran número de bondades y vilezas del género humano que se retratan a lo largo de más de una década de vivencias de las protagonistas.

La película está llena de color, con algunas escenas propias del teatro, pero perfectamente hilvanadas con un montaje ágil y rápido. Con números musicales de esos que te hacen irremediablemente estar siguiendo el ritmo con el pie, coreografías geniales y una música que quedará como referente del cine musical. Una muestra de ello es que tiene tres temas (¡tres de cinco!) nominados al oscar a la mejor canción, cada uno de ellos cantado por un personaje diferente.

Siguiendo con los aciertos del film, voy a hablar un poco del reparto, impresionante. Beyoncé Knowles (“Austin Powers: miembro de oro”) está inmensa dando el salto definitivo a su carrera como actriz. Se puede ver su evolución desde su inicio en la película como chica tímida y contenta con su papel de corista, a su ascenso a estrella indiscutible de la canción. Incluso en la parte vocal es consecuente con el personaje que interpreta, no desplegando todo el chorro de voz del que sabemos que es capaz.

Eddie Murphy (“El chico de oro”, “El profesor chiflado”), desmarcándose de los papeles cómicos que le hacen famoso, para ofrecernos un cantante en la línea de Little Richard o James Brown, con un torrente de energía tanto en el escenario como en su vida privada. Ofreciendo matices dramáticos muy buenos cuando lo requiere el momento y con un vozarrón que, la verdad, no me esperaba.

Jennifer Hudson, un verdadero descubrimiento en su primer papel cinematográfico. Conocida por participar en American Idol, el O.T. usamericano, ofrece un abanico de registros amplísimo, además de tener una de las mejores voces que he escuchado en mucho tiempo.

Y por último Jamie Foxx (“Ray”, “Collateral”) y Dannie Glover (“Arma letal”, “Saw”) interpretando uno al agente ambicioso y otro al paternalista, los dos perfectos.

En fin, una peli para dejarse llevar por la música, de las que dejan una sonrisa en los labios al salir de la sala.

Para muestra de la música, y de la tremenda voz de Jennifer Hudson, os dejo aquí uno de los temas de la película.

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