DELIVERY: THE BEAST WITHIN

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Burla, burlando, llegó el último capítulo del festival Nocturna, en forma de found footage y con el patrocinio del mismísimo Satán, personaje más presente en los festivales de género que Stan Lee en las pelis de Marvel.

Prima hermana de “Paranormal activity”, con una premisa diferente pero, en muchos de los tramos, un desarrollo muy parecido, esta “Delivery” cuenta la historia de una joven y dicharachera pareja que se apunta a un reality show que grabará su embarazo y parto. Un formato que, tranquilamente, podríamos haber visto ya en Divinity, entre “Love it or list it” y los maratones de “Anatomía de Grey”.

Antes de entrar en terreno conocido, con ese estilo a lo paranormal del que hablábamos, la peli abre con alguna entrevista al supuesto director del reality y el capítulo piloto del mismo, tan edulcorado y en tonos pastel como tantos otros que podemos ver en nuestra televisión. Y es este principio, de lo más interesante del film, junto con un giro final tremendo e impactante. Estos momentos edulcorados, con pequeñas pinceladas de que algo maligno comienza a gestarse, nos mete de lleno en la propuesta y nos identifica con la pareja, encarnada por Laurel Vail y Danny Barclay, una dupla de actores jóvenes que dotan a sus personajes de una enorme naturalidad, sin la cual nada hubiese funcionado.

Pasado el piloto, el argumento se incorpora de pleno al plan “Paranormal activity”, con una estructura calcada aunque, quizá, menos efectismo, lo que puede provocar o bien que el ambiente te asfixie por lo sutil que es todo o bien que, deseando un mínimo de carnaza, te acabe aburriendo sin remisión. Por suerte a mí me sucedió lo primero y me mantuvo en tensión, así pude ahorrarme los gigantescos bostezos de algunos de mis acompañantes, convertidos en Pepe Pótamos somnolientos.

La tensión y la sensación de fatalidad  van creciendo hasta ese gran final, que pone un broche de oro a una película que, sin ofrecer nada nuevo, le da un barniz a un género low cost que se está apropiando del terror filmado, con una fórmula que tiene sus furibundos detractores y sus adeptos.

Y con esto remató nuestra participación en el festival. Un Nocturna al que aún le queda un trecho para llegar a consolidarse y caminar con paso seguro. Al que, quizá, le han sobrado días y morralla como para tener un cartel con una calidad por encima de la media, aunque es gratificante ver cómo van consiguiendo cosas. Ese preestreno de la peli del Cruise, la asistencia de Hopper o Argento y algún acierto entre las proyecciones.

El año que viene volveremos para ver si la criatura continúa creciendo con fuerza y se va posicionando como otro referente a tener en cuenta en el panorama fantástico nacional. De momento, es probable que se lleve el premio a la mejor cortinilla de entrada de todos los festivales que he visto hasta la fecha, con esa ceremonia de invocación a Cthulhu molona que provocaba un éxtasis muy gracioso en sus fervientes servidores.

Arriba Cthulhu.

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