(DEL REVÉS) INSIDE OUT

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Como veis, mi alter ego de la blogosfera ha digievolucionado. Ha dado por finalizada su etapa de niño perdido en Nunca Jamás y se ha lanzado a explorar el universo, nada menos. Esto no quiere decir que haya crecido, ni madurado… que el Spaghetti Volador me libre, sino que el lugar de residencia quedaba ya pequeño. Recordaremos el mar de los piratas, la laguna de las sirenas, el poblado indio y el árbol del ahorcado con nostalgia, pero a estas alturas necesitábamos una etapa Erasmus de despendole interplanetario.

Así que, con el espíritu de Peter Pan siempre en nuestro interior, nos ponemos el casco de piloto estelar y partimos rumbo a otros destinos, a otras aventuras, siempre regadas por esa cinefagia incontrolable que marcarán, de manera abrumadora, los capítulos de la bitácora de esta nave recién estrenada.

Y qué mejor forma de estrenar este hogar a medio decorar, que un primer capítulo dedicado a la vuelta a los altares de la genial Pixar, que después de una crisis de identidad ha vuelto a lo grande, regalándonos la que podría ser su obra maestra, su película más madura, repleta de guiños a niños, adultos y científicos. Un verdadero tour de force por el cerebro de una niña en su camino hacia la adolescencia.

En efecto, el pequeño Luxo Jr. y sus trabajadores llevaban un tiempo de bajón creativo, entre secuelas y precuelas que no llegaban al nivel de excelencia que les caracteriza (“Cars 2”, “Monsters University”) y buenas ideas que no acababan de redondearse (“Brave”). Además, después de tenernos acostumbrados a una película por año, desde hacía ya bastante tiempo, 2014 supuso un barbecho y un lío tremendo con la que se suponía que iba a ser su siguiente producción, “The good dinosaur”, que supuso un cambio de director y desechar un montón de metraje para volver a empezar de nuevo y que se estrenará a finales de este año.

Sin embargo, eso no podía durar. El talento contenido en esa compañía parece ser infinito y era cuestión de tiempo el que volvieran a dar con la tecla. Al final ha sido un habitual de la casa, Pete Docter, director de “Up” y guionista, co-guionista o ideólogo de algunas de las mejores películas pixerianas, el que ha pegado un puñetazo en la mesa que ha hecho temblar el universo de la animación.

Seguro que muchos habéis leído ese meme que circula por internet con el título de “Evolución de Pixar” en el que, a modo de chiste, se van viendo fotogramas de diversas películas con las leyendas: los juguetes tienen sentimientos, los animales tienen sentimientos, los coches tienen sentimientos, los robots tienen sentimientos… los sentimientos tienen sentimientos. Pues bien, como chiste tiene su gracia, pero la última frase no resume ni un 1% de las ramificaciones de esta grandísima película.

Fuera del cerebro de Riley, la niña protagonista, el argumento es prácticamente de telefilm de la hora de la siesta. Una chiquilla que debe cambiar de ciudad, de amigos y de costumbres, que no se adapta y sufre un cambio de personalidad hasta que decide escapar de casa. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, en cuanto la cámara se adentra hasta la sala de mandos de su cerebro, con sus cinco emociones primarias intentando dirigir la nave, la magia empieza a desbordar.

Es impresionante el despliegue de imaginación que logra condensar, de manera perfecta, una cantidad brutal de conceptos abstractos. La relación entre los sentimientos, alegría, tristeza, miedo, ira y asco (aunque la traducción de asco a partir del inglés “disgust” quizá no sea la que mejor define al personaje), la construcción de la personalidad a través de esas islas temáticas comunicadas con el centro neurológico, el subconsciente, el olvido, la racionalización de ideas abstractas, la imaginación, los sueños, el pensamiento racional, los recuerdos, la empatía, la nostalgia, la depresión, el amor… una paleta repleta de ideas que los adultos disfrutarán desmenuzando y los enanos intuirán mientras se ven atrapados en una aventura de amistad y aceptación.

Es muy fácil enamorarse de Riley y sus sentimientos desde el primer instante, en un prólogo que, al igual que el de “Up”, supone otra lección de cine. La aparición de Alegría, en el momento del nacimiento y su aceptación como sentimiento primario que debe tomar las decisiones más importantes, pero también, a medida que avanza la trama, la comprensión de ésta de que no debe despreciar ni anular al resto de sus compañeros para que Riley viva de forma plena.

A esta identificación, contribuye de forma vital, la elección de las voces, al menos en la versión original, que es, siempre, mi primera opción. El trabajo vocal de la humorista Amy Poehler con Joy (Alegría) es estratosférico, al igual que el de Phyllis Smith con Sadness (Tristeza) y Richard Kind con Bing Bong, el amigo imaginario de la infancia de Riley. Estos tres personajes son la columna vertebral de la película y el trabajo de los actores que hay detrás es tremendo.

A mí, particularmente, “Del revés” me parece la película más redonda de Pixar junto con “Toy Story 3”. Un prodigio sin bajones, que consigue una historia sólida que no para de crecer en ningún momento. Un viaje al interior del cerebro que agarra la serie de “Érase una vez… la vida” y la eleva al máximo exponente, añadiéndole profundidad y enormes dosis de aventura.

Además, tenemos ese personaje de tapadillo, Disgust (Asco), que tiene muy poco peso y todo indica que puede estar reservándose para la llegada a la pubertad, donde puede hacerse con el control de las emociones de Riley.

Ahora, sólo queda comprobar el resultado de los cambios de guión y equipo de la siguiente cinta plagada de dinosaurios que llegará en breve y del cual podemos ver ya su trailer.

De momento, God Save The Pixar.

3 thoughts on “(DEL REVÉS) INSIDE OUT

  1. Pues tanto insistir, tanto insistir, y a mí no me ha parecido para tanto. Me ha gustado, pero no la pondría tan arriba como la estáis poniendo los críticos entendidos. Igual ha sido un problema de expectativas, no sé.
    Y a ver como convenzo ahora de volver al cine al colega, que salió diciendo “me has traído a ver una peli super ñoña…” (insertar aquí escena con el muñeco de la ira tomando el control del cerebro)

    1. Bueno, lo de la ñoñería, depende de donde tengas el listón. A mí en general no me molestan las escenas sentimentales y para considerarlas ñoñas necesitan un alto grado de azúcar o al menos un estilo determinado.
      Lo de que te guste o no, ya es totalmente personal. Es verdad que no es lo mismo descubrir una peli por uno mismo que el tener las expectativas por las nubes y luego verla. Quizá con el tiempo, si la vuelves a ver dentro de unos años, puedas volver a valorarla y te parecerá mejor o incluso peor.

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