D.A.R.Y.L.

 

Con este título podría comenzar una categoría que vendríamos llamando “Las películas con las que crecí”. Un buen puñado de films de la década de los 80 que dejaron imágenes grabadas en mi cerebro quizá por el resto de mi existencia. Estoy seguro que, si de vejete empiezo a perder las llaves, a no acordarme de donde he puesto las gafas, o a tener problemas para recordar el nombre de mis nietos, seguiré teniendo frescas algunas secuencias de estas películas que vi cuando la memoria aún no estaba repleta de información.

D.A.R.Y.L. está rodada en 1985, por lo tanto me pillaba a mí con 8 años y el pelo cortado bastante hippie, de un rubio casi blanco, lo que hacía que montase en cólera cuando los mayores me confundían con una niña. Por aquella época, cuando el VHS era ya el formato dominante habiendo vencido al sistema BETA, éramos socios de un videoclub, situado muy cerca de nuestra casa, llamado “Buho”, al que mis padres me llevaban de vez en cuando. Entrar en aquel mundo lleno de carátulas que invitaban a la aventura, a los viajes espaciales, a los tesoros enterrados, era algo único. Como si Indy se encontrase en una vieja biblioteca con miles de libros sobre enigmas por desenterrar.

Así fue como un día descubrí esta película de corte familiar, con argumento sencillo rozando lo esquemático pero que consigue atrapar al espectador, sobre todo si eres un chaval soñador de ocho años.

Todo comienza con una persecución, donde un automóvil huye de un helicóptero por un camino forestal. En un momento, el coche se detiene y de él se baja un niño, de unos 12 años, que se esconde en el bosque. Poco después el coche continúa y decidido se tira por un barranco.

Unos abueletes recogen al chaval y lo llevan al pueblo, donde lo examinan descubriendo que posee una habilidades fuera de lo común y una amnesia parcial que le impide saber quienes son sus padres o donde ha vivido. Mientras esperan a que alguien llegue buscándolo, el niño es confiado a una familia para que lo cuide, donde irá descubriendo la amistad, el amor de una familia y todo un espectro de sentimientos que nunca había experimentado… y hasta aquí puedo leer, ya que después todo desemboca en una aventura en la que todos se irán llevando sorpresas.

El chaval protagonista se llama “Barret Oliver”, y fue un increíble actor infantil que protagonizó algunos títulos memorables como “La historia interminable” o “Cocoon” y luego se retiró del mundo del cine para estudiar fotografía, algo bastante insólito en Hollywood.

Todo es muy inocente, desde los efectos especiales, hasta la misma trama cargada de buenos sentimientos, pero es una película que se deja ver con facilidad y te deja con una sensación muy agradable.

Es curioso, pero aunque hacía muchísimo que no la veía, parecía no haber pasado el tiempo. Recordaba cada escena de forma clara. Incluso había diálogos que me sabía casi de memoria. Está claro que lo que aprendemos de niños es difícil que se nos olvide. Si conservásemos esa capacidad el resto de nuestras vidas vaya chollo que iba a ser estudiar los exámenes.

 

5 thoughts on “D.A.R.Y.L.

  1. comparto absolutamente contigo aquello de las peliculas con las que creci…esas ochenteras, que grandes clasicos del cine no son (muchas de ellas pueden que si). que dejaron una serie de imagenes en mi mente, esta en particular no la recuerdo mucho, pero si puedo citarte “clue”, “tron”, “weird science”, “el club de los 5”, y muchas mas…
    saludos
    alfredo

  2. Bueno, otro de la misma quinta que comparte batallitas (y en algún futuro posiblemente Alzheimer…). Y no se muy bien porque, yo tampoco recuerdo D.A.R.Y.L. Es decir, me suena la peli y de que iba, pero no recuerdo haberla visto. Las mías serían “Tron”, “Los Goonies”, “La historia interminable”, “Juegos de guerra”… Aunque el VHS arrasase yo era de esos niños que tenían Beta (raro desde la mas tierna infancia). Y tambien tenía un videoclub cerca de casa. Pero era supercutre. Las pelis llegaban muy tarde y solo una o dos copias. Afortuandamente siempre quedaba el de El Corte Inglés. La unica peli que recuerdo haber pillado alli era otro “clasico”. Howard, el pato!!!!!!!! Sin palabras…

  3. De las que nombra alfredo la única que también catalogo en la categoría nostálgica es Tron, que algún día revisaré otra vez. Las otras no me suenan, aunque puede que aquí se titularan de distinta forma.
    Con Jorge coíncido en todas, grandes pelis de nuestra generación. Que mítica Howard…

  4. Qué bueno encontrarse con esta película olvidada! Recuerdo ir al videoclub y alquilarla. Es cierto eso que por más que pasan los años al ver esas películas nuevamente las recordamos plano por plano, debe ser porque forjaron nuestra primer mirada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.