CARGO

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Tras la muestra de cortometrajes elegidos del festival de cine fantástico y de terror de San Sebastián e instalados de lleno en la mecánica diaria festivalera, le llegó el turno a la píldora de ciencia ficción espacial con tintes metafísicos. Una producción visualmente impresionante, llegada de esa nación de enorme poderío fílmico, gigantescas infraestructuras audiovisuales e ilimitado poder monetario para levantar producciones barrocas y preciosistas… espera un momento. ¿Qué país dices que es? No, no puede ser. ¿Me estás diciendo que Suiza tiene la capacidad para producir un espectáculo visual como “Cargo” mientras que nosotros sólo podemos optar al espectáculo volumétrico de las redondeces de Ana de Armas en “Mentiras y gordas”? Que no es que le ponga ningún pero a esa pedazo de diosa de ascendencia cubana (absolutamente ninguno), pero no estaría mal poder disfrutar de ambas cosas (Ana de Armas en una aventura espacial tipo “Barbarella", mmmmm).

Efectivamente, en los primeros minutos de la película, todos nos quedamos con la boca abierta admirando las naves, los planos espaciales y los decorados que logra crear el manitas de Ivan Engler, un loco de los efectos especiales suizo al que le da tiempo a ejercer de co-director, co-guionista, editor y supervisor de post-producción y efectos especiales.

Aunque el problema viene cuando la película empieza a avanzar de forma lenta, pausada, cansina, soporífera y con unas ínfulas filosóficas y ecologistas que quedan como pegotes en el bonito fondo. Un argumento mil veces manoseado, mezcla insípida de películas como “Matrix", “Sunshine” y un ciento de producciones de corte interestelar.

El argumento se centra alrededor de Laura, una joven doctora que trabaja a bordo de cargueros que hacen rutas entre una especie de adosados espaciales para pobres que alojan a la población mundial, que no puede estar en el planeta porque ya nos lo hemos cargado del todo, y el fabuloso, verde y “casapraderil” mundo de Rhea, que han conseguido crear los científicos listos del mundo en otro planeta a dos años luz, 400 millas y tres cuartas de viaje. Que esa es otra, las comunicaciones tardan dos años en llegar y ellos también, así que no sé para qué coño las mandan. O a lo mejor es que yo no me enteré muy bien del galimatías.

Así que allí se encuentra Laura, como una sosa Ripley vagando por la nave mientras los demás miembros (y miembras) de la tripulación hibernan en una especie de moco verde muy frío, cuando empieza a notar que no está sola. Así que despierta al resto y empieza a descubrir, entre muertes, traiciones y descubrimientos de todo a cien, que algo huele a podrido en Rhea (y no es el abono 100% ecológico).

Nada sorprende en esta aventura estelar y, lo que es peor, mucho resulta ridículo. Como la forzada relación entre los protagonistas (con un beso que sale de la nada y con menos química que un baile a lo “Dirty Dancing” entre Espe y Gallardón), las supuestas escenas de suspense, las horriblemente coreografiadas peleas o un desenlace que te deja con cara de tontuno (aunque no demasiado tiempo, porque había que entrar rápido a pillar sitio para la siguiente película y no se podía uno entretener).

Así que, espero que alguien le diga al señor Engler que es un maestro con los efectos especiales y la post-producción, pero que lo de dirigir y escribir, se lo debería dejar a otra gente que sepa, porque gastarse el presupuesto de todas las chocolaterías suizas en una película como esta no puede ser legal. Aunque parece ser que al contar con la primera película de ciencia-ficción puramente suiza de la historia (como los caramelos Ricola), los neutrinos… digo, neutrales habitantes del país, han acudido en masa a pasar por taquilla. Lo que ya no sé es si la habrán calificado de forma igual de neutral.

2 thoughts on “CARGO

  1. Jjajaj, yo he sido menos duro con esta peli que tú. La verdad es que a mí me gustó casi todo el rato, excepto esa parte final en la que hay situaciones que sí, que resultan ridículas…

    Saludos.

  2. Uf, a mí me empezo a aburrir desde casi el principio. Excepto el diseño de la película, no puedo destacar ni una sola cosa que me haya gustado. Un pestiño con ínfulas, que es de las peores clases de pestiños.

    Saludos.

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