BATMAN

 

¿Has bailado con el diablo a la pálida luz de la luna?

No se cuantas veces habré visto esta película. Recuerdo ir a ver “Batman vuelve” en su estreno, en un cine de Vigo que ya no existe. Uno de esos cines antiguos, con más pinta de teatros, con butacas rojas y bien almohadilladas y una enorme pantalla. Había que llegar con tiempo, si querías coger el mejor de los sitios: primera fila del palco, justo en el centro. Entonces se apagaban las luces y entrabas en un mundo nuevo.

Recuerdo también que cuando salí de la sala, con la adrenalina aún a flor de piel después de ver las aventuras del hombre murciélago, vendían posters de la película a la salida. El rostro de Michelle Pfeiffer disfrazada de Catwoman estuvo unos cuantos años justo encima de mi cama, pegada en el techo.

 

La primera película del superhéroe se había estrenado tres años antes, en 1989, y que yo recuerde no la fui a ver al cine. Sin embargo sí recuerdo desde hace mucho una copia en VHS, mal grabada de la televisión, con los anuncios fielmente cortados, y con una carátula recortada de alguna revista. Una copia muy deteriorada, después de haber sido vista decenas de veces.

Quizá fue el inicio de mi devoción por su director, Tim Burton, o quizás fue “Bitelchús”, estrenada un año antes. El caso es que a partir de entonces pocas películas de este singular genio me han decepcionado y unas cuantas se han convertido en parte de mi mundo cinematográfico.

Burton se ha creado un universo propio, con fijaciones que se repiten en muchas de sus películas, con un gusto por una estética que ha creado escuela y con una pasión por lo absurdo que me resulta fascinante. Así, en sus películas no todo debe tener lógica, ni ser explicado, si no que a veces cede parte de ese terreno para ganar en imágenes impactantes. En “Batman” podemos ver claros ejemplos, como cuando la nave de Batman sube hasta ponerse delante de la luna llena para dejarnos su símbolo, o el genial pistolón gigante que se saca el Jocker para derribarla.

Muchas veces las imágenes son más importantes que dar credibilidad a la historia en este mundo. Lo cual no quiere decir que no salga una buena adaptación si se trabaja con un guión más “real”, como podemos ver con la nueva visión que del personaje realizó Christopher Nolan en “Batman begins”.

Pero vayamos al comienzo de la historia. El proyecto de llevar Batman a la pantalla se pasó pululando por Hollywood unos 10 años, de la mano de un hombre con una sólida idea en la cabeza de lo que debía ser la estética de la película, Michael E. Uslan, que llegaría a ser productor ejecutivo del film. Tras ser rechazado por todas los grandes estudios de la ciudad, consiguió firmar un acuerdo con una pequeña compañía llamada Casablanca, para después conseguir un acuerdo con Warner Bros, que era propietaria de DC Comics.

Se pensó en diferentes directores para llevar a cabo la película como Joe Dante (“Gremlins”) o Ivan Reitman (“Cazafantasmas”), hasta que se decidieron por Tim Burton, el cual venía de cosechar un gran éxito con su segunda película: “Bitelchús”. Entonces el director, en colaboración con el guionista Sam Hamm, elaboró un guión del cómic oscuro, psicológico y gótico, que se acercaba a las viñetas del cómic de DC y se alejaba de la pastelosa serie de los 60, que si os acordais, echaban por aquí en las cadenas autonómicas, y que había influido de manera negativa en la visión que el público tenía del superhéroe.

 

Aunque esa no fue la versión definitiva del guión, si no que hubo un montón de cambios, incluso a lo largo de la película, que fueron un verdadero quebradero de cabeza para Tim Burton, que a veces tenía que filmar escenas sin saber que iba a pasar a continuación, como el final en la torre de la catedral, que se cambió en el último momento.(foto) Incluso se llegó a pensar en incluir a Robin, aunque dada la estructura básica de la película resultó algo imposible, afortunadamente, diría yo.

El caso es que esa nueva visión más oscura del personaje fue aceptada en la Warner gracias a la explosión en los ochenta de la novela gráfica, y la nueva popularidad que le dio al personaje el impresionante cómic de Frank Miller (ahora muy de moda por las adaptaciones a la pantalla de sus obras “300” y “Sin city”) “El regreso del señor de la noche”.

 

Una vez comenzado el proceso creativo, un gran motivo de polémica fue el reparto. Mientras que con Jack Nicholson en el papel del Jocker todo el mundo estaba entusiasmado, la elección de Michael Keaton generó una auténtica oleada de crispación por parte de los fans del comic. Keaton estaba considerado como un actor cómico, como había demostrado un año antes en “Bitelchús”, y los lectores de Batman se movilizaron contra lo que creyeron que iba a suponer otra parodia del personaje. La Warner se vio inundada por más de 50.000 cartas de protesta, las acciones de la empresa cayeron, se destrozó el material publicitario en las ferias del comic e incluso llegaron a decir que Adam West, el protagonista de la serie de los 60, era mejor elección. A pesar de todo, Burton se mantuvo firme en su decisión, y Warner, aunque temerosa, accedió.

Para el papel de Vicky Vale se escogió en un primer momento en Sean Young, la inolvidable Rachel de “Blade Runner”, pero se quedó fuera de la película al sufrir una caída montando a caballo a una semana de comenzar el rodaje, por lo que el papel acabó en manos de Kim Basinger que se incorporó al rodaje con tan solo un par de días para prepararselo.(foto) Por cierto, Sean Young protagonizó un surrealista episodio en el rodaje de “Batman vuelve”… pero esta es otra historia y se contará llegado el momento.

 

“Batman” se filmó en los estudios Pinewood, en Inglaterra, y se convirtió toda una nave en la visión que Burton tenía de Gotham City. El encargado fue el diseñador de producción Antón Furst, y como se puede ver, se consigue un Gotham oscuro, tétrico, extremadamente gótico… muy acorde con el universo burtoniano.

Otro de los motivos que llegaron a una profunda discrepancia de los fans acérrimos fue el nuevo diseño del traje del superhéroe de Bob Ringwood, que cambiaba del azul o gris al negro, y le incorporaba una musculatura falsa. Como se comprobó después, esto fue todo un acierto, y se mantuvo en todas las películas posteriores, siendo un signo distintivo del Batman del celuloide.

 

Tampoco podemos olvidar a Danny Elfman, eterno colaborador de Burton, sacándose de la chistera una banda sonora épica, que como siempre encaja como un guante con la estética del director, junto con las canciones que Prince compuso exclusivamente para el fin y que Burton nunca se sintió demasiado cómodo incluyendo.

La campaña de marketing que precedió al estreno en Usamérica fue espectacular. Era la película más cara hasta la fecha, tenían un logotipo que impactaba e innumerables fans deseando ver una gran película de su héroe. La gente robaba los carteles de la película de las paradas de autobús, los productos de merchandaising se agotaban a un ritmo electrizante y la gente iba a ver al cine obras que no les interesaban solamente para asistir al trailer de Batman. Esos meses previos al estreno fueron una locura.

El tremendo éxito de la película ayudó aún más a relanzar el personaje de Batman en todos los ámbitos. En el cine, en el cómic, y también en la televisión con el lanzamiento de una nueva serie de dibujos animados llamada “Batman, the animated series” que fue una excelente serie de ambiente oscuro y aún así alejada de la estética de la película.

El resultado… deslumbrante. Jack Nicholson hizo del Jocker uno de los mejores villanos que se han visto nunca en una pantalla de cine, si no el mejor. Michael Keaton no defraudó a quienes lo apoyaron e hizo cambiar de parecer a los miles de fans que desconfiaban, construyendo un Batman atormentado y oscuro. La película se convirtió en un punto de referencia para posteriores adaptaciones, dejando imágenes y frases para el recuerdo.

– ¿Quién eres?

– Soy Batman.

 

 

3 thoughts on “BATMAN

  1. No te falta ni un detalle eh!! los super fans de Batman te lo agradecerán.
    Yo te agradeceré algun post cortito , como el de Piratas el Caribe , jajaja
    Como siempre , muy interesante.

  2. Es que cuando me emociono con ciertas películas los dedos van solos y no hay quien los pare. Pero tranquila, que siempre habrá vídeos y noticias cortitas para los que no quieren leer el Quijote.

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