BALADA TRISTE DE TROMPETA

Photobucket

Dos galardones en el festival de Venecia y 15 nominaciones a los Goya calentitas debajo del instrumento. ¿Es para tanto la nueva peli del actual dire de la academia de cine? ¿La convierte esto en la mejor película española del 2010? Pues cómo os voy a contestar a eso, si no he visto todas las películas patrias del año pasado, qué preguntas tenéis. En realidad, sólo he visto “Entrelobos”, “Buried” y “Heroes” (porque “Felipe y Leticia” no cuenta, ¿no?… quién, ¿yo?, no, no, claro que no la he visto… igual miraba un poco de reojo mientras la estaban echando en la tele, solamente) y ya tendría alguna duda de que quedase la primera.

¿Es entonces la gran debacle que cuentan algunos? Pues tampoco. Si es que siempre nos ponemos en los extremos. En la mayoría de las ocasiones, todo queda por la mitad, con sus virtudes y sus defectos y la balada triste de Alex de la iglesia tiene bastantes muestras de ambos. En realidad tiene mucho de todo, porque es un petardazo de una densidad tal que su explosión deja a su paso un jaleo de imágenes, sonidos, ideas, salidas de madre y locuras que no hay señora de la limpieza que consiga limpiar. Si hubiera que buscar un adjetivo para definirla podría ser “excesiva”.

Dos payasos: uno tonto y otro triste; una rivalidad con forma de mujer, un ambiente enrarecido bajo la carpa de un circo y una España caótica, extremista, polarizada, violenta y primaria. Con esos elementos y una fuerza visual más poderosa que nunca, de la Iglesia construye el revoltijo gore y cachondo que encandiló a un tipo tan gore y tan cachondo como Quentin Tarantino. No es de extrañar que le cayeran dos trofeos estando este gamberro de Jolibú como presidente del jurado veneciano, aunque uno de los puntos fuertes del director americano sea uno de los, a mi juicio, defectos de la película del bilbaíno. Aunque quizá sea injusto llamarlo defecto, sino más bien característica, a pesar de que fuese el obstáculo que más pesó en su contra en mi visionado. Estoy hablando de la estructura narrativa y eso demuestra que mis gustos y el de los festivales van por derroteros distintos, ya que uno de los premios que se llevó de la ciudad de las góndolas, aparte de la dirección, fue el de guión.

Porque la historia de “Balada triste de trompeta” se mueve a impulsos, a base de golpes de efecto, de forma sincopada. Lo importante aquí son las imágenes, esas secuencias magníficamente rodadas y, en general, genialmente interpretadas y las sensaciones que transmite al espectador, que es capaz de reírse con una mueca de Carlos Areces y al segundo siguiente tener que apartar la vista por la desgarrada violencia mostrada.

Lo que nos lleva a uno de sus puntos fuertes, aunque con matices: las interpretaciones. Increíble Antonio de la Torre, construyendo un personaje aún más excesivo que la tropa y el escenario que le rodea. Un payaso enamorado de su profesión, que no puede vivir sin los niños, a los que asombra y hace reír sin ningún esfuerzo y que, en cuanto sale de la pista, se convierte en un ser violento (¿cuántas veces he utilizado ya derivados de la palabra violencia?), tirano, cínico, dominante e insoportable. Ajustado al papel un Carlos Areces que se ha llevado muchos aplausos por parte de la crítica, pero que he visto prácticamente igual a otras actuaciones. Su interpretación en esta balada o en Spanish Movie no difiere más que lo que marca el guión, aunque es cierto que quizá sea el ideal para esconderse tras el maquillaje de ese payaso triste, vengativo y tarado. Del montón la valoración de Carolina Bang, la explosiva señorita que se convierte en la manzana de la discordia entre los dos clowns, que queda más en evidencia al estar rodeada de magníficos intérpretes (igual ha influido algo el poder soplar, al llegar a casa, la trompeta del director… si es que se ha quedado con el elemento de atrezzo, me refiero). Por último, inmensos la gran mayoría de secundarios que desfilan por la pantalla, como Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Santiago Segura, Enrique Villén, Terele Pávez, Fofito o Fernándo Guillén Cuervo.

Si uno dispone de nervios templados como para sobrellevar la elevada dosis de… (que noooo, que no voy a volver a decir violencia) sangre y crudeza, podrá ver algunas de las secuencias más impactantes y pasionales del cine reciente. La escapada de Carlos Areces por el monte, mostrando sin pudor sus carnes, la transformación de ambos payasos en monstruos, la excepcional secuencia de apertura y sobre todo, ese poderoso broche final que huele a cinefilia por todos sus costados. Una escena que sabe a “Con la muerte en los talones”, a “El jorobado de Notre Dame”, a “El fantasma de la ópera”, al “Batman” de Tim Burton. Una escena que convierte uno de los escenarios más nacionales que podemos encontrar en una oda al sinsentido (como si no lo fuera ya antes). Una escena que une de forma magistral el romanticismo y…

sí, lo habéis adivinado.

El romanticismo y la violencia.

Porque, quizá, en este país somos así. Tan románticos como extremistas.

Olé.

7 thoughts on “BALADA TRISTE DE TROMPETA

  1. Esta película merece ser calificada como la mejor película de 2010 por atreverse a ser excesiva en el complicado mundo de la industria del cine español.

    Tampoco estoy de acuerdo en que la cosecha de este año haya sido mala: Heroes, Lope, Pa Negre, los ojos de julia, Agnosia, Elisa K, Buried, Biutiful… puede que gusten más o menos, pero demuestra que, por fin, el cine español es variado, multilingue, internacional… lo cual, a mi gusto, es un gran paso.

  2. Hacía tiempo que no tenía el impulso de salir de la sala del cine y esperar con un bate al que me había llevado a ver semejante film a la salida….

    Lo pasé mal mal viendo esta peli que vosotros decís que es buena…

  3. Pobre Elisa, sí que ha sufrido… Para mí no ese la mejor española de 2010, aunque no las haya visto todas, pero me parece buena, de hecho aunque creo que es excesiva tampoco me parece tan violenta… xD

  4. Iban: mmm, el argumento de que sea la mejor por atreverse a algo no me acaba de convencer. Por fin estamos librándonos de estereotipos y tenemos buenas muestras de cine de género. Hemos tenido terror (La herencia de Valdemar), comedia adolescente (Fuga de cerebros) o romanticada teen (A tres metros sobre el cielo), todo muestras de que nos sacamos prejuicios de encima y nos abrimos a nuevos retos, pero esa osadía no las convierte en grandes películas. Tan sólo en dignos productos con un objetivo claro.
    Con respecto a la cosecha de este año, totalmente de acuerdo (no creo haber dicho en ningún momento que hayamos tenido un mal año). El cine español se arriesga y, cuando lo hace, gana.

    Elisa: jeje, ya, sí que lo pasaste un poco mal. Pero eso demuestra que es una película que, al menos, deja sensaciones… y duraderas. Esa fuerza visual de la que hablaba es la gran responsable de este puñetazo al estómago y eso no es nada fácil.

    Neovallense: ¿que no te parece tan violenta? Jeje, caray con John Rambo. No sólo me parece que tenga una violencia explícita bastante potente, sino que la violencia soterrada, aquella que se siente, pero que no se ve, escondida en el payaso triste durante la primera parte, también es bastante dura. Exceso y violencia… y si tal, amor. Pero un amor tan excesivo y violento que es más dañino que otra cosa.

    Xabrés: tampoco estoy de acuerdo en esta afirmación. No me parece que el guión sea la parte poderosa de la obra, sino la imagen. El guión es más bien un camino para llegar a ese fin, que son las escenas pesadillescas que tenía de la Iglesia en la cabeza, repleta de payasos que dan miedo. Así que, para mí, es todo lo contrario. Son unas grandes escenas que no sacan todo el partido posible debido a un guión que podía haber dado más de sí.

    Masé: con esto ya no puedo luchar. La opinión subjetiva es la única que vale en el cine y, objetivamente, de la Iglesia es un director feista, que se ensaña con la parte más surrealista y horrible del ser humano. La película da repelús adrede, por tanto hay una gran parte del público que sentirá rechazo… casi tantos como los que se sentirán atraídos. Más o menos la proporción inversa que en una bonita comedia romántica.

    Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.