BABEL

 

¿Como pueden estar relacionadas tres historias con localizaciones tan separadas entre sí como Japón, Marruecos y la frontera entre México y Usamérica? Pues paradójicamente por la incomunicación. En un mundo en el que las redes de comunicación se extienden como gigantescas telarañas, donde las palabras viajan más rápido cada día y donde nos llegan imágenes de lo que sucede en la otra parte del planeta casi en el mismo momento en que suceden, nos une más que nunca la incapacidad de escuchar.

Cada vez se habla menos. Una gran parte de las veces, cuando se hace, es para mentir. Cuando esto no ocurre, normalmente las palabras no son escuchadas y cuando sí lo son, no son entendidas.

Alejandro González Iñárritu y su escritor habitual, Fernando Arriaga, se adentran en esta idea en una película perfecta. Historias pequeñas en realidad, pero con un alcance universal. Tres historias (o cuatro, o una, según se vea) separadas en la distancia y los personajes, pero unidas por un único fondo. Una película dura, desoladora, triste y cercana que consigue provocar una amalgama enorme de sensaciones.

Del argumento no hay mucho que contar. Una pareja que viaja a un lugar desierto para volver a encontrarse el uno al otro. Dos hermanos muy diferentes entre si que tratan de vivir su infancia rodeados de polvo y arena. Una adolescente que intenta relacionarse a pesar de unas discapacidades, más emocionales que físicas, que la aíslan. Una mujer que vive entre dos mundos diferentes y que choca de frente con los que se empeñan en mantenerlos separados.

Las dos horas y veinte de duración se hacen cortas. Cuando los títulos de crédito aparecen te quedas con ganas de saber más, de saber qué les pasa a las familias después, de que te cuenten que tras todo lo que les pasa, tendrán una vida feliz, que todo se arreglará. Pero González Iñárritu no está para darnos respuestas, si no para plantearnos preguntas.

El elenco está simplemente sublime. Brad Pitt aparece desmejorado, con la cara repleta de preocupaciones y un dominio de los pequeños gestos increíble. Cate Blanchett demuestra una vez más que es una actriz como la copa de un pino, y que si no hubiese estado nominada por “Notes on a scandal” probablemente lo estaría por esta película. Gael García Bernal cuenta con un papel pequeño pero bordado. En definitiva, todos los actores, algunos de ellos no profesionales, ayudan a redondear la película. Incluso a Ellen Faning, hermana de Dakota Fanning, se le ven maneras para llegar a ser otra pedazo de actriz, si no elige el camino de Macaulay Culkin y compañía.

Tan solo una recomendación para ir a ver esta película imprescindible. Todo aquel que lo tenga en su mano, que intente verla en versión original. Las lenguas se entrecruzan entre sí, llegando a constituir otro personaje de la película. Ver en todas las historias a todos los personajes hablando en el mismo idioma sería como borrar de un plumazo una parte esencial de la historia. Al igual que sucede con Apocalypto, los cines deberían tomar la determinación en este caso de exhibirla tal cual fue rodada.

 

5 thoughts on “BABEL

  1. Definitivamente hay que verla en versión original. Yo soy gran defensora de ver las pelis, sobretodo las de habla inglesa, en V.O., aunque reconozco que muchas veces me da pereza y prefiero verlas en castellano. Pero creo que Babel no es una película para ver doblada. Es verdad lo que dice Héctor, los cuatro idiomas en los que está rodada son fundamentales.
    Es una película que provoca muchas (incluso demasiadas) sensaciones. Y da mucho que pensar… las palabras a veces se las lleva el viento y la gente no quiere pararse a escuchar, con lo que a mí me gusta escuhar a los demás! siempre tienen cosas interesantes que contarte. No dejemos que esto nos ocurra a nosotros.

  2. Fui a verla ayer y me gusto muchisimo.Hay muchas historias dentro de las cuatro que cuenta la pelicula,que solo deja entrever dejando al espectador que piense y saque sus conclusiones.En peliculas como esta se reconcilia uno con el cine despues de tanto bodrio comercial.

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