ANIQUILACIÓN

Vuelvo de nuevo a uno de esos films que no pasan por la pantalla grande y aterrizan directamente en la plataforma Netflix. Aunque esta vez no se trata de una producción propia y viene envuelta en una polémica arraigada en los prejuicios de los jerifaltes que agarran las riendas de las productoras.

“Aniquilación” es la segunda, según algunos, tercera, según otros, película de Alex Garland. Antes, con toda seguridad y acreditado había dirigido la espléndida “Ex-Machina” y mucha gente piensa que su trabajo en “Dredd”, una adaptación del cómic que supera con creces la que había protagonizado Sylvester Stallone a mediados de los noventa y que poco a poco se va conviertiendo en una cinta de culto, no se limitó sólo a la escritura del guión.

Por si esa sección del currículum no bastase para tenerle en alta estima, también escribió los guiones de “28 días después”, “Sunshine” y “Nunca me abandones” y suya es la novela “La playa”, que adaptó Danny Boyle al cine con absoluto protagonismo de Leonardo DiCaprio.

El guión de Garland adapta una trilogía de novelas del escritor Jeff VanderMeer llamada “Southern reach”, cuya primera entrega lleva el mismo título que la película. Se trata de una cinta que mezcla un pelín de acción, una pizca de terror y una mayoritaria dosis de ciencia ficción que parece que asustó al presidente de Skyline Productions que, tras asistir a un pase privado, decidió que aquello era demasiado enrevesado y complicado como para que el público mayoritario mundial acudiera a un cine a obligarse a pensar.

Así que la película, claramente ideada para proyectarse en pantalla grande y con un presupuesto holgado, sólo pudo verse en esas condiciones en los Estates, vendiéndose sus derechos de distribución al resto del planeta a Netflix.

¿Suficiente polémica? Pues no acaba todo ahí. También se acusa al guionista y director de whitewashing, una palabra muy de moda que define el lavado racial de muchas películas que parten de material escrito para convertir en pulcros arios a personajes de otras razas.

Parece ser que la etnia y los nombres de los personajes de Natalie Portman y Jennifer Jason Leigh se describen en la segunda novela de la trilogía y Alex Garland pudo haber escrito el guión a partir solamente de la primera y, por otra parte, encontramos un personaje hispano (Gina Rodríguez) y otro de color (Tessa Thompson) en la expedición protagonista, así que no estoy seguro de hasta qué punto es justa la acusación.

Polémicas extracinematográficas aparte, la crítica está bastante encantada con la película y se tira de los pelos por las decisiones burocráticas que la confinan al ámbito doméstico y el público parece dividido entre los que consideran la película una obra maestra de la ciencia ficción, los que la consideran una cinta sobrevalorada bastante simple y los que gravitan a mitad de camino entre ambas aseveraciones.

La historia arranca con Lena, una bióloga y ex-militar experta en bioquímica celular que aparentemente ha perdido a su marido, militar, en una última misión hipersecreta.

Cuando éste aparece no parece el mismo y tras unos momentos de conversación raruna entra en un fallo multiorgánico que lo lleva a un coma. Es entonces cuando Lena se entera de que éste ha vuelto de una expedición a una zona denominada Área X que existe tras los efectos de un meteorito y que parece albergar leyes físicas y naturales diferentes. Además, esta zona se está extendiendo y amenaza con cubrir el planeta entero si no se hace nada al respecto.

Lena y otras cuatro mujeres, la doctora Ventress (psicóloga), Anya (paramédica), Josie (física) y Cass (geóloga y topógrafa) se unen para una nueva expedición sabiendo que de las anteriores nadie ha vuelto salvo Kane, el marido de Lena, que ahora mismo se encuentra al borde de la muerte.

El relato tiene tres partes bien diferenciadas. Un prólogo que presenta al personaje protagonista y su involucración en la expedición, más dramática e intimista, una segunda que narra la expedición por el interior del Área X, que mezcla acción, terror y ciencia ficción, donde se van exponiendo las nuevas leyes que rigen este microcosmos y su efectos sobre las protagonistas y un desenlace de cariz lynchiano que le da una dimensión mucho más metafórica y profunda de lo que sería la película sin estas últimas escenas.

Efectivamente, todo discurre por caminos perfectamente comprensibles y asimilables hasta este tercer acto que rompe la inercia de la trama y se vuelve mucho más críptica, provocando una sensación a la finalización de la película que puede variar entre el cabreo, la incredulidad, la curiosidad o la fascinación.

A mí, me provocó, sobre todo, curiosidad. Mi mente es muy racional como para no tratar de buscar una explicación al conjunto y mi permeabilidad ante los simbolismos es más bien limitada, así que tras pensar durante un rato, tratar de ordenar mis ideas y no conseguir demasiado, me sumergí en La Red para que otros me iluminaran.

A decir verdad, casi nada de lo que leí me satisfizo demasiado. Explicaciones simplistas y perogrulladas que no conseguían convencerme hasta que, cómo no, llegué al artículo que le dedicó el gran Emilio de Gorgot en la JotDown. Es la única opinión de este tipo que he encontrado y, en estos momentos, me parece tan evidente que, por una parte, me ha hecho sentir condenadamente tonto y, por otro, ha elevado un poco mi consideración sobre la película.

No voy a incidir sobre ella. Si queréis saber qué piensa Emilio sobre la película y cuál cree que es su significado, acudid a la fuente. Y si os gusta, no dudéis en seguír investigando todo lo que escribe este amante de la cultura pop, de la música, de la literatura y del cine porque, leerle, siempre es una delicia.

Aún así tampoco considero que estemos ante una nueva obra maestra del género. El tramo central de la película me parece algo flojo, con un desarrollo de personajes estereotipado y un tanto desdibujado y una historia que fluctúa entre varios géneros sin conseguir destacar en ninguno de ellos. Por otra parte, las actuaciones son eficientes aunque no brillantes, puede ser que porque el guión tampoco se preste al lucimiento de ninguna de las actrices.

Quizá la que más me ha impresionado sea Gina Rodríguez, pero puede que sea porque su papel dista muchísimo del que nos tiene acostumbrados en la genial comedia y parodia de telenovelas “Jane the virgin”. Hay que ver la de músculo que ha trabajado esta muchacha para ponerse en la piel del miembro más rudo de la expedición científica.

Aún así, no os engañéis; me parece que la película está muy por encima de la media de lo que nos viene ofreciendo la ciencia ficción (aunque por debajo del colosal trabajo previo del director, “Ex-Machina”) y  creo que sus impresionantes imágenes hubieran merecido una pantalla bien grande en una sala oscura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.