AL FINAL DE LA ESCALERA

 

No conocía esta película, hasta que leyendo por la red, vi que estaba considerada como un hito dentro de las películas de terror. Se trata de una película de 1980, así que se podía prever que me iba a encontrar con un terror diferente al de los productos y subproductos que nos llegan hoy en día, la mayoría de ellos bastante olvidables.

Otra de las razones que encontré para buscarla fue que estaba interpretada por George C. Scott, uno de los actores que participan en una de mis películas favoritas, “Anatomía de un asesinato”, una de abogados protagonizada por James Stewart de la que hablaré algún día.

Así que la busqué y me puse al tema. Lo que me encontré fue una película quizá más cercana al suspense que al terror. Algo así como un thriller con tintes sobrenaturales. Como si mezcláramos “Psicosis” con alguna peli de casas encantadas. Y el resultado está muy bien, entre otras cosas porque prima más la historia que el hecho de intentar continuamente pegar sustos al espectador. Así que el que busque esta clase de segregación de adrenalina, esta no es su película.

La historia trata sobre un compositor que pierde en un accidente a su mujer y a su hija, y decide mudarse a otra ciudad a intentar reconstruir su vida. Para ello acepta un nuevo trabajo dando unos seminarios en la universidad, y se compra una mansión alejada de la ciudad para poder volver a componer tranquilamente. En esta casa empezarán a suceder hechos extraños que le llevarán a investigar ciertos sucesos pasados.

Al contrario que en la mayoría de las películas de terror, donde desde el primer momento se trata de impactar, aquí los sucesos extraños se van introduciendo muy poco a poco. Al principio tan solo una tecla del piano que suena sin que nadie la toque, o una puerta que se cierra, para ir ganando en intensidad y frecuencia a lo largo del metraje.

Por lo que he podido ver, el director, Peter Medak ha dirigido mucha más televisión que cine, con capítulos para “Cuentos desde la cripta”, “Mágnum” y hasta alguno de “House”. Una lástima, pues tiene muy buena mano para lograr que una historia con tintes paranormales suene creíble. Aunque esto también es debido al buen trabajo de los actores, desde el ya mencionado George C. Scott, la coprotagonista Trish Van Devere o el veterano Melvin Douglas.

En definitiva, ha sido un grato descubrimiento.

 

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