AIRBENDER, EL ÚLTIMO GUERRERO

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En el momento en el que salí de la sala, lo decidí. O quizás había sido antes, en algún momento de los 100 minutos (parece increíble que solo fuera una hora y cuarenta cuando a mí me pareció muchísimo más) que había durado la película. A partir de ese día, M. Night Shyamalan, el tipo que me maravilló con “El sexto sentido”, que me sorprendió con “El protegido” y que me aburrió de ahí en adelante, pasaba a tener una crucecita roja en mi lista de directores. Le había concedido ya demasiadas oportunidades, pero su crédito ha terminado. Salvo que venga precedida por una crítica brutal, no vuelvo a pagar por ver una película de este tipo.

Con este film, el indio trataba de redimirse. Por primera vez, dirigía una historia que no había sido creada por él y contaba con un presupuesto de supermegaproducción ultrataquillera. Tratar de llevar a la pantalla una serie de dibujos, de estética manga (aunque de procedencia usamericana) con un mundo tan rico como “Avatar: the last Airbender”, era una tarea complicada y aún así, el diseño de producción es lo único que se salva de este enorme despropósito. La construcción del mundo de estos maestros de los elementos y los efectos especiales son espectaculares y por eso duele que se vean echados a perder por una dirección de actores de risa, un guión paupérrimo, unos diálogos sonrojantes, unos personajes planísimos y una dirección de serie Z (y porque no hay más letras después).

La ha cagado en tantas cosas, que no sé por donde empezar. Mejor que comience diciendo de qué va la historia, que eso parece fácil.

La acción se desarrolla en un mundo dividido en cuatro naciones, una por cada elemento clásico: agua, aire, tierra y agua. En cada nación, viven unos maestros de artes marciales capaces de dominar el elemento correspondiente y, para otorgar equilibrio a este tinglado, existe desde siempre (reencarnándose una y otra vez) un privilegiado capaz de dominar todos ellos y poder así dar un capón a quien la líe. Este ser se llama El Avatar y hace tiempo que ha desaparecido, por lo que la nación del fuego ha aprovechado para avasallar al resto y dominar la tierra. Hasta que el personaje aparece en el cuerpo de un chaval muy parecido al Krilin de “Bola de dragón”, pero con tatuajes por todo el cuerpo y, junto con un par de colegas, trata de arreglar el desaguisado.

Desde la misma secuencia de arranque, nos quedamos con las que serán las señas de identidad de la película: espectacularidad al servicio de la nada absoluta. Y tampoco tanta (espectacularidad quiero decir, la nada abunda por todas partes), porque entre una escena de acción y la siguiente tendremos que aguantar pedazos de historia más lenta que un caracol cojo y diálogos que harían obras maestras a los de las películas porno, dichos por actores absolutamente perdidos o negados. Tiendo a pensar que lo primero, porque empieza a ser un sello de identidad de las películas de Shyamalan y algo que me había llamado poderosamente la atención en la catastrófica “El incidente”, en donde Mark Wahlberg y Zooey Deschanel daban mucha penita.

Es imposible empatizar con ninguno de los personajes, ya que están desdibujados y fatal presentados. Los flashbacks que intentan contar de donde vienen tanto el bueno como el malo, son forzados y están metidos con calzador. En ningún momento se sabe qué piensan o qué sienten y su carga emocional es inexistente. Da igual que se les mueran seres queridos o que ganen batallas, a Shyamalan no parece preocuparle transmitir sus emociones en ningún momento, por lo que acaba dándonos igual lo que les pase.

Se salvan un poco las escenas de luchas, gracias al buen hacer de los actores, sobre todo del chaval protagonista, un tal Noah Ringer que parece sacado directamente de los dibujos, con un dominio de las artes marciales realmente impresionante para su edad. Pero, repito, tener que pasar por el sufrimiento y la vergüenza ajena que supone el resto de la película, no lo compensan, ni lo más mínimo, estos tres momentos contados.

Si es que empiezo hasta a preguntarme si el guión de “El sexto sentido” de verdad era de él y, si lo era, que demonios le ha pasado hasta hoy en día. ¿Acaso le interesaba tan poco el proyecto que lo escribió con dejadez y desidia? ¿Como puede sonar cada frase de cada actor tan vacía, impostada y ridícula? Hay un momento que se me quedó grabado, en el que los protas llegan a la ciudad del agua del norte y el Avatar en cuestión le pregunta a la princesa (o algo así) del lugar, una rubia de bote con aspecto de haber salido de la típica película de institutos pijos americanos, si existe por allí un lugar sagrado. Juro que yo oí como respuesta de la pija, aunque no lo dijera: “Sí, hay un lugar supersagrado, osea, sígueme”. Estoy seguro de que no dijo eso, pero en mi cerebro sonó tal cual.

Para acabar el cúmulo de penalidades, la sesión a la que quería ir, por razones de horario, justo coincidía con la versión en 3D de la película, con lo que me sablearon un par de euros adicionales por un absoluto timo de tercera dimensión, que no se aprecia en casi ningún momento. Había momentos en los que me sacaba las gafas para comparar y la escena se veía exactamente igual pero más clarita, lo cual me cabreó aún más de lo que estaba. A ver si dejan de intentar vendernos la moto con el añadido de la tercera dimensión en post-producción para intentar hacer más taquilla, que ya está bien.

Resumiendo, una peli que aburrirá a los pequeñajos de la casa, dormirá a los padres y cabreará a los fans de la serie y un director que pasa a mi lista negra particular. Voy a ver si encuentro por ahí una cabeza de caballo para mandársela.

6 thoughts on “AIRBENDER, EL ÚLTIMO GUERRERO

  1. No, no, no,tienes razón, ni una sola oportunidad…he de decir que a mí “La joven del agua” me gustó, aunque esperara más, pero las demás…inaguantables. Y me he llegado a preguntar ¿porqué depositamos tantas expectativas en este señor? no sé, quizás pareció un filón en su momento…pero amigo, qué desilusión. Y sin ánimo de ser mala….hubiera preferido que se hubiera quedando en Bollywood haciendo películas molonas.

    Por cierto, yo no entré aquí para escribirte esto, sino para RECLAMARTE la crítica de “El equipo A”

  2. La única oportunidad que le voy a dar proximamente, es la de unas películas cuya historia ha salido de su mente, pero que dirigirán otros directores. Quizá el resultado sea menos aburrido y pretencioso.

    Jeje, El equipo A está próximo. Antes de irme de vacaciones habrá que dejarla por aquí.

  3. Yo es que al señor este, como que nunca le he tenido mucho cariño (y si, ya se que soy mala persona por pensar que El sexto sentido es aburrida, muuuuuy aburrida). Solo una curiosidad, la que te sorprendio fue El protegido, no? Porque juraria que de El incidente ya echabas pestes. Por lo menos, la del Bruce Willis aun tenia algun momento…

  4. Tienes tooooda la razón, se me ha ido la pinza y he puesto incidente en vez de protegido. Aunque la verdad es que el incidente también me sorprendió. Me sorprendió el hecho de que pudiese aguantar toda la película sin cortarme las venas o intentar tragarme mi propia lengua para paliar el aburrimiento.

    Haces muy bien el no tenerle cariño al señor. Yo empiezo a tenerle tirria. Pero, ¿El sexto sentido sólo la has visto una vez? A lo mejor con un visionado más, consigues apreciarla. Aunque si una película entra por el ojo retorcido, es difícil que mejore.

  5. jajajaja, entonces la sorpresa era mayuscula.

    La he visto a ratos en algun otro momento. Mi sensación es todo esta demasiado dirigido hacia ese final. No cuenta nada y solo te va preparando para el palo final. Quizas deba darle otra oportunidad…

  6. Desde luego, que mal ambiente se respira por aquí, jejeje…
    Ni qué decir que no estoy de acuerdo en general, aunque en particular sí que estoy de acuerdo en que ciertos personajes están desdibujados (la rubia de bote a la cabeza) y que algunos diálogos chirrían. Por lo demás me pareció una peli la mar de entretenida… O sea, me sigue gustando el incomprendido Shyamalan…

    Saludetes ^^

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