AGOSTO

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Dado que los académicos de Jolibú decidieron nominar nueve películas para la ceremonia de los eunucos dorados de este año sin consultarme, me he encontrado con que sólo había visto una de ellas. No una cualquiera, sino la mejor película usamericana que he visto este año. Un espectáculo visual y narrativo antológico llamado “Gravity”.

Pensando en esas otras ocho pelis desconocidas para mí, llegué a la conclusión de que podría ser que me estuviera perdiendo alguna joya, así que me he empezado a poner al día con el resto. Al menos con las que me llaman la atención. Y al menos con las que han estrenado por estos lares, ya que aún irán llegando más estas próximas semanas.

Entre estas desconocidas, hay una que me llamaba poderosamente la atención por dos motivos principales: su reparto, lleno de caras conocidas y su procedencia, a partir de una obra teatral que estuve a punto de ver cuando pasó por nuestro país, con Amparo Baró y Carmen Machi al frente. Al final el intento se frustró cuando la sesión a la que yo iba a ir se suspendió por enfermedad de una de ellas, pero la curiosidad quedó ahí royendo materia gris en una esquina del cerebro.

“Agosto” es un vehículo para el lucimiento de actores, más que una gran película. Aunque esta opinión no parece que se ajuste a la de la academia de los Oscar. Pensando mal, dudo que estuviese en el mismo status con otro elenco, por muy bueno que fuera. Pero el plantel es el que es y ya se encarga el texto de otorgar a cada uno su momento dramático y premiable.

La historia se desarrolla durante la reunión de una familia tras la desaparición repentina del padre y el sufrimiento, el drama y los traumas de cada uno de los componentes no tardan en florecer. Se levanta un trozo de alfombra a cada frase y la mierda comienza a estampar la pantalla. Una madre con cáncer, adicta a las pastillas y muy mala hostia, una hija que hereda gran parte de la mala baba de su cromosoma materno y que ha destrozado su matrimonio a base de contestaciones sarcásticas e hirientes, otra que ha sacrificado su vida para quedarse cerca de sus padres y que ahora trata de comenzar una relación de pareja con el último clavo ardiendo que ha aparecido y una tercera con un enorme déficit de personalidad y de afecto que se agarra como una garrapata a las atenciones de un playboy machista que le aporta la falsa sensación estabilidad que ansía.

Alrededor de ellas, las parejas, ex-parejas, hijos y demás parientes, otro catálogo de rarezas y deficiencias, se apelotonan alrededor de la madre, que se dedica a repartir estopa a la mínima oportunidad, provocando escenas de vergüenza ajena, en el mejor de los casos.

Un texto escrito para provocar y poner de los nervios que permite grandísimas actuaciones de la práctica totalidad de sus actores. Meryl Streep, Julia Roberts, Ewan McGregor, Chris Cooper, Margo Martindale, Benedict Cumberbatch, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Dermot Mulroney e incluso Abigail Breslin, algo intimidada por sus compañeros de reparto, están poco menos que perfectos, aunque sólo las dos primeras estén nominadas.

Sospecho que la obra de teatro sería diferente, aunque solo sea por la imposibilidad de mostrar exteriores en la presentación o salida de los personajes, lo que la haría aún más claustrofóbica y densa, algo que debe ser, directamente, para querer cortarse las venas.

De momento, de entre las nominadas vistas, me sigo quedando con la que tenía en mente como clara ganadora de este año. Habrá que esperar a ver el resto para opinar.

O no, que en eso de opinar sin saber, en este país, somos bastante profesionales.

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