AGORA

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En su momento, me dio pereza acercarme a una sala para ver la última producción del niño bonito del cine español. Había leído tanta crítica negativa a su nuevo trabajo, sobre su simplicidad de guión, de historia y de personajes, que otras películas me acabaron atrayendo más. Así que no fue hasta este fin de semana, cuando pude comprobar que no entiendo para nada la crítica oficial y oficiosa de este país nuestro tan dado a intentar derribar aquello que ha tenido éxito, sobre todo si ha salido de aquí, como “Davides” cabroncetes que sueltan su honda a lo loco hacia todo aquello que asome por encima de la media.

Lo curioso es que después ensalzamos productos marginales o minoritarios aduciendo razones de presupuesto, arrojo, ingenio y comportamiento quijotesco en una industria del cine que da muy pocas oportunidades a aquello que se salga de la norma o no sea conocido. Cosa que está muy bien, pero esa lente que nos ponemos para defender lo modesto y arriesgado, a veces se ve empañada por un aura de elitismo y acabamos empequeñeciendo obras que, en su creación, han tenido muchas menos cortapisas, pero que son francamente buenas. Así a tenor de lo que uno lee, acabas teniendo la percepción de que “Pagafantas” es una obra maestra y “Agora” apenas llega al aprobado raspado (sin desmerecer la película de Borja Cobeaga, que no me disgustó). Elitismo, que por otra parte, reconozco que a veces me invade como al que más.

Por todo esto (y una vez más, vaya pedazo de rollo que he soltado para introducir la peli), llegué al acercamiento de Amenábar al mundo clásico sin demasiados prejuicios y lo que vi, me gustó. Mucho. No para llegar al extremo de obra maestra, pero sí para pensar que, junto con “Celda 211”, habían sido las mejores películas españolas que había visto este año.

Hay algo innegable y es que Alejandro Amenábar filma con un gusto, un oficio y una maestría muy por encima de la media mundial. Lo demostró con sus primeros filmes de poco presupuesto y lo sigue demostrando ahora que no tiene problemas para conseguir grandes financiaciones. El admirador de Spielberg demuestra que ha pasado de aprendiz a maestro y es capaz de plasmar en imágenes épica, emoción y ritmo de una forma totalmente natural.

Por otro lado, están los guiones, que suele firmar con su amigo Mateo Gil y es donde la crítica suele hincar los colmillos sin compasión. Puede que las historias no tengan el talento que puede demostrar David Mamet o los hermanos Nolan, pero son honestas y claras. En este caso, aunque a los personajes les podría faltar algo de complejidad, todo el esfuerzo de Gil y Amenabar se centra en establecer un debate sobre el fanatismo religioso y es en esa parte donde triunfa de lleno.

La historia se centra en la figura de Hypatia, una filósofa en un mundo de hombres, de supersticiones y de religiones en auge y caída. Corre el siglo IV de nuestra era y toda la galia está ocupada, ¿toda?, no… uy, me he equivocado de comienzo. Quería decir que corre el siglo IV de nuestra era y en Alejandría se entremezclan los estudios y las teorías de los más grandes filósofos, archivadas en su biblioteca y las tensiones entre las religiones que empiezan a caer en desuso, como la politeísta griega y las que se encuentran en plena expansión, como el cristianismo y el judaísmo. La investigación contra la doctrina, la duda contra la fe, el debate contra la palabra de los dioses.

Amenábar trata de no demonizar ninguna religión en concreto, al contrario de muchos textos que había leído, que aseguraban que era un golpe en la mandíbula a la religión cristiana. Se centra, no obstante, en señalar a la falta de raciocinio y al fanatismo como el mayor enemigo de la inteligencia, origen de disputas y guerras y freno de las ciencias y el conocimiento y aún así, reconociendo a la religión como motor necesario para el avance del humanismo, abogando por la erradicación de la esclavitud y luchando contra la pobreza. A la vez, trata también de no idealizar el personaje protagonista, una mujer que trata de eliminar sus sentimientos más humanos dedicándose en cuerpo y alma a la investigación, que aparece por veces cruel y obstinada en un mundo donde los esclavos existen y están tan solo un peldaño por encima de las mascotas animales, algo que ve totalmente normal.

Y no es solo el poso que deja la película con esta confrontación de ideas por lo que es digna de ver, sino también por su magnífica ambientación de la ciudad de Alejandría, que aparece luminosa y polvorienta en esos increíbles planos aéreos, que muestran la irracionalidad de los hombres vistos como si fueran insectos, corriendo sin sentido, luchando entre ellos o destrozando el santuario de sabiduría en que consistía la legendaria biblioteca de la ciudad.

Por todo esto, no perdamos la objetividad. Alejandro Amenabar es uno de los mayores valores cinematográficos que tenemos, por mucho que las cosas se le hayan puesto más fáciles a la hora de sacar adelante el proyecto que le venga en gana. Un valor que habría que cuidar como oro en paño, sobre todo viendo otras películas nacionales que han despuntado con grandes taquillas, como “Mentiras y Gordas” o “Fuga de cerebros”. Intentemos no perder la perspectiva.

Aunque, creo que por encima de ese consejo estaría el de no fiarse demasiado de los pesados que escriben sobre cine, ya sea en revistas, periódicos o blogs de andar por casa; son unos listillos que no tienen ni pajolera idea de lo que puede gustaros.

2 thoughts on “AGORA

  1. Aún no he visto yo esta peli… Y si no la vi en cines en su día fue en parte como a ti, pura pereza, pero también porque tan sólo viendo los tráilers me resultaba muy fría, no terminaba de llamarme la atención (y puede que algo influyeran las críticas y demás). Y tienes mucha razón en eso de que aquí nunca estamos contentos, que se critica por criticar, o por envidia, o quizá por joder; pero ciertamente “Ágora” fue todo un éxito, así que de poco les sirvió.

    Algún día la veré… y más habiendo leído tu opinión… Aunque claro, afirmas que no deberíamos hacernos casos de bloggers…

    ¡Un saludo!

    PD: Como mola “Toy Story 3”, la vi ayer y salí encantado… y eso que salga Totoro es todo un detalle ^^

  2. Pues yo creo que la peli merece la peli. No es una obra maestra del mundo del cine, pero coño, es producto nacional y está muy bien.

    Nosotros también fuimos ayer a ver Toy Story 3 al Imax (a tutiplen) y si no es la mejor peli de Pixar que he visto, le ha faltado poco. Parece ser que Lassetter y Miyazaki son amigos desde hace muchísimos años, así que ya estaba faltando el homenaje.

    Un saludo.

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