A GHOST STORY – LIGA DE LA JUSTICIA – TIERRA FIRME – COCO

Sigo con el firme deseo de ponerme al día con lo visto hasta la fecha, que es mucho, variado y en varios formatos. Y no me olvido de que también me queda pendiente lo mejor del 2017. Y eso por no contar los propósitos de año nuevo.

No, es broma, no tengo propósitos de esos. Me conformo con improvisar.

Así que, vamos con mis impresiones sobre otras cuatro películas.

A GHOST STORY

Cada espectador se fija en diferentes aspectos de una película a la hora de considerar si le ha gustado o no, la mayoría de las veces de forma inconsciente.

A medida que uno ve más cine empieza a apreciar otros matices, los puntos a tener en cuenta se incrementan y si se empiezan a tener conversaciones a la salida del cine o si uno tiene un blog de películas, comienza a analizar dichos puntos. Casi como en una sesión de psicoterapia, uno se pregunta a sí mismo por qué le ha gustado o por qué no.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que uno de los puntos más importantes para mí es la historia. El guión. Cuando otro espectador puede dejarse llevar por la belleza de una película, por una gran fotografía o por la persecución de emociones, si no hay una historia que dirija todos estos apartados, me suele costar empatizar con ella, si no en el total de los casos, sí en la mayoría.

Y aún con todos estos criterios, más o menos medibles y puramente subjetivos, puede que una película guste un día y desagrade al siguiente. El cansancio, el sueño o el estado emocional pueden influir en su percepción.

Todo esto suena a justificación, pero no lo es. Es una de las razones de por qué “A ghost story” te puede encantar cuando a mí me aburrió. De por qué a muchos críticos les parece una de las mejores propuestas de la temporada cuando yo no encontré prácticamente nada a lo que agarrarme. Es por lo que una escena de más de cinco minutos de una chica comiendo tarta, sentada en el suelo y callada le puede enamorar a alguien cuando yo estaba pensando que me estaban tomando el pelo.

La historia de la película se puede resumir en unas pocas líneas. Un músico muere en un accidente de tráfico y se queda atrapado en la casa que comparte con su pareja, viendo cómo todo cambia a su alrededor, incapaz de dar un paso adelante y continuar el camino que quiera que haya más allá.

Punto.

Lo importante aquí es la forma de contarla y estoy seguro de que tiene miga. El formato de la pantalla, como si fuese uno de esos recuerdos para turistas que se compraban hace tiempo que eran como pequeños televisores que tenían fotografías dentro y se pasaban a golpe de click. El tempo, muy lento y masticado. Las interpretaciones, mínimas, contenidas y silenciosas. Un final que a mí me resultó absurdo pero que seguramente tiene una explicación.

Hay un montón de elementos que te pueden atrapar pero la historia no es uno de ellos y eso acabó por pesarme, amodorrarme y dejarme con la sensación de que no había visto nada que mereciese la pena ser recordado.

LIGA DE LA JUSTICIA

DC sigue sin encontrar su camino y es una pena. No entiendo la guerra entre fans de ambas editoriales y no entiendo cómo los amantes de los cómics y películas de superhéroes no quieren lo mejor para ambas casas. Una bonita batalla de películones en la que estuviéramos ensalzando las virtudes de Superman y las de Spiderman por igual.

Sin embargo, Warner parece que sigue actuando con un enorme complejo de inferioridad. Siempre habían llevado la delantera, con el Superman de Richard Donner o los Batman de Tim Burton y Christopher Nolan y, de repente, aparece Kevin Feige y esgrime un plan tan ambicioso como peligroso. Un universo que conecte a los diferentes personajes de Marvel en sucesivas películas dando lugar a un proyecto megalómano e infinito.

El camino no fue fácil y película tras película fueron encontrando sus claves: un férreo tratamiento de las diversas personalidades de los héroes, con arcos de aprendizaje en cada una de las películas, apuestas por directores jóvenes y repletos de ideas, experimentación en diversos géneros…

De repente, Warner/DC se vio con un competidor con un plan a medio plazo perfectamente consolidado y sin nada para competir en igualdad de condiciones. Nolan acababa de rematar su trilogía y nadie tenía las riendas de lo que querían hacer a continuación. Lo que todos sabían era que querían “algo” como lo de Marvel Studios. El problema es que nadie sabía qué era ese algo.

Así que se pusieron a improvisar. Ahora un Superman más realista y oscuro. No funciona muy bien. Ahora lo enfrentamos a Batman. La historia no acaba de ser consistente. Ahora unimos a los malos y resucitamos al Jocker. El guión hace aguas y el director es incapaz de unir las tramas.

El único punto en el que dieron en la “Diana” (aplauso y medio) superando a Marvel fue dando voz a una heroína y la gente lo aplaudió con agrado.

La última intentona es intentar hacer un “Vengadores” con su famosa Liga de la Justicia pero sin haber presentado antes a muchos de sus integrantes y, de nuevo, la película, sin ser mala, es un quiero y no puedo.

De repente, parece que han decidido que el tono realista y oscuro no les funciona así que deciden seguir la estela de millones de Marvel y volverlo todo más jocoso sin entender que lo que no funciona no es el tono, sino la inconsistencia de sus propuestas.

Ahora, todo el mundo hace chistes y no es que me importe, algunos me hacen gracia, pero supone renunciar a todo lo que han venido construyendo hasta el momento.

Por otra parte, como algunos de los miembros de La Liga no habían sido presentados, como Aquaman, Flash o Cyborg, toca darles sus minutos de introducción y la película se queda casi sin tiempo para explicar las motivaciones de un malo de turno desdibujado y que parece sacado de una película de fantasía de los 80, con un CGI un tanto chapucero y sin dar nunca la sensación de que puede acabar con los protagonistas.

Por supuesto, hay buenos momentos. La presencia de Jason Momoa es impresionante interpretando a Aquaman y la ligereza y el sentido del humor que desprende Ezra Miller como Flash supondría un bonito contraste con las personalidades de Clark Kent y Bruce Wayne que habían dibujado en películas anteriores, pero han decidido transformarlos en otras personas diferentes.

Por si fuera poco, el feminismo que abanderaba Wonder Woman en su película en solitario se va al garete, presentando a una mujer que ha vivido deprimida por la muerte del hombre que amó hace más de medio siglo, dejando de lado a la amazona segura de sí misma, cándida y que cree en el amor libre.

Así que, lo que cabrea no es que la película no se disfrute. Si no has visto ninguna anterior del universo y pretendes zamparte una película de acción, la disfrutarás con ganas. Es divertida en muchos momentos, la acción, aunque a ráfagas, es disfrutable y hay personajes con carisma. Lo que me enfada es que no tenga absolutamente ninguna personalidad, que todo lo prometido se haya quedado en agua de borrajas, como las promesas de un político español.

Como no tiren de la brida, aminoren el paso y piensen en un plan a medio plazo coherente, me parece a mí que el DCU no tiene demasiado futuro.

TIERRA FIRME

Ha sido éste un año sin demasiado cine español en mi agenda semanal cinéfila y, aún así, voy a tirar de rostro y asegurar que “Tierra firme” es una de las mejores cintas nacionales del 2017. Por eso sorprende que se haya ido de vacío en las nominaciones a los Goya.

Su director, Carlos Marqués-Marcet, ya me había sorprendido con su primer largometraje, “10.000 Km.” y ahora, repitiendo pareja protagonista, David Verdaguer y Natalia Tena, incorpora a Oona Chaplin y Geraldine Chaplin al equipo para seguir creciendo como realizador.

Y lo hace con lo que parece que comienzan a ser sus señas de identidad: historias íntimas centradas en los personajes y una dirección de actores tan fluida, tan natural y tan orgánica que casi parecen improvisaciones, en muchos momentos.

En este caso, continúa abordando las relaciones de pareja inusuales. Si en la primera reflejaba los problemas de dos personas que deciden continuar la relación a pesar de tener que vivir distanciados por un océano, en ésta aborda el dilema de los hijos.

Una pareja de chicas viven juntas en un barco en la capital inglesa y son felices. Al menos hasta que el reloj biológico de una de ellas empieza a pegar aldabonazos en su interior. La otra tiene muchas dudas en esto de ser madre pero la llegada del mejor amigo de la segunda desencadena la decisión. El colega les prestará su líquido seminal para que la primera pueda quedarse embarazada.

Desde esta premisa, el director y guionista aborda temas universales con una sensibilidad pasmosa, en el seno de una relación lésbica muy natural y alejada de la visión masculina del tema. Para ello, cuenta que escribió el guión en estrecha colaboración con una de sus mejores amigas, lesbiana también.

La película habla de tantas cosas que se asemeja más a una conversación entre amigos que a un guión al uso. El tema de los hijos, por supuesto, pero también el compromiso, la necesidad de libertad, la amistad, los acuerdos y compromisos en las relaciones personales… de nuevo, Marqués-Marcet se las apaña para filmar vida en estado puro y se ayuda de tres actores principales absolutamente entregados a la causa y en estado de gracia.

Está claro que Carlos, David y Natalia han conseguido crear un vínculo que va más allá de las películas y que supone un caldo de cultivo de ideas y buen rollo que va a traducirse en muchos más proyectos y ahora que han introducido en el círculo a Oona, la mejor amiga de Natalia, el clan comienza a expandirse. No tengo ninguna duda de que en cualquier momento, la carrera de Carlos Marqués-Marcet pegará una explosión supersónica, con algún proyecto personal o de encargo que le catapultará muy, muy lejos.

Y yo estaré ahí, esperando, para alegrarme los sentidos con la peli.

COCO

Pixar llevaba un tiempo en horas bajas. Desde la impresionante “Del revés”, habían metido la gamba con “El viaje de Arlo”, una película sin personalidad que bien podía haber pertenecido a cualquier estudio de animación y con dos secuelas, “Buscando a Dory” y “Cars 3”, que quedaban bien lejos de sus películas madre. Así que antes de que nos lleguen sendas secuelas de “Toy story” y “Los increíbles”, tocaba que el estudio de Luxo Jr. nos sorprendiera con una buena idea original.

Y por fin lo han vuelto a hacer. Quizá esta película centrada en la mitología mexicana no esté al nivel de sus obras maestras pero sí que es digna de la propia Pixar. Una fábula repleta de imaginación, buenas ideas y un nuevo mundo lleno de colores que reivindica la importancia de la música y de la memoria.

Miguel es un chaval que adora la música que ha tenido la mala suerte de nacer en una familia que repudia cualquier acorde o melodía después de que su bisabuela fuera abandonada por un marido en busca del sueño de triunfar como cantante.

Sin embargo, al descubrir que hay un concurso de talentos en el día de los muertos, Miguel se enfrenta a su familia por conseguir su sueño y, tras robar la guitarra de su bisabuelo, se ve transportado al mundo de los muertos, donde sobrevive la memoria de aquellas personas fallecidas que aún son recordadas por familiares o amigos a este lado.

La película es una aventura clásica con un viaje del héroe de libro, sin la originalidad sin límites de algunas de sus películas anteriores, sin embargo está aderezada con tantos elementos bonicos que es capaz de emocionar en muchos de sus pasajes.

El retrato de ese mundo de difuntos plagado de esqueletos que esperan a que cuelguen fotos de ellos en el mundo de los vivos para poder pasar al otro lado el día en el que ambos universos se comunican es fascinante y la historia familiar de Miguel, aunque según Khaleesi se ve venir a la legua, a mí me pareció lo suficientemente intrigante y telenovelesca como para resultarme muy entretenida.

La única pena que me quedó fue la de verla en versión doblada y perderme las voces de Gabriel García Bernal o Benjamin Bratt y sus canciones originales, al acudir con la pequeña padawan a una de las salas Junior que se ha inventado la cadena de cines Yelmo. Pero chico, compensa el idioma con el hecho de que los chavales estén a gusto y sabiendo que no estás molestando a espectadores que quieren ver la peli en silencio y sin sufrir la inquietud propia de los más pequeños.

Eso sí, amigos de Pixar, ¿de quién fue la idea de incluir el peor cortometraje de la historia de la compañía antes de esta película? Porque la tontería navideña de Olaf y las Frozen quizá está al nivel del especial de navidad de Star Wars.

A mí me encanta que nos deleitéis con un corto antes de cada película de Pixar, pero tenéis un historial lo suficientemente mítico como para cuidar el formato. Nacisteis con los cortometrajes. Somos muchos los que idolatramos “Luxo Jr.”, “El juego de Geri” o “Knick knack”.

Un poquito de por favor, colegas.

2 thoughts on “A GHOST STORY – LIGA DE LA JUSTICIA – TIERRA FIRME – COCO

  1. Pues el corto de Olaf que mencionas parece que causó polémica, tanta que han terminado por suprimirlo (cuando un servidor fue a verla ya no lo proyectaban de hecho).

    “Coco”, por cierto, también me gustó, aunque es una pena que lo mejor de la cinta esté concentrado solo al final de la misma, porque el principio es entretenido, pero la mayor parte del nudo no me resultó muy estimulante que digamos, de hecho casi di la película por perdida.

    Respecto a “Liga de la Justicia”. Para pasar el rato está bien, pero el malo, sin duda, tiene poca enjundia, por no hablar de un montaje que por momentos resulta confuso (no hay más que ver la primera secuencia). No me aburrió al menos.

    ¡Saludos!

    1. Yo también creía que no iba a llegar a ver el corto, porque había escuchado ya la supresión del mismo, pero se ve que debieron considerar que para niños valía.
      Es verdad que la historia de Coco no da para mucho, pero a mí el nudo, como sucede entrando en el mundo de los muertos, me mostró suficiente ingenio visual como para resultarme disfrutable.
      Por último, totalmente de acuerdo contigo en la Liga.
      Un saludo!!

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