(500) DÍAS JUNTOS

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Ejemplo práctico: es el final de una agradable y etílica velada con la pandilla. Por motivos que no vienen al caso, se trata de una de esas noches en las que se junta gente de distintos ámbitos, del trabajo, amigos de amigos… con lo que uno acaba hablando con un montón de desconocidos mientras el alcohol derriba, como un tsunami que va camino de la parte del cerebro que maneja nuestra prudencia, casi todas las barreras que nos marca la timidez o la vergüenza. Y digo casi todas, porque siempre queda alguna que queda en pie, la que menos nos gustaría que hubiese tenido raíces tan profundas.

Lo comprobamos normalmente a última hora, cuando nos quedamos a solas delante de la sonrisa que no podemos dejar de observar los últimos meses, cada vez que nos la cruzamos en el ascensor, en el pasillo, en la fotocopiadora del curro, en la cafetería de la facultad o en la parada de metro. No nos podemos creer que la chica que nos vuelve locos esté, en ese momento, en ese lugar y con esa conjunción astral con ascendente en Venus, delante de nuestras narices. Nos estamos despidiendo y a pesar de la mirada lánguida, los mohines que podrían significar veladas promesas y esa mano que se ha posado brevemente en nuestro antebrazo (¿lo habéis visto todos? No es cosa mía, estuvo ahí 4 milisegundos más de los aceptables como simple cordialidad), nos vamos a casa solos y con cara de gilipollas, pensando en diez millones de frases ocurrentes que la puta barrera no ha querido dejar pasar o en por qué no tendremos la cara dura y la seguridad de Han Solo.

Todos hemos vivido situaciones de este calibre y el director Marc Webb ha sabido plasmarlo a la perfección en “(500) días juntos”. Desmarcándose inteligentemente de la mayoría de las comedias románticas, Webb ha dado en el clavo al llevar a imágenes lo que resume la gran mayoría de las comedias vitales de los adolescentes de todo el mundo y así lo reza la frase del cartel: “Chico conoce chica. Chico se enamora. Chica no”. Toma puñetazo en todo el medio del ego.

Pero la escena de la fallida despedida de la cara de gilipollas no es el único punto con el que nos podemos sentir identificados, sino que Webb logra pasar a lenguaje cinematográfico un montón de sensaciones inherentes a la raza humano-adolescente. La estúpida felicidad tras conseguir los encantos de la chica que convierte nuestro estómago en el “Dragon Khan” (escena musical que es de lo mejorcito de la peli), las conversaciones absurdas tirados encima de la colcha, los detalles que vemos en ella y nos encantan y pasan a sacarnos de quicio cuando nos deja, la severa miopía que se apodera de nosotros cuando no queremos ver que la llama se apaga o la canción que silbamos inevitablemente cuando estamos enamorados y que nos encabrona cuando queremos dejar de pensar en ella. Un tratado de colores y emociones perfectamente interpretadas por un enorme Joseph Gordon-Levitt, que se zambulle y casi ahoga en los azulísimos ojos de Zooey Deschanel.

Ya que he sacado a colación a los actores, hablemos de ellos. Joseph Gordon-Levitt demuestra que es un todo-terreno al que se le puede sacar muchísimo partido y no me extrañaría que empezara a forjarse un carrerón en el cine. Antes de en “(500) días juntos”, lo había visto en “Brick” y la teleserie “Cosas de marcianos”, donde estoy seguro que se forjó de forma inmejorable de la mano del gran John Lithgow. No sé por qué, se me da un aire a Heath “The Jocker” Ledger, con esa pose seria y la capacidad para hacer creíble cualquier personaje. Veamos si no me equivoco con el paso del tiempo.

Por otro lado, Zoey Deschanel tiene el papel menos lucido y sustenta su actuación en esa mirada capaz de derretir el círculo polar ártico en microsegundos. No está mal, ni mucho menos y demuestra que M. Night Shyamalan es un director de actores más bien malo, si no, no se explica que la chica estuviera tan mal en “El incidente”.

Mención especial también para los tres impagables secundarios, Geoffrey Arend, como el amigo alocado y sincero, Matthew Gray Gubler como el que metepatas que lleva con su novia desde que empezó a gatear y, sobre todo, el personaje que interpreta Chloe Moretz. Una niña que junta más madurez y sentido en sus palabras que el resto de atolondrados personajes juntos. Esa voz de la conciencia a quien siempre podemos acudir en busca de cordura, consejo y verdades como puños escupidas a quemarropa, encerrada en el cuerpo de una chiquilla. Un puntazo en medio de un guión ya bastante redondo de por sí (a mí, particularmente, me recuerda a cierta doctoranda… será por la estatura).

“(500) días juntos” es una tragicomedia anti-romántica en forma de gema escondida en medio de la cartelera, que seguramente se lleve mucho menos público del que debería, en ausencia de grandes campañas de marketing y grandes nombres en luces de neón. Pero si sois una de las cuatro afortunadas personas que leen el cuaderno de bitácora de Nunca Jamás y habéis estado calamitosamente enamoradas… no dudéis en acercaros a este soplo de aire fresco con aroma a fábula del desamor.

Leer critica (500) dias juntos en Muchocine.net

4 thoughts on “(500) DÍAS JUNTOS

  1. Cuanto tiempo sin comentar… Poco cine ultimamente, poca lectura de blogs ajena, nula participación en blogs propios…
    En fin, esta si la hemos visto. Me ha gustado mucho, pero me deja un posito amargo un poco cabron. El mismo que Olvidate de mi, aunque en este caso amplificado. De esas que te dejan pensando en el complicado mundo de las relaciones.
    Y mi escena favorita (la del musical seria la segunda) es cuando la de la fiesta que da ella en su casa. La forma de plantearla es sencillamente genial!!!

  2. Jeje, estás en un periodo poco creativo, por lo que veo.

    Bueno, yo el poso amargo no lo noté tanto. De hecho, cuando parece que el prota está por fin de acuerdo en que el amor no existe, cambia todo de estación y vuelve a empezar. Me gusta la idea y me parece optimista.

    Tienes razón, esa escena también es muy buena. Lo que piensas que puede pasar y lo que pasa llevada a la originalidad cinematográfica. Otra nueva muestra de lo que a todos nos ha pasado alguna vez.

    Saludos!!

  3. A mi me ha encantado… Poco que decir al respecto.
    Aunque sí salí como Ferreiro con un poso amargo. Me mola
    lo del cambio de estación… pero queda ahí un algo que me
    hizo salir triste del cine..

    Será que soy sensible…

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