5 MUJERES QUE COMEN TORTILLA

Hace un par de semanas, cambiamos la intimidad de la sala de cine por la luminosidad de las tablas teatrales para asistir a un montaje dirigido por Chos, adaptado por ella misma y Almudena León sobre un texto de Evan Linder y Andrew Hobgood, con mi querida Ana Cobeaga como ayudante de dirección e interpretada por Almudena León, Marta Flich, Miriam Correa, Silvia Vacas y Virginia Riezu.

La obra original, “5 lesbians eating a quiche”, se estrenó en 2011 en el Off Broadway y ha tenido bastante éxito por todo el mundo con un texto muy surrealista y ligeramente reivindicativo. Y digo ligeramente porque en realidad estando en el siglo que estamos, cinco mujeres en un escenario haciendo chistes sobre lesbianismo tampoco debería ser una locura políticamente incorrecta. Se supone que el asunto se ha normalizado un mínimo.

Las cinco protagonistas son cinco miembros (o miembras, como diría Bibiana Aído) de la sociedad Susan B. Anthony de las hermanas de Gertrude Stein que se reúnen, como cada año, en el concurso anual de tortillas allá por la década de los cincuenta, momento en el que la guerra las ha dejado viudas o con los maridos en el frente. Pero, la reunión no va exactamente como esperaban y se produce algo que les incita a sacar a la luz sentimientos y pasiones ocultas… o no tan ocultas.

En realidad, el texto me parece simple y no demasiado cáustico. Una sucesión de dobles sentidos que, poco a poco van desviándose hacia terrenos más literales poniendo de relieve los gustos sexuales de las protagonistas, con algún que otro punto de mayor acierto pero sin grandes sentencias que queden para el recuerdo. Pero lo que eleva la función hasta el disfrute y la carcajada es la brutal labor de las cinco actrices, con un feeling brutal entre ellas.

Cinco personalidades muy diferentes, que son llevadas hacia la parodia y la exageración y que arrancan varias veces la risa generalizada. Todas tienen sus momentos de lucimiento y todas los bordan a la perfección, con un mérito enorme sabiendo que, aunque algunas repetían el papel de montajes pasados, otras tuvieron que coger el ritmo con muy pocos ensayos para llegar a tiempo a la semana del orgullo.

No todo es Shakespeare y Calderón de la Barca y ésta es una obra de corta duración (alrededor de la hora) que proporciona muchos momentos de disfrute en un ambiente de puro cachondeo, que las actrices acentúan al dar la bienvenida en persona al público, poniendo a cada espectador una etiqueta con un nombre de mujer que nos convertía a todos y todas en nuevos miembros de la sociedad Susan B. Anthony de las hermanas de Gertrude Stein. Además, el que las actrices comiencen función interactuando con el palco de butacas, tirando de improvisación y buen rollo, ayudaba mucho a meterse en el ambiente humorístico de la obra.

Esperemos que este montaje no se quede en las celebraciones del World Pride y puedan seguir degustando tortillas mucho más allá.

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