14ª MUESTRA SYFY. DÍA 1.

Todos los años se celebra un concilio de frikis en la capital del reino. Es algo así como cuando Panoramix iba a su convención anual del bosque de los Carnutes a comparar con el resto de druidas sus descubrimientos, pociones y remedios pero con barbas menos largas, camisetas con referencias a la cultura cinematográfica y musical plagadas de nostalgia y una dosis de coña y mofa mucho más presente.

La muestra SyFy nos reúne alrededor de una pantalla de cine y nos agita el lobanillo durante cuatro días, permitiéndonos volver a vernos, ponernos al día y debatir sobre los dudosos gustos cinematográficos de cada uno, llegando siempre a callejones sin salida. Porque sobre gustos hay mucho escrito, pero todo muy subjetivo.

Así que acudimos fieles, puntuales y felices a la cita ayer jueves y nos dispusimos a realizar la primera de las muchas colas que nos esperan durante estos días, recapitulando ediciones anteriores, haciendo planes para próximos viajes lisérgico-fantásticos y fantaseando sobre lo que nuestra anfitriona, la Reina Mandanguer, Leticia Dolera, desbarraría en las presentaciones de las películas que teníamos por delante.

La muestra se abría con un plato fuerte de altísimo valor nutritivo. Mucho se lleva hablando de “Logan”, la película sobre el mítico miembro de los X-Men que cerraría un ciclo. La última vez en la que Hugh Jackman, que debe gran parte de su éxito a este personaje, sacaría sus garras de Adamantium. Pero eso lo comentaremos en un rato.

Tras entrar y comprobar que, a pesar de estar muy avanzados en la cola, la sala estaba prácticamente llena de periodistas, críticos y demás afortunados que accedieron con pase VIP, nos acomodamos en las butacas del final de la sala principal, la que contiene la gran parte de la mandanga. Cuando la película cuenta con altas dosis de moloneidad, tan sólo se escuchan aplausos y vítores en las muertes que lo merecen, reservando el silencio respetuoso para el resto de la trama. Cuando la calidad decae, es el mejor sitio para escuchar bromas, chascarrillos y alusiones de todo tipo desde el patio de butacas y echarse unas risas.

Al poco, salió nuestra diva friki por excelencia y lo hizo en un tono que nadie se esperaba. Leticia Dolera se acercaba a proscenio y comenzaba con rabia soltando un discurso de protesta contra la violencia machista que nos acosa, aludiendo a las 18 mujeres muertas a manos de sus parejas en lo que llevamos de año, dos de ellas en las últimas veinticuatro horas.

Por muy duro que fuera el momento, por muy cortarrollos que supusiera en el ambiente festivo que todos imaginábamos, no pudo ser más adecuado, oportuno y aplaudido. La lacra del machismo es intolerable a estas alturas y hacen falta voces como la de Leti que no se corten en alzarse sin importar el foro en el que se encuentren. La conciencia feminista tiene que empezar a destaparse como una necesidad y, por los largos aplausos por parte del público asistente, parece que una inmensa y aplastante mayoría estamos concienciados de que debemos empezar a fijarnos en nuestro comportamiento y erradicar nuestros propios micromachismos.

Tras este emotivo momento, Leticia Dolera salió del escenario y con un aplomo impresionante, se rehízo en cuestión de segundos y volvió a ser la pizpireta presentadora de todos los años, cargada de ironía y desparpajo y atenta a las chorradas que se lanzan desde la sala. El festival, había comenzado. Sólo quedaba disfrutar del estreno del día.

LOGAN

Wolverine es, sin ninguna duda, el personaje con más peso específico de toda la saga mutante, aquella que se inició en el año 2000 con “X-Men” y que supuso una revolución en el género que ha dado paso a una edad dorada de los superhéroes que dura hasta hoy en día.

En aquel momento, Bryan Singer tuvo la visión y el gusto de darle una vuelta de tuerca a las adaptaciones de comics y lo hizo ayudado de un casting brutal. Entre todos ellos, sobresalía el carisma de un actor desconocido hasta el momento que se curraba una aproximación al personaje de Marvel que en seguida llegó al corazoncito de todos los frikis, a pesar de ser alto y australiano, en vez de bajito y canadiense.

La saga fue creciendo con la segunda y tercera parte y el tiempo de Lobezno en pantalla también, hasta el punto de comenzar una andadura con su propia saga que se inició con muy mal pie con la desafortunada “X-Men orígenes: Lobezno”. Tras ella y más participaciones, en forma de cameos y papeles más largos en los reinicios de la saga mutante, James Mangold, que venía de dirigir cintas tan dispares como “Inocencia interrumpida”, “Kate & Leopold”, “En la cuerda floja”, “El tren de las 3:10” o “Noche y día”, recogió el guante y levantó de nuevo al personaje con “Lobezno inmortal”.

Aunque Mangold tenía claro el giro que en aquella película quería darle al personaje y se nota en muchas de sus escenas, especialmente en la primera mitad de la película, está claro que el estudio no le dejó hacer lo que quería, cayendo en un desenlace típico de videojuego en el que el protagonista debe luchar contra el Super Boss. La mejoría era evidente, pero a todos se nos quedó un amargor en la boca viendo que podía haber sido mucho más.

En esta ocasión, sí le han dejado total libertad, dando crédito tanto al director como al propio actor, que rebajó su sueldo para que pudiesen rodarse escenas que darían lugar a una calificación R en los Usamérica, de la que los estudios huyen como de la peste. Sin embargo, el buen funcionamiento de “Deadpool” con la misma calificación, parece haber allanado el camino.

“Logan” es una película mutante totalmente diferente a las demás en tono, argumento y contenido de violencia y es, sin ninguna duda, la mejor forma en la que Hugh Jackman podía decir adiós a su amado personaje. Una road movie con niño vestida con los colores de un western crepuscular que pone fin a una era y que da una nueva lección a los estudios con un axioma que tanto los aficionados como Marvel Studios tenemos grabado a fuego: las películas de superhéroes no tienen que ser todas iguales. Se pueden hacer aproximaciones muy diferentes a las páginas del cómic. Algunas serán luminosas y repletas de CGI, otras serán oscuras y densas, otras cómicas y repletas de cachondeo y otras sucias y sudorosas.

El cine que adapta las páginas de los cómics no es un género en sí mismo sino un marco de referencia en el que cabe casi todo. La libertad y la confianza, cada vez más amplia, que se deposita en guionistas y directores nos están regalando joyas muy diferentes entre sí. También hay errores, claro está, pero si seguimos por esta senda, los tipos en mallas con poderes pueden tener una vida larga y próspera.

La peli arranca en el año 2029 con un Logan muy cascado, enfermo y con su poder mutante de curación muy mermado en un mundo en el que los mutantes prácticamente han desaparecido. Los tiempos en los que se consideraba un héroe y salvaba el mundo junto a sus compañeros de la patrulla X han quedado muy atrás y ahora es un tipo cínico al que el resto del mundo se la pela.

El único anclaje con su pasado es un Charles Xavier nonagenario al que empieza a írsele la cabeza y al que cuida junto con otro mutante llamado Caliban, teniendo que medicarle con pastillas e inyecciones para evitar ataques que pueden convertirse en mortales para aquellos que le rodean. La única aspiración de Logan es reunir el dinero suficiente para comprar un barco y alejarse de la humanidad junto con su viejo amigo.

Estos planes darán al traste cuando se tope con una mujer que reclama su ayuda. La señora está al cargo de una niña mutante, muy parecida al Lobezno de juventud, con la que comenzará una relación muy especial.

Los paisajes áridos del sur de Estados Unidos y el norte de Mexico son los protagonistas de esta última aventura de un Lobezno al límite de sus fuerzas que tendrá que decidir si vale la pena luchar, una vez más, por alguien que no sea él mismo, convirtiendo la peli, como decíamos al principio, en un western de personajes desencantados y en el ocaso de sus vidas.

James Mangold y Scott Frank cogen temas e ideas de las sagas de “Old man Logan” y “X-23” para construir una película de personajes en la que vemos un Wolverine que hace tiempo que estábamos esperando. Con Jackman totalmente involucrado en el personaje y consciente de que la película es su canto del cisne, el resultado es impresionante.

“Logan” cierra una etapa y, esperamos, abre la mente de los mandamases de Fox, que nunca han dejado de tener dudas de si esta película iba a ser demasiado aburrida para el público al que iba dirigida.

Espero que funcione en taquilla y deje un mensaje claro: el público de películas de fantasía no es un gremio borreguil que sólo quiere ver explosiones y asombrosos efectos especiales. La audiencia acostumbrada a leer tebeos busca historias que emocionen, estén en el tono que estén.

Búsquenlas, encuentren el formato adecuado y nos tendrán con los billetes en la mano dispuestos a comprar la entrada.

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