12 HOMBRES SIN PIEDAD

Photobucket

Ya hacía mucho tiempo que no degustábamos una ración de cine clásico, así que en la sobremesa del Domingo, convencí a la abogada para prescindir del Technicolor y paladear una joya del cine de juicios a cargo de Sydney Lumet y su cine político. Se trata de la teatral “12 hombres sin piedad”.

Para ser un ejemplar del cine de reos, salas y presuntos culpables, empieza de manera inusual, justo en el último paso del juicio, cuando el jurado se retira para deliberar si el acusado, en este caso con un posible homicidio en primer grado a sus espaldas, debe ser declarado culpable y merecedor de la pena de muerte.

Es a este jurado a quien sigue la cámara, que se instalará junto a ellos en una pequeña sala de reunión en una tarde sofocante, para asistir de forma pasiva a sus deliberaciones. Lo que en principio parece un mero trámite en un caso claro, con multitud de pruebas en contra del sospechoso y varios testigos, se ve prolongado por la duda de uno de los miembros, reticente a mandar al chico a la cárcel si no ve las cosas absolutamente claras y sin un asomo de duda razonable.

A medida que la película avanza, el único participante en la discusión que desde el principio plantea la primera duda – un enorme Henry Fonda –, tratará de razonar con los demás los pormenores del juicio. Diversas personalidades irán saliendo a la palestra retratando una pequeña muestra de la sociedad. Prejuicios, hombres irascibles junto a tipos tímidos, varios estratos sociales y diferentes edades deben ponerse de acuerdo sobre la vida de un hombre.

En medio de los 12 hombres, dos destacan por su claridad de ideas y de exposición de las mismas, cada uno en un bando, mientras a su alrededor el resto va cambiando de opinión dándose cuenta de que no es tan fácil mandar a alguien al otro barrio cuando uno debe estar totalmente seguro de su culpabilidad. La duda razonable empieza a hacer mella en las mentes y las conciencias del grupo.

La película es prácticamente una obra de teatro, con un solo escenario, un número reducido de personas y diálogos que se entrecruzan, se solapan, se cortan y pelean en torno a la vida de un muchacho. Aunque quizá con el tiempo haya perdido algo de su fuerza inicial, sigue siendo un alegato calmado y certero contra la pena de muerte, intentando demostrar que incluso en el juicio más cristalino puede haber puntos oscuros que manden a un inocente a la silla eléctrica.

Para ello, Sydney Lumet hace algo tan complicado como poner la cámara y desentenderse de ella, sin soflamas incendiarias ni discursos elevados, tan sólo un grupo de hombres corrientes soltando frases corrientes. No hay un héroe que los convence, ni tampoco un villano deseoso de provocar una muerte, sino más bien dudas, vivencias y sentimientos poco definidos que se entrecruzan.

Una película sencilla en estructura pero con un gran trabajo de guión, de esos que hicieron famosos a directores como Robert Altman o, (espero no recibir amenazas de muerte tras esta comparación absurda) las primeras películas del ahora algo desnortado Kevin Smith, repleta de diálogos sobre los que se desliza la narración.

Perfecta para paladear sin prisas una tarde de Domingo.

Leer critica de 12 hombres sin piedad en Muchocine.net

5 thoughts on “12 HOMBRES SIN PIEDAD

  1. De vez en cuando una ración del cine de antes no va mal, y al mismo tiempo se puede comparar
    aquel cine con el de ahora. Yo siempre he opinado que se hacia un cine mucho mas elaborado en todos los sentidos, aunque claro está tambien habia verdaderos bodrios. El que trascendía era francamente bueno, por que no tdos los intérpretes estaba capacitados para resolver bien sus roles.
    ¡Oye! Parece que Bardem está en el buen camimo. Se va a convertir en el A.Quin moderno.
    Un abrazo.

  2. Discusión eterna esta que tenemos, Xabrés. Hoy sigue habiendo cine digno de ser comparado con el de antes, e incluso más, diría yo, porque hay muchos más países con oportunidades para dar a conocer nuevos talentos.
    Otra cosa es que lo que más se anuncia sean las americanadas multimillonarias.
    Habrá que ver la peli de los Coen a ver que tal está Bardem, pero sí, el chaval se está saliendo (aunque a mí me cae pelín gordo, reconozco que es un monstruo cinematográfico).

    Un abrazo!!

  3. Me encanta esta película. El protagonista de esta película (del que si no me equivoco no se dice su nombre) es un crack, ni Bourne, ni John McClane, ni nada. Te pasas la hora y media de peli pensando por dónde va a salir.

    Además, yo no veo que haya envejecido mal en absoluto. El cine clásico me suele costar (el poquito que he visto), y con esta peli conecté al momento.

    NaClu2

  4. Hombreeee, te me has pasao comparándome a McLane con el jurado número 7 (o el que fuera), si es que pareces la Botella mezclando peras con manzanas.
    Eso sí, a mí también me gustó desde el principio, pero sí reconozco que algunos diálogos se me hacían raros, a eso me refería con lo de envejecer mal.

    NaClu2

  5. Una película magnifica en todos los sentidos y dirigida por el siempre interesante Sidney Lumet, y en donde nos demuestra que con cuatro “perras” se puede hacer una verdadera obra maestra. Lumet nos cuenta un apasionante drama de género judicial, y en donde la vida de un hombre, está en manos de otros hombres. Así pués el director, cámara en mano, en una sola habitación, con una mesa y unas cuantas sillas, logra mantenernos en vilo durante casi dos horas. Cuenta con unos diálogos magníficos, y como no con una sensacional puesta en escena. Pero claro, la película no es solo del genial Lumet, porque aquí salen unos pedazos de actores, de los que por desgracia ya no se “fabrican” ni por encargo: Lee J. Cobb, E. G. Marshall, Eg Begley, bueno en total son 11, y otro que yo creo poca gente le conoce, vamos un “actorcito” de nada, que me parece que le llaman HENRY FONDA (SOMBRERAZO D. ENRIQUE). En fín, para que aburrir más al personal. Solamente decir esto: una Obra Maestra, en todos los sentidos. Saludos!!! Pablo.
    http//:pablocine.blogia.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.