11ª MUESTRA SYFY. DÍA 3.

Unas cuantas horas de sueño aderezadas con visiones antropófogas y sueños psicotrópicos después, nos levantamos para tirar de nostalgia. La mañana de los sábados se reserva para la sesión infantil y este año se nutría de sueños de la época dorada de la Disney. Bella y Bestia venían a bailar en el gran salón convertidos, por esta fiebre tecnológica que se ha apoderado de Jolibú, en personajes en 3D. Una pausa mental entre la oscuridad y las pesadillas, rodeados de infantes que, probablemente, asistían por primera vez al romance imposible entre la más bella del lugar y el más peludo del castillo.

Tras el oasis de animación en medio del desierto de oscuridad, volvimos al ritual. Carreras en busca de una fila libre, en busca de una neurona despierta y en busca de una buena película. No estoy seguro de cual de las tareas era la más complicada.

Y por cierto. En la anterior entrega de esta saga SyFy, me olvidé de comentar que también vimos el tercer cortometraje de la Leti. Tantos días y tantas imágenes, que uno ya no recuerda bien el orden cronológico. Así que, hagamos justicia y comencemos por ahí.

HABITANTES

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El tercer corto de nuestra MC festivalera preferida sugiere que a Leti le gusta el cambio y la experimentación. Si el primero (“Lo siento, te quiero”) era una dramedia fantástica y el segundo (“A o B”) una comedia reivindicativa, aquí se va a las metáforas sociológicas con un rollete surrealista muy curioso. Lo malo, que yo para las metáforas soy muy lerdo y no sé si lo habré pillado demasiado bien.

A mí me pareció que iba de la abulia emocional, de esa fina película impermeable que nos recubre el cajón de los sentimientos y que nos impide empatizar con lo que vive a nuestro alrededor. De una sociedad anestesiada, cuadriculada y que va a lo suyo, con tal bombardeo de información negativa que ha convertido la membrana porosa que debería empaparse de las alegrías y las penas de los que nos rodean para convertirnos en una colmena colaborativa en una postilla que nos transforma en seres individuales y algo zombies.

Puede que me equivoque y no vaya en absoluto de eso, así que no me hagáis mucho caso, pero el caso es que se deja ver muy bien, con algún plano genial y uno se queda con ganas de saber cómo le sentará a la rubia la puesta de largo. De largometraje, me refiero.

IN FEAR

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El extraño caso de las películas que comienzan con una buena idea y una buena ambientación y empiezan a dar vueltas sobre sí mismas sin llegar a ningún sitio, como el cachorrillo que persigue su propia cola sin llegar a atraparla.

“In fear” trata sobre una parejita que trata de llegar a un hotel perdido y se pierde. Y sobre un tipo al que las bromas se le van un poco de madre, como a los mozos del pueblo de Gila. Y ya. Un 80% de la película son ellos dos dando vueltas en el coche por andurriales asilvestrados mientras se va haciendo de noche y se van quedando sin gasolina. Cada vez más de noche. Cada vez menos gasolina.

Y eso estaría bien si hubiera algo más pero no lo hay. Y claro, a la cuarta vez que el coche pasa por el mismo sitio sin que haya cambiado la situación un ápice, la gente se pregunta si a uno le han tomado por tonto.

Hasta que llega ese final y las cosas quedan claras. El tonto no ha sido el público, precisamente.

ALMOST HUMAN

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Un grupo de colegas son muy fans de las pelis setenteras y ochenteras de ciencia ficción. Se han visto “La invasión de los ultracuerpos” un porrón de veces, hasta saber imitar el grito infrahumano final de Donald Sutherland a la perfección.

Así que se arman de valor y se deciden a rodar su propia versión de las abducciones chungas, lo cual está muy bien. La creatividad y la fuerza de voluntad para cumplir los sueños propios son loables características. Pero de ahí a que el experimento tenga la calidad suficiente como para llegar a una sala de cine, hay un salto de fe importante.

Actuaciones paupérrimas, efectos especiales de saldo y una total y absoluta carencia de sentido del humor o del ritmo, características que debe tener una cinta de estas pretensiones si pretende llegar al público. Mucho deberían aprender estos muchachos de las primeras películas de talentos como Carpenter, Cronenberg o Raimi.

No hay nada salvable de una historia que va pegando tumbos, como un borracho que ha olvidado dónde vive, mientras se tropieza con situaciones típicas y una sonrojante carencia de chispa, alma, autenticidad o como queramos llamarle.

Lo que en la jerga de los entendidos en esto del cine de serie B o Z, se denomina un auténtico coñazo.

RIGOR MORTIS

Descanso para el comando festivalero catalán, que pudimos descansar mientras el resto de la pandilla veían esta enrevesada historia de fantasmas chinos, cuya breve crítica podéis revisar aquí.

COHERENCE

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Y por fin, llegó el milagro. Es por estos momentos por los que, año tras año, inasequibles al desaliento, nos juntamos para merendarnos una cantidad ingente de cine de la peor calaña. Bueno, por estos momentos y por las risas, los reencuentros, las pre-votaciones y los chistes malos. Pero sí, estos momentos pesan mucho.

Esos instantes en los que, en medio de la negrura de la siguiente película, después de haber despotricado de forma fina y educada contra la programación del festival, comienzas a intuir que estás asistiendo a una gema escondida del cine de género, son inigualables.

Esto es lo que sucedió con “Coherence”, cuyo argumento hay que pincelar a trazo grueso para mantener virgen la genialidad de su propuesta. Digamos tan sólo que un grupo de personas se reúnen a cenar en un apartamento la noche en la que un raro cometa pasa por su cachito de órbita más cercano a la tierra. Cuentan las crónicas que la última vez que pasó, sucedieron hechos muy extraños, como el de una mujer que llamó a la policía diciendo que el señor que había en ese momento en su casa, no era su marido, por mucho que fuese exactamente igual. Eso, contaba la alterada mujer, era imposible, porque ella había matado a su marido.

Entre conversaciones típicas de grupos que se conocen desde hace mucho tiempo, comenzarán a encadenarse una serie de acontecimientos muy difíciles de explicar.

La película nos tiene atrapados desde el minuto uno, intentando encontrar una explicación a lo que se desarrolla en pantalla. Buscando teorías a medida que el director, James Ward Byrkit, responsable también de la historia y el guión, nos va dejando pistas.

Además, aunque en algún momento nos perdamos algún detalle, el cuadro final es tan claro, tan conciso, tan bien dibujado, que nos explica a la perfección el misterio planteado. Lo cual, por una parte, no nos cabrea por la soberbia del guionista, como pasaba en la pretenciosa “Primer” y por otro, nos deja con muchas ganas de volver a verla para completar aquellos pasos cuyo rastro hemos podido llegar a perder.

Esta película se convertirá con el paso del tiempo, que nadie lo dude, en uno de esos títulos de culto que presumiremos conocer delante de nuestros conocidos. Como ha pasado con “Donnie Darko”, con “Triangle”, con “The man from earth”. Un film imprescindible para todo amante de la ciencia ficción bien construída que, me temo, permanecerá escondida para una gran mayoría del público.

A no ser que seáis listos y me leáis.

PIRAÑA 3DD

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Para rematar la noche, la propuesta gamberra e hipervitaminada. La segunda parte de aquel festival de sangre, cachondeo y bustos de circunferencias enormes, remake del clásico del cine cutre de los 80, “Piraña”, cuya segunda parte, no nos olvidemos, supuso el debut en el largometraje de ese genio tiránico amante de las nuevas tecnologías llamado James Cameron.

Si la peli de Alexandre Aja era un despiporre del cíne gorre descacharrante adaptado a un público más comercial, que mostraba a un montón de adolescentes carentes de neuronas y permanentemente calentorros siendo mordidos por unos pescados con muy mala leche, esta secuela ofrece más de lo mismo, elevado al cubo. Más sangre, más miembros cercenados, más pechotes, más humor, menos neuronas y más feromonas.

Y entre toda esta locura, uno de esos papeles que hacen que una película se transforme de tontería insufrible a carcajada continua. El otrora ídolo de nenas y caballero de melena imposible, el eterno Michael Knight, el vigilante de la playa más molón de la costa californiana, el germano estrella de YouTube por sus peripecias etílicas, David Hasselhoff, en el papel de David Hasselhoff, riéndose de sí mismo hasta extremos casi sangrantes.

El actor alemán, reconvertido a vieja gloria que vive de bolos extraños y autógrafos para nostálgicos de la televisión de hace años, no duda en mostrar su patetismo en la pantalla y suyos son los momentos más graciosos de la cinta.

El resto, pues eso, una gamberrada de factura impecable y un gusto, por momentos dudoso que supuso una curiosa ironía, pues cerraba este sábado de muestra que coincidía con el día de la mujer trabajadora. Un día que quizá no corresponda demasiado con el modelo femenino que bucea por esta “Piraña 3DD”.

Aunque, si el amigo Hasselhoff es capaz de hacer gala de este sentido del humor y del ridículo, quienes somos nosotros para no intentar imitarlo.

BONUS TRACK

También hubo cortos este día y, aunque nos perdimos el ofrecido junto con “Rigor mortis”, pudimos ver otro muy original llamado “Secuencia”. Un punto de partida genial de un tío que se despierta una mañana para comprobar que todo el planeta ha soñado con él. Una ralladura de desarrollo genial y final que deja un poco a medias. Sin embargo, reconozco que me resulta sumamente complicado pensar en un final a la altura de tan tremendo arranque. Quizá si le hubiesen preguntado a Charlie Brooker…

Y así finalizó el penúltimo día de muestra. Sólo podía quedar uno y era justo el siguiente.

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