11ª MUESTRA SYFY. DÍA 1.

 photo poster-de-11-muestra-syfy-de-cine-fantastico-427x600_zps6336b613.jpg

Tradiciones. Acciones encadenadas que ejecutamos cíclicamente para revivir sensaciones, normalmente con un grupo de personas determinado. La definición no es la de la RAE pero el concepto es más o menos ese. O al menos, el concepto de tradición que tengo implantado en mi cabeza y que no tiene nada que ver con cabras lanzadas desde campanarios. En este caso concreto, más bien somos nosotros los que nos lanzamos, voluntariamente, a una vorágine de cine friki y de dudosos gustos. Megaproducciones de ciencia ficción, clásicos ochenteros, caspa sublimada en unos cuantos Megas de vídeo, cutrerío hecho cine, grandes, pequeñas y medianas ideas de género y un montón de desequilibrados enclaustrados en una sala de cine dispuestos a descubrir la próxima joya escondida de terror o fantástico o acribillar a tweets sarcásticos la siguiente soplapollez en imágenes.

Cuatro días repletos de películas, risas, colas, comida basura, reencuentros y exaltación de los géneros más rarunos y atrevidos del séptimo arte. Nuestro séptimo aniversario de la muestra SyFy de Madrid (cuatro más lleva sin nosotros) fue un compendio de films de una calidad media tirando a baja en la que no faltó algún gran descubrimiento que llevarse en el bolsillo. Un festival que, un año más, estuvo presentado, amenizado y trolleado por Leticia Dolera, nuestra Leti, un demonio de Tazmania de ojos azules y peso pluma capaz de revolucionar una sala a base de buen humor, desparpajo y Huesitos.

En total, once nuevas películas (aunque eran quince en total, dos las traíamos vistas de Sitges y dos eran clásicos ochenteros) en cuatro días que nos han convertido en seres un poco más frikis, un poco más esquizofrénicos y con muchas menos neuronas.

Todo comenzó el jueves. Rafa, Almu, Paco, Ana, Jose, Bea, Raúl, Raquel, Carlos y yo hacíamos piña después de un año y, como se suele terciar en este tipo de reuniones, comenzamos a rajar. El cartel de la muestra de este año, cerrado a última hora, deprisa y corriendo, tenía pinta de dejarnos una rica variedad de discusiones y notas dispares. Desde preestrenos sonados a la serie Z más underground. La polémica estaba servida.

Así que, entre carcajadas y vaticinios dignos de Sandro Rey, entramos en los Callao City Lights para asistir a uno de los dos grandes preestrenos del fin de semana y dar el pistoletazo de salida al manicomio cinéfago.

300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO

 photo 300-rise-of-an-empire-mondo-poster_zps36b61a1b.jpg

Ni precuela ni secuela al uso. La primera peli del festival es una ampliación de la batalla de los trescientos espartanos vigoréxicos. Mientras Xerxes se las veía con Leónidas en el paso de las Termópilas, el griego Temístocles tenía que lidiar con una sanguinaria ninfómana a las órdenes del rey dios, llamada Artemisa, en un escenario digno del “Hundir la flota”.

Vuelve a basarse el tinglado en un comic del furibundo Frank Miller y esta vez Zack Snyder deja las labores de dirección, ocupado como está en darle nuevos aires al Hombre de acero, quedándose sólo como productor y cediendo la silla de mandamás a Noam Murro, que continúa con el empaque visual de su predecesor. Como todo es muy griego, trata de aplicar la máxima olímpica del “Más alto, más rápido, más fuerte”, se pasa de frenada y el resultado global le queda también algo más idiota.

En “300” es cierto que había una gran suspensión de la realidad con la que había que simpatizar. Las pruebas de los jóvenes espartanos para convertirse en guerreros, el concilio de óraculos rarunos y las luchas a cámara lenta tenían un aire comiquero marcado, con lo que uno dejaba pasar por alto detalles increíbles en aras del espectáculo. Sin embargo, aunque los espartanos son los grandes guerreros de la historia, de repente los griegos se transforman aquí en auténticos superhéroes. Saltos imposibles desde tropecientos metros de altura, caballos que vuelan sobre barcos, se sumergen en el mar y vuelven a salir a la superficie como si contaran con los superpoderes de Jesucristo o frases inmortales del siglo pasado que de repente se escuchan en los labios de los protagonistas, como la celebérrima y camisetera “prefiero morir de pie que vivir de rodillas”. Por no hablar de un polvazo irrisorio entre Artemisia y Temístocles a medio camino entre el sadomaso y la guerra de sexos que deja al de “Shoot’em up” en la categoría de cinéma vérité.

Sullivan Stapleton no llega a la testosterónica presencia de Gerald Butler en la peli anterior, Xerxes continúa forjando su leyenda de primera Drag Queen de la humanidad y protagoniza la transformación más gay de la historia del cine, Eva Green se convierte en lo mejor de la función con su sádica guerrera greco-persa y el espectáculo en 3D se zampa con patatas un guión con más agujeros que las orejas del rey antes mencionado.

Mucho hay que dejarse llevar por la acción desenfrenada para desconectar el cerebro y, aún así, el director se empeña en meternos demasiados momentos de forzado dramatismo y supuestos diálogos épicos, ralentizando un espectáculo cuyas bazas se basan en la velocidad.

A mí, personalmente, me bastaba con la épica proeza kamikaze de Leónidas y sus trescientos mejores guerreros.

One thought on “11ª MUESTRA SYFY. DÍA 1.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.