10 LIBROS QUE ME MARCARON

 photo books_zps1ef46e74.jpg

Hace nada vi en Facebook un jueguito muy tonto que instaba a la gente a escribir una lista con los diez libros que le habían marcado, de una u otra forma, en su vida y a etiquetar a otros tantos amigos para que siguiesen la cadena. Todo muy “Alta fidelidad”. La chorrada me gustó e hice la lista, etiqueté a los amiguitos y lo colgué. Y me quedé con ganas de más.

Dada mi incontinencia verbal, me quedé con ganas de dar algún tipo de explicación de por qué esos y no otros. O más que una explicación, dedicarles unas cuantas palabras a esos amigos íntimos en negro sobre blanco que me han acompañado desde mi infancia, en forma de sueños e ideas. Así que, básicamente, este post es un anexo al juego tonto de Facebook.

La lista en cuestión es la siguiente:

1. Juan Chorlito y el indio invisible. Janosch

2. Jim Botón y lucas el maquinista. Michael Ende

3. Momo. Michael Ende

4. Los escarabajos vuelan al atardecer. María Gripe

5. El hobbit. J. R. R. Tolkien

6. It. Stephen King

7. El club Dumas. Arturo Pérez Reverte

8. El perfume. Patrick Süskind

9. El ocho. Katherine Neville

10. El juego de Ender. Orson Scott Card

Y lo que me ha salido escribir sobre ellos, es lo siguiente:

1. Fue el primer libro que recuerdo con cariño. Era de aquella colección de Barco de Vapor de color azul clarito y creo que supuso un click en mi esponjoso cerebro. La certeza de que detrás de unas cuantas páginas escritas se podían esconder increíbles aventuras, repletas de imaginación y que muchos de los personajes de aquellas historias serían fieles compañeros que nos acompañarían toda la vida.

2. Es, probablemente, el libro que más me he leído en mi vida y mi primer acercamiento al fértil universo de Michael Ende. Ese tío era un genio y yo empezaba a descubrirlo. Las aventuras de un delgaducho muchacho negro, un noble y fortachón maquinista y su fiel locomotora producían en mi mente enormes explosiones de chillones colores. ¿Cómo puede existir un humano con una imaginación tan gigantesca como para parir algo como esto? Me parece impensable una infancia sin este libro.

3. Otra vez Ende. Otra vez una historia con personajes inmortales. Con este libro empecé a entrever que la ficción y la realidad no tenían que vivir en universos estancos, sino que podían nutrirse y realimentarse entre ellas. La pureza de la juventud frente al oscuro y frío mundo capitalista definía un pensamiento que me atraía muchísimo. Relojes, sombreros, puros, tortugas e intrigas conspiranóicas se mezclaban en mi mente para dar lugar a una certeza: yo no quería crecer nunca.

4. Ah, las historias de fantasmas. Yo pensaba que los seres de ultratumba sólo podían provocar que durmiera semanas con la luz del pasillo encendida. ¡Que equivocado estaba! Maria Gripe me enseñó que los fantasmas pueden traer historias románticas, de amistad o profundamente nostálgicas. De ahí a apreciar a los monstruos y el terror puro sólo había un paso. El primer escalón del frikismo se construyó con esta novela.

5. La mitad de la lista son libros que me marcaron en mi infancia, lo sé, pero es que ahí fue donde se forjó todo. Al llegar a este punto iba a incluir El señor de los anillos pero antes de la aventura del Anillo Único, fue El hobbit. El primer viaje a la tierra media fue de la mano de Bilbo, un mago y trece enanos que querían un tesoro custodiado por un dragón. Una historia clásica como la copa de un pino aderezada por una mitología infinita. Por eso me cabrea tanto la última peli de Peter Jackson.

6. Y en algún momento, llegó Stephen King. El escritor del “¿Qué pasaría si…?”, de los terrores más cotidianos, de la narración impoluta. Estoy seguro de que este no fue el primer libro que leí de él pero si fue el primero que me marcó. Esa mezcla entre “Cuenta conmigo” que tanto me llevaba a mi pandilla de verano y el profundo miedo hacia un monstruo sin cuerpo pero con cara de payaso me atrapó y me volteó el corazón. Otra historia sobre la infancia y el jodido paso hacia la edad adulta.

7. Para alguien que adoraba los libros, las conspiraciones, los personajes tenebrosos y el mundo de lo sobrenatural, las aventuras que ideó Pérez Reverte para su Lucas Corso resultó ser una golosina imposible de dejar. Devoré con ansia las andanzas de ese buscador de libros antiguos en su lucha contra los maléficos planes de Su Satánica Majestad y me quedé embobado con los misteriosos grabados que poblaban el libro. El escritor me sigue gustando, pero no volví a sentir nunca más el vértigo aventurero de este libro.

8. Una persona muy especial me regaló este libro en la universidad y resultó ser otro hito literario en mi vida. Un ser grimoso, feo con ganas y sin olor corporal que provocaba no ser visto ni tenido en cuenta con un olfato casi de superhéroe que utiliza esta habilidad para buscar el perfume supremo. Quizá aquí aprendí que los villanos y los antihéroes podían ser tanto o más interesantes que los buenazos y los héroes. Y que la gran literatura no estaba reñida con las buenas historias.

9. Para unir las intrigas y los juegos, el ajedrez se ha alzado en numerosas ocasiones como un protagonista más en multitud de novelas. El bien contra el mal, la estrategia y el matiz bélico de las piezas se prestan a ello. Ya había leído La tabla de Flandes, de nuevo de Arturo Pérez Reverte pero este libro iba aún más allá. Una compleja historia que viajaba durante siglos. Un best seller precursor de las novelas de Dan Brown que se alzaría como modelo para un montón de best sellers que vendrían detrás.

10. Probablemente el último libro que leí que volvió a explotar mi mente. Una mezcla entre ciencia ficción y filosofía protagonizada, como no, por un niño. Un chaval superdotado que se ve obligado a madurar más rápido de lo que querría y que es entrenado para luchar contra una raza alienígena que pretende destruir el planeta. Haceros un favor y no se os ocurra ver la reciente película antes de leer esta joya moderna de la literatura cuyo personaje fue evolucionando en novelas posteriores.

De vez en cuando también apetece hablar de chorradicas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.